Aránzazu Fernández, fiscal: «Cualquier víctima de violencia de género tendrá toda nuestra atención desde la Fiscalía»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

Aránzazu Fernández Gutiérrez es la nueva fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer en Asturias
Aránzazu Fernández Gutiérrez es la nueva fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer en Asturias Héctor Herrería

La ovetense comienza una nueva etapa en su carrera profesional tras convertirse en la nueva Fiscal Delegada en Asturias de Violencia sobre la Mujer. Desde este cargo liderará iniciativas para ofrecer una mejor respuesta a las víctimas de la violencia machista

03 jul 2025 . Actualizado a las 18:22 h.

A lo largo de su trayectoria, Aránzazu Fernández (Oviedo, 1971) ha mantenido un estrecho vínculo con la especialidad de violencia sobre la mujer, tanto en el despacho ordinario de asuntos como en su labor en los servicios de guardia. Su experiencia y compromiso en esta área la han llevado a asumir el reto de ser la Fiscal Delegada de Violencia sobre la Mujer en Asturias. Además, será quien coordine la recién creada Sección de Violencia de Género de la Fiscalía del Principado de Asturias, una unidad con la que se reforzará la respuesta institucional ante la violencia machista.

—Se ha convertido en la nueva Fiscal Delegada en Asturias de Violencia sobre la Mujer. ¿Qué significa este nuevo paso en su carrera?

—Aparte de un gran reto profesional, por mi condición de mujer, evidentemente, es una oportunidad muy importante para participar de forma más directa en la lucha contra la violencia de género, contra la violencia machista.

—¿Cómo valora el estado actual de la violencia contra las mujeres en Asturias?

—Desde mi entender ha habido un incremento de número de denuncias interpuestas. Esto lo considero como una confianza de las mujeres hacia el sistema judicial a la hora de acudir a solicitar ayuda ante los órganos cuando se encuentran en estas situaciones.

—¿Hay algún perfil de víctima que le preocupe especialmente?

—Desde el punto de vista de que ser considerada como tal, para mí todas las víctimas merecen la misma preocupación. Luego, claro, hay que considerar los hechos que no son siempre de la misma injundia. Hay hechos mucho más complicados que otros. Pero, desde luego, cualquier persona que acuda en concepto de víctima tendrá toda nuestra atención desde la Fiscalía.

—¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la Fiscalía en estos momentos en materia de violencia de género?

—El reto principal y que se persigue desde el inicio es erradicar la violencia de género. Concretamente en la Fiscalía de Asturias se ha creado una sección de violencia integrada por cuatro fiscales —tres mujeres y un hombre— que pretende una mayor especialización y una mayor sensibilización para ofrecer una mejor respuesta a las víctimas de violencia de género.

—¿Qué diferencias encuentra entre el tratamiento judicial de estos casos en Asturias respecto a otras comunidades autónomas?

—En principio no debería haber ninguna diferencia de trato porque la propia Fiscalía, periódicamente, convoca reuniones a las cuales deben de acudir todos los delegados de violencia de las distintas comunidades autónomas y en las que se fijan criterios uniformes a seguir en todo el territorio.

—¿Se cumple con el Estatuto de la Víctima en los juzgados?

—Totalmente. Se cumple de manera escrupulosa tanto en los juzgados como en la Fiscalía, así como en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Desde el inicio se les informa de todas las ayudas económicas o asistenciales de las que gozan por el hecho de ser víctimas de violencia de género; se les informa de la asistencia letrada a la que tienen derecho de forma gratuita; se les informa también de la asistencia de un familiar en sus actuaciones. También nosotros siempre en los escritos de acusación resaltamos el hecho de que sus declaraciones se realicen sin confrontación directa y visual con el presunto agresor, así como que se les informe de todos los permisos penitenciarios de los que pueda disfrutar, en su caso, el condenado. Con lo cual, hay una información y un contacto directo con la víctima a lo largo de todo el procedimiento desde que acude a comisaría.

—¿Cree que el sistema judicial protege adecuadamente a las víctimas?

—El sistema judicial protege a las víctimas con los medios materiales y personales de los que se les facilita, entiendo, de la manera más eficaz posible. Hemos de recordar que el sistema judicial español es un referente en el derecho comparado. En esa protección se van añadiendo nuevos métodos de acuerdo con el desarrollo tecnológico, como puede ser la colocación de dispositivos electrónicos, aplicaciones en el teléfono… Con esto lo que quiero decir es que se va evolucionando y avanzando en esa protección.

