La presidenta en funciones y candidata a la reelección de FADE encara la recta final de la campaña por dirigir la patronal asturiana: «En el sector de la construcción no hay división, me apoyan a mí por unanimidad»
05 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.María Calvo Carvajal (Gijón, 1975) se enfrentará el próximo 11 de abril en la urnas al vicepresidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, José Manuel Ferreira, en la carrera por la presidencia de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) para los próximos cuatro años. La actual presidenta en funciones y candidata a la reelección se define a sí misma como «una persona comprometida, dialogante y de convicciones fuertes», tanto a nivel personal como a nivel empresarial. Ambos candidatos, pertenecientes al sector de la construcción, ultiman en esta recta final la petición de votos a los 541 empresarios que están llamados a votar el próximo viernes.
—¿Qué tal lleva la recta final de la campaña? Está siendo, digamos, intensa.
—Bien. Un poco ajetreada, sí. Estos últimos cuatro años ya he tenido la oportunidad de trabajar muy cerca de las asociaciones, de los diferentes sectores y las empresas, por lo que conocía sus problemáticas. La campaña te da la posibilidad de escuchar a todos y es enriquecedor para mí y la organización. Lo que llevo peor es el ruido y el enfrentamiento, que se enfoque la campaña desde un prisa político, casi partidista diría yo. Tenemos que centrarnos en qué es lo que necesitan los empresarios y cómo podemos mejorarlo.
—¿Cómo valora la campaña que está haciendo su contrincante, José Manuel Ferreira?
—Pues es una campaña que se centra más en el ruido y en el ataque que en proponer. Yo creo que no debería ser así y que debería centrarse más en las empresas que en atacar.
—Ambos vienen del sector de la construcción, desde donde parece que la apoyan más a usted, mientras que el apoyo de Ferreira viene más por la parte del turismo y la hostelería. Está claro que hay una división del voto. ¿También existe en el empresariado asturiano?
—Bueno, en el sector de la construcción no hay ninguna división. Han decidido apoyarme a mí por unanimidad porque consideran que están de acuerdo con mi labor en FADE. En ese punto no hay ningún tipo de división por mucho que se intente generar. Luego, a mí también me apoya el sector metal y comercial e incluso dentro del sector turístico hay muchas asociaciones que también me apoyan. Por mi parte, si gano, al día siguiente de las elecciones volveré a trabajar para todos los sectores y todas las empresas como he hecho hasta ahora. Por mi parte no hay ninguna división.
—¿Y por parte de los empresarios hay división?
—No, no lo creo. Yo al menos no estoy generando esa división en campaña. Los empresarios tendrán libertad para votar a cualquier candidato. Esto no va de enfrentamientos personales o al menos yo no lo estoy enfocando así.
—¿Qué balance hace de los últimos cuatro años al frente de FADE?
—Han sido años complicados a nivel económico y para las empresas. Cuando empecé salíamos todavía de una pandemia, con los coletazos que eso supuso. Después llegó la guerra de Ucrania, llegaron los problemas de suministro, subidas de costes... y ahora estamos en un entorno geopolítico muy inestable, lo que hace que no sea fácil gestionar la vida de las empresas y tampoco, por tanto, la de la organización. Bajo este contexto, yo creo que el saldo de estos últimos años ha sido bastante positivo y que a pesar de las dificultades hemos logrado poner encima de la mesa los temas que nos preocupan a los empresarios. Les hemos acompañado en todos los retos. desde ayudar a digitalizarse o en abordar los temas del absentismo del personal, que es lo que más les preocupa, hasta presionar para que se agilicen trámites burocráticos o que se alivie algo la carga fiscal.
—¿Qué le motiva a seguir otros cuatro años?
—Pues que hemos comenzado una línea de trabajo y me motiva completarla. Lo cierto es que en cuatro años no da tiempo a culminar todos los proyectos que has iniciado. Lo primero que me motiva es terminar con el proceso de modernización, porque creo que es importante poner a las empresas en el centro de las decisiones políticas y hacer ver lo importante que son para la actividad económica de Asturias. A nivel personal, como madre de hijos adolescentes, también pienso en los jóvenes y en la Asturias que les queremos dejar, que pasa sin duda por que haya empresas y actividad económica.
—¿Además de esa línea continuista qué nuevos retos tendría por delante?
—Creo que en estos próximos cuatro años hay que intensificar un poco la presión para que los temas que de verdad nos preocupan se aborden decididamente. Creo que eso es el gran reto y a lo que me dedicaré con más intensidad, con un equipo de distintos perfiles que ayude a lograr ese objetivo.
—¿A qué temas se refiere?
—A mí me preocupa sobre todo ese desajuste que tenemos entre las necesidades de mano de las empresas, lo que se ofrece y el desempleo. Por una parte existe un desempleo muy elevado todavía, sobre todo entre los jóvenes, y por otro las empresas necesitamos gente para trabajar. Ese problema quiero que sea una prioridad absoluta en la agenda del Gobierno para que se mejoren los sistemas públicos de empleo, la orientación desde los colegios y el sistema formativo. También la industria, que es estratégica para nuestra región. Lo llevamos diciendo toda la legislatura ahora con la llegada de Trump se ve con más claridad. Y bueno, sin perjuicio de, lógicamente, prestar atención a otros sectores fundamentales para nuestra comunidad autónoma como el sector TIC, el turismo, el comercio o el campo, que a veces nos olvidamos de él y también creo que es muy relevante.
—Durante su campaña se ha referido a la fiscalidad asturiana como «la gran asignatura pendiente» del Gobierno autonómico. ¿En qué sentido?
