El argentino que se afincó en Boal tras obsesionarse con Asturias: «Es un tesoro oculto»

ASTURIAS

Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal
Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal

Gastón Casabella se ha mudado al concejo del occidente asturiano, donde ha encontrado un clima cultural, un entorno natural y un apoyo vecinal que le han permitido desarrollarse como en ningún otro sitio

10 may 2024 . Actualizado a las 20:43 h.

Gastón Casabella, argentino de 36 años, llevaba ocho viviendo en Alemania cuando decidió que quería dar un cambio a su vida. Descubrió Asturias casi por casualidad. No conocía la región. Estaba buscando casas asequibles para irse a vivir y de repente descubrió una tierra que llegó a tenerlo «obsesionado». Tras una estancia en Cantabria, donde dice que lo trataron muy bien, recaló en el occidente asturiano, concretamente en Boal. «Vengo de trabajar en cultura y turismo y toda la arquitectura de indianos de Asturias me gustó mucho; además, estaba harto de vivir en la ciudad».

Antes de buscar información, no conocía de nada la región. «Asturias es un tesoro oculto. Cuando yo converso con la gente y les mando fotos no les entra en la cabeza este tipo de cultura milenaria, lo celta, los indianos, esta mezcla tan particular; y el clima, que es como estar en Irlanda pero se habla español». Él es oriundo de la región de Córdoba. «Asturias es parecido, pero allá el mar está lejos, a muchos kilómetros, acá lo tienes a 20 minutos».

Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal
Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal

Y después está lo singular que es Boal. «Estuve visitando Oviedo, Gijón, Villaviciosa, y es totalmente distinto; esto es medio Asturias, medio Galicia, tiene su particularidad, lo puedes ver en las casas, el idioma, la comida». Y sobre todo, la gente. «Yo la pasé muy bien en Cantabria, me trataron muy bien, pero acá me sentí como en casa inmediatamente, en una semana pensé que llevaba aquí toda la vida, es algo que no me pasó en ningún otro lado, la gente de Boal es tremendamente abierta y solidaria, creo que es algo generacional, que entienden el fenómeno de la migración desde un punto de vista emocional, porque las historias de sus abuelos están atravesadas por la migración».

Para radicarse en Boal fue fundamental el Acougo Pitasana, un espacio de convivencia gestionado por Pablo Vélez y Noelia García en el que está alojado desde hace varios meses y que ha servido de puente para su afincamiento definitivo. Dio con el Acougo gracias a «Volver al pueblo», un programa de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (Coceder) que agrupa organizaciones que están en el medio rural y que buscan fijar población y hacer de intermediarias entre la gente que quiere irse al campo y la que tiene recursos disponibles allí. «Verónica Bermúdez, de la Fundación Edes, vio que mi proyecto es muy parecido a PitaSana y me mandó a parar acá», relata.

Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal
Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal

Para Gastón Casabella todo encajó a la perfección en Boal, porque en este pequeño municipio ha logrado aunar sus tres actividades principales: la cultura, el turismo y el teatro. ¿Y cómo ha sido? En un principio, su intención era afincarse en Los Oscos, pero pronto descubrió que en Boal lo tendría todo. En primer lugar, apareció la oportunidad de hacerse cargo de dos apartamentos de turismo rural en Rozadas, que tenían una particularidad: una importante colección de objetos etnográficos en su planta baja, que forman un pequeño museo, obra de Félix Sampedro, un gran defensor de la cultura de la zona. En muy poco tiempo llegaron a un acuerdo. Ahora está habilitando los espacios, que espera que estén listos para el verano. Él fue guía de museo en Córdoba, y ha resultado ser la persona idónea para abrir al público el museo de Rozadas de forma permanente. Hasta ahora se podía visitar pero no estaba abierto al público todo el tiempo.

Por otra parte, gracias a su estancia en Acougo PitaSana conoció la iniciativa del Gallinero Culturero, un espacio en el que trabajará con el teatro, otra de sus dedicaciones. «Si te cuentan que te vas a encontrar en este sitio todo lo que quieres es difícil de creer», asegura. De hecho, muchos de sus amigos le preguntan extrañados qué hace en un sitio tan remoto como Boal. Y comprenden la razón cuando les explica que allí tiene todo lo que ni siquiera las ciudades de Alemania le pudieron ofrecer: cultura, turismo y teatro. Y también un apoyo incondicional de la gente, empezando por el propio Ayuntamiento: «En todas las puertas que he golpeado he tenido siempre la mejor disposición; siempre me preguntaron qué necesitaba para ayudarme».

Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal
Gastón Casabella, el argentino que se ha afincado en Boal

Para él ha sido fundamental PitaSana. «No es solo cómo te reciben sino también el hecho de que te encuentras gente en la misma situación que tú, con la que tienes la oportunidad de compartir tiempo para charlar, y se forman alianzas y colaboraciones; a veces la gente quiere ir el fin de semana a ver casas e irse en dos días con un contrato de alquiler, pero yo creo que la funcionalidad de los pueblos es otra: hablemos, compartamos un cachopo y después ya veremos lo que hacemos, es otra forma de entablar relaciones», concluye. El es un ejemplo más que solvente de que las cosas en el campo son de otra manera, y que lejos de las ciudades hay oportunidades para desarrollar no solo la parte económica sino también de otros tipos de riqueza que son igual de importantes, si no más.