—¿Cómo valora la coordinación entre Fiscalía con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los servicios sociales… para atender a las víctimas?

—La coordinación es total. De manera periódica se mantienen reuniones para poner de relieve determinadas cuestiones que, puntualmente, puedan surgir y, por supuesto, para garantizar una actuación uniforme y coordinada entre servicios sociales, Fiscalía, juzgados, Policía, Guardia Civil... todos los organismos.

—¿Qué opina de que todavía se siga cuestionando que las mujeres sean víctimas de violencia sexual?

—Es un lastre contra el que tenemos que luchar, y hay que luchar bastante. Pero, a mi modo de ver, debemos hacerlo a través de la educación, una educación temprana dirigida a los menores sobre la atribución de roles, y sobre cómo la pertenencia a un sexo u otro no debe determinar una posición dominante en la pareja. De esta forma, lograremos avanzar en la superación de la creencia de que las mujeres no pueden adoptar determinadas conductas o posturas, porque ello conlleva inevitablemente a actos de violencia sexual.

—¿Cómo se podría agilizar los procesos judiciales para evitar esa revictimización?

—Creo que son muy importantes los juicios rápidos, que ya se están implantados desde hace mucho tiempo, porque contribuyen a evitar un mayor sufrimiento en las víctimas. Que se solucione el procedimiento el propio día o pocos días después de interponer la denuncia evita un sufrimiento prolongado en el tiempo, que siempre desgasta mucho más a la mujer. Eso sería un medio. Otro medio podrían ser las pruebas preconstituidas en casos muy concretos, que evitarían la reproducción de la declaración en el juicio oral. Sin embargo, esto debe hacerse bajo unos requisitos muy específicos. Con lo cual, los juicios rápidos, a mi modo de entender, son una solución muy adecuada para tratar la aceptación psicológica del procedimiento por parte de la mujer.

—¿Cuáles serían esos requisitos para que la víctima no tuviese que volver a contar su caso una y otra vez?

—Tiene que ser que sea imposible que se pueda reproducir en el juicio oral. En el caso de los menores de 14 años sí que ya está instaurada la obligación de declarar de esta forma, como prueba preconstituida, asistido de psicólogos y grabado. Esto impediría volver a revictimizarlos y volver a obligarlos a declarar ante el tribunal.

—¿En qué cree que se está fallando en la lucha contra la violencia de género?

—Exactamente no sé muy bien en qué puede estar fallando. Seguramente falla en multitud de cosas, pero me gustaría incidir en la educación y la concienciación social. Todos debemos participar en la lucha contra la violencia de género, en acabar con esa atribución de roles, con esos comportamientos machistas. Me gustaría también hacer una pequeña referencia a la adolescencia en estos tiempos, a estas nuevas generaciones, a las letras de las canciones, a los mensajes que se difunden en las redes sociales y que en muchos casos no son favorables a esta educación que debemos de implantar y enseñarles que, por ser hombre o por ser mujer, no tienen por qué adoptar un rol dominante o un rol dominado.

—Sin vulnerar la confidencialidad, evidentemente, ¿hay algún caso que le haya impactado especialmente por el tratamiento judicial que se le dio o por la dureza del caso en sí?

—No me gustaría destacar ninguno en concreto, pero, evidentemente los asuntos de homicidios o asesinatos de mujeres son los más impactantes, los más traumáticos. No obstante, también cabe resaltar aquellos asuntos de violencia de género de mujeres que llevan muchísimos años siendo víctimas, no reconociéndose como tales y no atreviéndose a denunciarlo públicamente.

—¿Qué mensaje le gustaría trasladar a esas mujeres que sufren violencia de género, pero que, por las razones que sean, no se atreven a dar el paso para presentar una denuncia que inicie todo el proceso judicial?

—El mensaje que considero más importante es que el punto de mira debe dirigirse al agresor, no a la víctima. Que no sientan vergüenza porque ella es la que está sufriendo y, por tanto, quien debe avergonzarse de su comportamiento es él, y sobre él debe centrarse la acción de la justicia. Sobre todo, que se atrevan a contar sus vivencias, y que sepan que desde el sistema judicial trataremos de respaldarlas y ayudarlas a salir de ese entorno en el que no debería de estar viviendo.