—En tema fiscal creo que se sigue haciendo por parte del Gobierno de Asturias un análisis equivocado, porque la base para tener una mayor recaudación y, por tanto, tener un mayor de recursos públicos que puedan sostener los servicios públicos es que exista más actividad económica y para ello es necesario que podamos competir en igualdad. Por tanto, yo creo que la asignatura pendiente es reconocer que una fiscalidad competitiva es lo que va a posibilitar que haya aquí más empresas, más actividad económica, más empleo y, por tanto, más recaudación. o siempre lo he intentado argumentar con criterios técnicos y económicos, pero creo que aquí ha primado la ideología frente a los datos o los números.
—¿Cree que es asfixiante la carga fiscal que soportan los empresarios asturianos?
—Bueno, es que la fiscalidad del empresario no es solamente el Impuesto de Sociedades, la fiscalidad que afecta al empresario, es la que afecta también a sus trabajadores y a sus accionistas y, por tanto, también nos afecta el IRPF, que pagan tanto los trabajadores como los empresarios, o incluso el impuesto de Sucesiones o Donaciones. Todo influye y lo que es objetivo es que estamos a la cola de España en cuanto a carga fiscal y, por tanto, no nos permite competir en igualdad.
—Hablemos un poco de actualidad. La más inmediata pasa por la guerra arancelaria entre Donald Trump y el mundo. ¿Cómo afectarán a Asturias las tasas impuestas desde EE.UU. a Europa?
—La guerra arancelaria está claro que no beneficia a nadie y Europa tiene que responder con rapidez y contundencia. Tiene que responder defendiendo a su industria, especialmente a su industria estratégica. Tiene que defenderla con unos costes de la energía razonables, con fondos europeos que vayan de verdad a la empresa para ayudarla a modernizarse y protegiendo a sus sectores estratégicos. Llevamos mucho tiempo reclamando el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) para los productos siderúrgicos, porque nuestra siderurgia no puede competir con productos hechos en otros lugares del mundo con otras exigencias medioambientales o laborales. Por tanto, libre comercio sí, pero también protección de nuestra industria para que pueda competir al menos en igualdad de condiciones que en el resto del mundo.
—La actualidad también pasa por la explosión de la mina de Cerredo, que el lunes se cobró la vida de cinco trabajadores e hirió de gravedad a otros cuatro. ¿Cumplen los empresarios asturianos rigurosamente con la normativa en seguridad laboral?
—Lo primero, mi respeto y solidaridad con las familias de los mineros fallecidos. Y sí, las empresas asturianas están comprometidas con la prevención y con el cumplimiento de toda la normativa en materia de prevención. Esta tragedia nos recuerda que la seguridad laboral no puede ser una opción, es una obligación innegociable. Las empresas deben cumplir escrupulosamente con la normativa, y si hay irregularidades, deben ser investigadas y depuradas con firmeza. Asturias necesita una cultura empresarial basada en la responsabilidad, la transparencia y la protección real de las personas.
—Todo apunta a que Asturias jugará un papel esencial en el rearme europeo. Ya hay varias inversiones anunciadas para el sector de Defensa. ¿El futuro empresarial de Asturias pasa por este sector?
—Creo que puede ser una pata muy importante en los próximos años que generará inversiones y empleo en un sector estratégico para Asturias, España y Europa. Por tanto, me parece que todos los esfuerzos que se hagan por atraer este sector a Asturias desde luego serán bienvenidos y tendrán un efecto positivo. Ahora, esto no puede ir en detrimento de otras ramas industriales o de otros sectores. Debe añadirse al tejido industrial y empresarial que ya existe en Asturias. Creo que no debe venir para sustituir, debe venir para sumar.
—No todas las inversiones pasan por la Defensa. Hace meses llegó Amazon a Siero y los siguientes en desembarcar parece que serán los supermercados Costco. ¿Cree que Asturias tiene la necesidad de una gran inversión que quite el nerviosismo? Como el equipo que busca una gran estrella para cerrar la plantilla.
—No creo que exista nerviosismo por la llegada de una gran inversión. El nerviosismo puede existir por la desatención que pueda tener la empresa de aquí, pero no porque llegue una gran inversión. De hecho, todas las inversiones son bienvenidas siempre que obviamente cumplan con todas las exigencias legales que se exigen a cualquier empresa. Pero es verdad que hay veces que festejamos más inversiones que vienen de fuera y las facilitamos más que las de los empresarios que llevan aquí años invirtiendo, generando empleo y riqueza. Yo siempre he dicho que la Ley de Proyectos Estratégicos es una herramienta necesaria, pero a lo que aspiramos es a que esta vía rápida la disfruten fundamentalmente las empresas de aquí, las que llevan aquí años invirtiendo.
—¿Se siente desatendido el empresario de aquí?
—Yo creo que en determinadas ocasiones sí, que tiene esa sensación de que se festeje más o se apoye más a inversiones que vienen de fuera que a los que están aquí. Sí, yo creo que en determinadas ocasiones se tiene esa sensación.
—Si bien llegan inversiones para generar empleo otros penden de un hilo, como es el caso del de los 1.500 trabajadores de Duro Felguera. ¿Como empresaria cree que se han hecho bien las cosas?
—No voy a entrar a evaluar la gestión de ninguna empresa. Esperamos que se apoye a la empresa para salir de esta situación coyuntural complicada. Pero además hay una situación del sector de las ingenierías, un sector muy importante en empleo y que además tiene un alto valor añadido que también necesita. Repito, como sector necesita una respuesta decidida más a medio plazo, más allá de librar esta situación concreta de una empresa.
—¿Cree que la empresa va a salir a flote?
—Yo espero que sí.
—¿Lo cree?
—Espero que sí.