La mujer del conductor del Alsa accidentado en Avilés: «Tuvo una crisis aislada que no se pudo considerar epilepsia»

La Voz OVIEDO

ASTURIAS

El Juzgado de lo Penal número 2 de Avilés acoge desde este lunes la vista oral contra el conductor del autobús de Alsa Omar López (c), en la imagen junto a su abogado Alberto Rendueles (d), acusado del grave accidente de tráfico registrado en Avilés en septiembre de 2018 que se saldó con cinco pasajeros muertos y catorce heridos
El Juzgado de lo Penal número 2 de Avilés acoge desde este lunes la vista oral contra el conductor del autobús de Alsa Omar López (c), en la imagen junto a su abogado Alberto Rendueles (d), acusado del grave accidente de tráfico registrado en Avilés en septiembre de 2018 que se saldó con cinco pasajeros muertos y catorce heridos Paco Paredes | EFE

El abogado de la familia de una de las víctimas asegura que la defensa del conductor consiste en «echar la culpa al mundo», a la mutua, al Grupo Alsa o a los neurólogos «y mañana echarán la culta al empedrado de la calzada»

27 may 2025 . Actualizado a las 13:20 h.

La mujer del conductor del autobús de Alsa que sufrió un accidente de tráfico en Avilés en septiembre de 2018 con un saldo de cinco muertos y catorce heridos ha declarado este martes que su marido «adoraba su trabajo» y que los médicos le dijeron que había tenido un episodio puntual, que no le convertía en epiléptico.

«Tuvo una crisis aislada que no se pudo considerar epilepsia», ha afirmado la esposa ante el Juzgado de lo Penal número 2 de Avilés que esta semana celebra el juicio por el accidente ocurrido el 3 de septiembre de 2018 en la carretera AS-392, en el entronque con los accesos al Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA).

La Fiscalía pide una pena de cuatro años de prisión, seis de retirada del carné de conducir y otros seis de inhabilitación para ejercer la profesión de conductor, así como el pago de indemnizaciones por más de 674.000 euros, en parte ya abonados a los afectados. 

El Ministerio Fiscal sostiene que el acusado conducía el autobús a pesar de saber que no podía hacerlo a causa de la epilepsia que padecía y la medicación que tomaba, circunstancia que él conocía pero que ignoraba la empresa. Sin embargo, la mujer del conductor ha dicho ante la jueza que se fía del criterio de los médicos que sostuvieron que una crisis puntual no conlleva la consideración de ser epiléptico, a la vez que ha puntualizado que tomaba medicación por prevención. «Le encantaba su trabajo, lo adoraba, era feliz», ha incidido la mujer del acusado.

Durante la vista, la jueza ha tomado declaración a los hijos de una de las fallecidas, que han relatado cómo vivieron la tragedia de una mujer que se hacía imprescindible en sus vidas en el cuidado de sus nietos y en el día a día. El abogado de esta familia, Gonzalo Botas, ha declarado que la defensa del conductor consiste en «echar la culpa al mundo», a la mutua, al Grupo Alsa o a los neurólogos «y mañana echarán la culta al empedrado de la calzada».

«Ya explicaremos por qué es el único culpable y es el victimario no la víctima, no nos engañemos, las víctimas son los fallecidos y los lesionados, que están victimizadas por su falta de empatía hacia los fallecidos y hacia los lesionados», ha declarado Botas.

Por su parte, Javier Díaz Dapena, defensa de una de las pasajeras heridas, ha cuestionado todos los argumentos que tratan de exculpar al acusado que, pese a su consideración como trabajador especialmente sensible, debió someterse a un reconocimiento a los tres meses de ese diagnóstico y nunca acudió.

Una grúa retira los restos del autobús de la compañía Alsa empotrado contra una pilastra de hormigón de un paso elevado de la circunvalación de Avilés, en un accidente de tráfico que ha causado cinco fallecidos y una quincena de heridos de diversa consideración
Una grúa retira los restos del autobús de la compañía Alsa empotrado contra una pilastra de hormigón de un paso elevado de la circunvalación de Avilés, en un accidente de tráfico que ha causado cinco fallecidos y una quincena de heridos de diversa consideración Alberto Morante

También ha testificado el que fuera gerente de zona de Alsa en el momento del accidente, Luis Fernández Álvarez, que ha recalcado ante la sala que el acusado no había levantado quejas en el desempeño de su trabajo como conductor de autobuses.

Mañana, tercera jornada del juicio, será el turno de las testificales de agentes de la Guardia Civil y más médicos vinculados con el caso, además de, posiblemente, el visionado de una recreación de la trazabilidad del accidente y el estado del firme de la autovía, en aquel momento en obras.

El accidente tuvo lugar sobre las 13:40 horas del 3 de septiembre de 2018, cuando el acusado conducía el autobús por el único carril que estaba habilitado en la carretera AS-392, ya que la vía estaba en obras, y tenía el carril izquierdo cerrado al tráfico y delimitado con barreras laterales.

La calzada tenía limitada la velocidad a 90 kilómetros por hora, pero debido a las obras, que estaban perfectamente señalizadas, estaba fijada en aquel momento en 70 kilómetros por hora, relata la Fiscalía en su escrito de acusación provisional. Tras el accidente, el acusado manifestó que había padecido una pérdida de consciencia y agarrotamiento muscular producto de una crisis epiléptica que le había impedido controlar el autobús y evitar la colisión, una circunstancia que no había comunicado a la empresa, informa Efe.