Un informe mundial sobre la calidad del aire alerta: ocho zonas en Asturias duplican los estándares de la OMS

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Contaminación en Gijón
Contaminación en Gijón Coordinadora Ecoloxista d'Asturies. ARCHIVO

Las partículas en suspensión acumuladas en 2024 rebasarían los valores ideales de contaminación establecidos por la Organización Mundial de la Salud

19 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El último informe de IQAir —empresa suiza especializada en la monitorización y protección de la calidad del aire— refleja que hasta ocho zonas de Asturias superan los estándares ideales de contaminación marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de un estudio en el que se han recopilado datos de PM2,5 —partículas que se encuentran en suspensión y cuyo diámetro es de menos de 2.5 micras— en 8.954 ciudades de 138 países a lo largo de todo 2024 y en el que se pone de manifiesto que el 99% de la población mundial continúa viviendo en zonas que no cumplen los niveles recomendados de calidad del aire.

Las directrices marcadas por la OMS establecen que los territorios en los que el nivel de PM2,5 comprenda entre 0 y 5 sí cumplirían con los estándares de calidad del aire. Si los valores se encuentran entre 5,1 y 10 superarían entre una y dos veces los mínimos, mientras que si los datos se encuentran entre 10,1 y 15 los estándares óptimos se rebasarían de dos a tres veces. En el caso de Asturias hasta siete zonas acumularon niveles de contaminación entre 6 y 9,1 el pasado año; y solo una pasaría al siguiente de los niveles —entre los tres más bajos— con un valor acumulado de 10,4.

Las zonas más contaminadas de Asturias

La zona más contaminada de Asturias, según el informe, sería El Natahoyo, en Gijón. El barrio situado en la zona oeste de la ciudad acumuló en 2024 un total de 10,4 PM2,5, lo que supone superar en más del doble los estándares de la OMS. El peor mes, en que se triplicaron estas directrices, fue en enero. Los datos, que fueron recogidos a través de la estación situada en El Lauredal, presentan una mejoría respecto a los últimos dos años aunque siguen estando por encima de los mínimos establecidos.

Panorama del barrio de El Natahoyo, en Gijón
Panorama del barrio de El Natahoyo, en Gijón

Ya en el siguiente nivel, el segundo bajo dentro de los estándares de calidad, la zona más contaminada fue Avilés con niveles acumulados de PM2,5 de 9,1. Unos valores que fueron calculados en base a la toma de muestras en las estaciones de Llaranes, Llanoponte y la plaza de la Guitarra. En tercer lugar, con la misma contaminación del aire, está Langreo, donde se encuentran las estaciones de Sama, La Felguera y la calle Merinán.

Con valores de 9 están Lugones y Oviedo. Los datos de la primera fueron recogidos de la estación situada en el instituto mientras que los de la capital asturiana son la media de las estaciones de Purificación Tomás, el Palacio de Deportes y la plaza de toros. En sexta posición, y por separado de El Natahoyo, se encuentra Gijón, con niveles acumulados de 8,6 en las estaciones de avenida de Castilla, Montevil, avenida de la Constitución, avenida de la Argentina y Santa Bárbara. A Gijón le sigue Cangas del Narcea con valores del 7,9 y Salinas con 6.

Cabe explicar que el informe sobre la calidad mundial del aire incide en que la exposición a PM2,5 contribuye a la aparición y agravación de diversas afecciones de salud, como asma, cáncer, accidentes cerebrovasculares y enfermedades pulmonares. Además, la exposición a niveles elevados de partículas finas durante el embarazo y la primera infancia se asocia con defectos cardíacos congénitos, eczema y enfermedades alérgicas, deterioro y retraso cognitivo, trastornos del desarrollo neurológico y trastornos de salud mental.

Por otro lado, solo 12 países, regiones y territorios registraron concentraciones de PM2,5 por debajo de la recomendación anual de la OMS de 5,0 µg/m³, la mayoría de los cuales se encontraban en la región de América Latina y el Caribe u Oceanía. Sin embargo, en 2024, «el 17 % de las ciudades incluidas en el informe cumplieron con el nivel de recomendación anual de la OMS para PM2,5, frente al 9% en 2023», explica el documento, en el que se asegura que «si bien esto supone un cierto avance, aún queda mucho por hacer para proteger la salud humana, especialmente la de los niños».