Lucía Regales, doctora en biología molecular: «La comunidad científica de mujeres existe y colabora»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

La doctora en biología molecular Lucía Regales
La doctora en biología molecular Lucía Regales

La científica asturiana ha fundado recientemente la asociación Spanish Women Society

11 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Lucía Regales, licenciada en Bioquímica por la Universidad de Oviedo y doctora en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, lidera actualmente un programa global de medicina de precisión para el desarrollo de  nuevas terapias en cáncer de pulmón. Además, hace tan solo unos meses, Regales fundó Spanish Women Society, la primera asociación sin ánimo de lucro en Estados Unidos cuyo objetivo es crear lazos y promover el apoyo entre todas las mujeres españolas que residen en Nueva York. 

—¿Por qué decidió estudiar acerca del cáncer? 

—Desde muy pequeña me gustaba la naturaleza y las ciencias. Estudié Biología y me gradué en Bioquímica en la Universidad de Oviedo. Lo que más me intrigaba era la genómica: cómo un código de cuatro letras puede marcar la vida celular y su rol en las enfermedades del cáncer. Además, la experiencia de vivir en mi familia cómo esta enfermedad afecta al paciente y a su entorno, me impulsó a profundizar y enfocarme en el desarrollo de tratamientos oncológicos más personalizados y menos agresivos, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes. 

—Su especialidad es la medicina de precisión, ¿en qué consiste exactamente? 

—La medicina de precisión en cáncer se refiere al enfoque personalizado del tratamiento para cada individuo, basándose en las características genéticas, moleculares y del entorno del tumor específico de cada paciente. Es decir, en lugar de aplicar un mismo tratamiento para todos los pacientes con un tipo de cáncer, como ocurre, por ejemplo, con las quimioterapias sistémicas, la medicina de precisión selecciona terapias a medida, basadas en las características del tumor que son más efectivas y menos tóxicas para cada individuo. 

—¿Cree que estamos cerca de encontrar la cura contra el cáncer?

—El cáncer es una enfermedad genética compleja y no puedo decir que estamos cerca de una cura universal, pero sí creo que ha habido avances muy significativos en los últimos 20 años y se han duplicado las tasas de supervivencia y curación, especialmente, si los tumores se detectan a tiempo. Creo que la investigación e innovación son básicas para seguir con este avance y, ahora, además entendemos cómo prevenir muchos tipos de cáncer —evitar el tabaco y la exposición al sol, dietas, chequeos preventivos, etcétera—.

—¿Cuáles son esos avances de los que habla? 

—En mi campo, definitivamente, la secuenciación genética, la medicina de precisión y la inmunoterapia han revolucionado los tratamientos contra el cáncer. Permiten personalizar las terapias, reducir los efectos secundarios y mejorar la eficacia en muchos pacientes, que pueden curarse o cronificar la enfermedad, logrando así una mejor calidad de vida. Además, la entrada de la inteligencia artificial supondrá un gran apoyo en nuestro campo.

—Ha trabajado en el desarrollo de inmunoterapias aprobadas globalmente. ¿Cuáles son sus aplicaciones en los pacientes con cáncer? 

—A diferencia de la quimioterapia, que actúa sobre todas las células del organismo, la inmunoterapia actúa sobre el sistema inmunitario del paciente, estimulando la respuesta inmunitaria y entrenándolo para identificar y destruir las células cancerosas. En la actualidad, existen varias inmunoterapias que han sido aprobadas en algunos tipos de cáncer como, por ejemplo, los inmuno checkpoints o anti PD-L1, utilizados en varios tumores sólidos, como cáncer de pulmón, colon, mama o melanoma. Es importante que el paciente presente los biomarcadores adecuados, pues es cuando se produce una mayor eficacia. 

—¿Nuestros hábitos pueden mejorar nuestro sistema inmune?

—Definitivamente, sí. Llevar una vida con una dieta equilibrada, evitar el tabaco y el sol excesivo, hacer ejercicio regularmente y saber gestionar el estrés, nos ayuda a mantener nuestro sistema inmune intacto y también a fortalecerlo. 

