Los argayos más importantes en Asturias en los últimos años

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ASTURIAS

El argayo que provocó el desprendimiento en la AS-15, a 500 metros de la localidad de Soto de la Barca, en el concejo de Tineo
El argayo que provocó el desprendimiento en la AS-15, a 500 metros de la localidad de Soto de la Barca, en el concejo de Tineo EFE | Paco Paredes

El del pasado domingo en el Huerna es tan solo el último episodio de una larga lista de hasta 3.000 incidentes registrados desde 1980 hasta la actualidad

12 nov 2024 . Actualizado a las 17:39 h.

La normalidad tardará en llegar a la autopista del Huerna tras el impresionante argayo sufrido el pasado domingo por la mañana. Durante la jornada del lunes comenzaron los trabajos para abrir un paso que permita el acceso a la maquinaria necesaria para llevar a cabo los estudios y los trabajos de reconstrucción.

Asimismo, el Ministerio de Transportes informó de que habilitará un bypass con un carril en cada sentido para recuperar la circulación lo antes posible. Además, colocarán provisionalmente unas pantallas de protección dinámicas que impidan nuevos posibles desprendimientos. Trabajos para los que, por el momento, no hay una fecha fijada.

No es la primera vez que las infraestructuras asturianas se ven afectadas por desprendimientos de tierra. De hecho, son un fenómeno bastante habitual en el Principado por la composición de su suelo y la pendiente generalizada en la mayoría de su territorio.

La Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo cuenta con su propio archivo para almacenar todos los episodios de desprendimientos de tierra registrados en la región. Así lo asegura María José Domínguez Cuesta, profesora e investigadora de la institución académica. Es la 'Base de datos de Argayos del Principado de Asturias' (BAPA), y recoge casi la totalidad de fenómenos de inestabilidad de ladera producidos en el territorio asturiano desde 1980. Aproximadamente, 3.000 argayos, si bien «no todos los que se producen pueden ser registrados ya que, en ocasiones, simplemente no se tiene constancia».

Aunque aún no es posible determinar la magnitud del desprendimiento que ha obligado a cortar la autopista del Huerna, se trata de uno de los mayores episodios sufridos en los últimos años. Sin embargo, son muchos otros los casos, en distintos puntos de Asturias, que obligaron a reconstruir carreteras o dejaron aisladas poblaciones completas.

Los vecinos de Salas lo saben bien. En abril de 2021, un enorme deslizamiento de tierra obligó a cortar la N-634 a la altura de Casazorrina. El concejo quedó incomunicado por una de sus principales vías de acceso durante tres meses. Lejos de recuperar la normalidad en la zona, las obras de estabilización del talud aún continúan en marcha, casi cuatro años después del suceso.

Imagen de la zona afectada por el argayo de Salas. ARCHIVO
Imagen de la zona afectada por el argayo de Salas. ARCHIVO Ministerio de Transportes

Años atrás, en 2016, se produjo en esta misma carretera otro hundimiento, a la altura de Porciles, que llegó a sepultar bajo las rocas la totalidad de la calzada: «Salvando las distancias, porque es otro tipo de material, se dio en unas circunstancias similares a las del Huerna», comenta Domínguez, quien recuerda que en estos casos el material desprendido «ejerce como soporte» de las rocas que aún forman parte de la ladera, por lo que las tareas de limpieza y reconstrucción siempre son «complicadas».

En noviembre del mismo año, otro argayo en la AS-15, en el concejo de Tineo, causó la muerte de una de las ocupantes de un turismo que circulaba por la vía. La carretera tuvo que ser cortada y, tras varios meses de obras de reparación puedo ser abierta en marzo de 2022. También han registrado incidentes de este tipo en el concejo de Langreo, en puntos como la carretera de acceso a Riaño.

El valle del Huerna es un escenario conocido para este tipo de sucesos. El 26 de junio de 2018 tuvo lugar en el pueblo de La Cortina, ubicado a los pies de la cordillera, un impresionante argayo que supuso la mayor catástrofe natural registrada en el concejo de Lena. Tres viviendas y una cuadra fueron arrastradas por una gran avalancha de tierra y rocas, que las convirtieron en escombros. Pese a los cuantiosos daños materiales, no hubo que lamentar víctimas. Los trabajos para estabilizar el terreno desprendido concluyeron a finales de 2019, casi un año y medio después de su inicio, tras una inversión de más de 600.000 euros.

La alcaldesa de Lena, Gema Álvarez, y el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, observan el argayo de La Cortina
La alcaldesa de Lena, Gema Álvarez, y el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, observan el argayo de La Cortina

María José Domínguez señala que no todos los argayos requieren una reconstrucción, y que las medidas se toman tras valorar el riesgo: «Estamos analizando un incidente que se produjo donde el faro de Tazones. Llevamos monitorizándolo desde 2018. Se está deslizando la ladera, pero no hay nada que corra peligro. No hay casas ni infraestructuras y se han abandonado los terrenos», explica. Es un ejemplo de los casos que no requieren de intervención, pero sí de estudio «para prever lo que puede ocurrir en las zonas de acantilados de Asturias».

La problemática de los desprendimientos en el Principado supone una vulnerabilidad para sus infraestructuras ante la inestabilidad del terreno. El monitoreo y el estudio de estos eventos siguen siendo fundamentales para minimizar riesgos y proteger tanto a los habitantes como las principales carreteras y vías de comunicación.