—Hace dos décadas se mudó a Estados Unidos. ¿Cuáles son las principales diferencias entre la investigación allí y en España?

—Son muchas las diferencias y ocurren varios factores. En primer lugar, la inversión en I+D. En Estados Unidos, la inversión en investigación es mucho mayor y hay financiación tanto pública, como privada. En segundo lugar, el sistema educativo promueve el talento de estudiantes y profesores reconocidos a nivel mundial, así como la investigación, la colaboración y la cooperación entre grupos. Por último, resaltaría el esfuerzo por retener el talento, pues se ofrecen buenas condiciones salariales y trayectorias profesionales a largo plazo, lo que facilita la retención de los científicos en entornos académicos, pero también en empresas de biotecnología o farmacéuticas. 

—Hace apenas unos meses ha fundado la Spanish Women Society, ¿cuál es la labor principal de la asociación?

—Nuestra misión es la promoción de la mujer española en Estados Unidos, mediante la conexión y la creación de una comunidad fuerte y unida que fomenta la integración e impulsa nuestro crecimiento personal y profesional, mientras que mantenemos nuestra identidad y cultura españolas. 

—¿Qué le motivó a llevar a cabo este proyecto? 

—Inicialmente, éramos un grupo de mujeres españolas que se reunía periódicamente en Manhattan y había un foro de comunicación para ayudarnos con temas de la ciudad, porque a veces puede resultar muy compleja de navegar. Luego, creamos un club del libro, de cine y de música, entre otros, y, al ir creciendo, se fue creando una comunidad fuerte y unida. Entonces, fue necesario crear un marco legal y logístico para ofrecer mejores servicios, por  lo que decidimos constituir una asociación de mujeres españolas sin ánimo de lucro, la primera de Estados Unidos. 

—Spanish Women Society promueve el apoyo y los lazos entre mujeres. ¿Le ha sido sencillo establecer esta unión dentro de la comunidad científica?

—Sí, la comunidad científica de mujeres existe y colabora. De hecho, yo pertenezco a una asociación que se llama Women in Bio (Mujeres en Biotecnología), que incluye desde mujeres farmacéuticas, venture capital, hasta académicas que trabajan en el ámbito científico. También hay un grupo de mujeres en ECUSA (Españoles de Científicos en USA). Sin embargo, sigue habiendo cierto techo de cristal para acceder a los puestos de responsabilidad, por lo que es necesario que estas redes sigan creciendo y que las mujeres se apoyen unas a otras. 

—¿Cuáles son los siguientes pasos de la asociación?

—Aparte de los ocho clubes consolidados —lectura, cine, ópera, galerías, márketing, inmobiliario, danza y desarrollo profesional—, tenemos varias colaboraciones con instituciones españolas para formación ejecutiva y con CODE, enfocado en educación para programar e inteligencia artificial. 

—¿Cree que existe un techo de cristal dentro de la investigación científica? 

—Es un hecho que, en la actualidad, la representación de mujeres en puestos de liderazgo científico es menor que la de los hombres, a pesar de que el número de mujeres investigadoras ha aumentado. A día de hoy, se mantiene el gráfico de tijera: hay muchas mujeres en la base, pero pocas en cargos de responsabilidad.

—¿Qué mujeres le han motivado a lo largo de su vida? 

—A nivel personal, sin duda, mi madre. En los años 80, ya colaboraba con la Asociación Española en la lucha contra el cáncer y entendía que la investigación es el único camino para progresar. A nivel profesional, Gloria Velasco, quien daba unas clases magistrales en Oviedo, y Eulalia del Valle, que me mandó a Escocia con mi primera beca de investigación. Ambas han sido investigadoras pioneras y han apoyado a las nuevas generaciones. 

—¿Tiene nuevos proyectos en mente? 

—La verdad es que muchos. Creo que hay mucho por hacer a nivel de oportunidades en genómica social, así como en la aplicación de la IA al diseño de nuevos fármacos, de una manera más efectiva, para que las nuevas terapias lleguen más rápido al paciente. A nivel social, colaborar con SWS y crear una red de mujeres hispanohablantes en Nueva York, pero todo se andará.