María Elsi Ribeiro, motociclista y aventurera: «Me pregunté a mí misma qué cosas querría haber hecho si me hubiese muerto»
ASTURIAS
La también conocida como Elsi Rider acaba de completar un periplo que le ha llevado de Asturias a Australia, donde ha recorrido 13.000 kilómetros en moto. Sin embargo, su aventura en el país de Mad Max no es la primera que ha emprendido. En 2010, tras estar a punto de fallecer por una negligencia médica, decidió que si la vida le había dado «una segunda oportunidad, era para aprovecharla»
22 jun 2025 . Actualizado a las 02:27 h.La carretera tiene un componente de soledad y superación de retos muy dado a la introspección y a la sanación del alma. A finales de los 90, el ya fallecido batería de Rush, Neil Peart, decidió combatir el inmenso dolor por la muerte de su hija Selena y su mujer Jackie en 1997 y 1998, respectivamente, emprendiendo un largo viaje en motocicleta a lo largo de Estados Unidos y Centroamérica, para que su espíritu cicatrizase. Su viaje, tanto el físico como el espiritual, quedó documentado en su libro «Ghost Rider: Travels on the Healing Road».
Al igual que hizo el añorado Peart, María Elsi Ribeiro, aventurera y amante de las dos ruedas a partes iguales, decidió que una experiencia traumática no iba a ensombrecerle el ánimo. Tras padecer una negligencia médica, sufrió un fallo multiorgánico que la dejó varias semanas en coma y al borde de la muerte. Al final, Elsi, también conocida como Elsi Rider, se quedó en este plano de existencia y se prometió a sí misma que, desde ese momento y ante la segunda oportunidad que se le brindaba, iba a exprimir la vida dedicándole tiempo a una de sus grandes pasiones.
En este sentido, Ribeiro acaba de regresar a Asturias tras recorrer Australia en su moto, dejando atrás 13.000 kilómetros de arena, desiertos, dunas, carreteras interminables y pistas solitarias, con su fuerza de voluntad y determinación como únicas compañeras.
«Siempre ha habido una moto en mi vida», explica. Sin embargo, «con 12 años» se hizo con la moto que un vecino iba a dar por amortizada. Era «una tricampeona, la que llevaban antes en los pueblos». «Luego he tenido Custom, porque yo vengo del mundo Custom», añade.
«Si la vida me había dado una oportunidad, era para aprovecharla»
Sus viajes más orientados a la aventura empezaron a desarrollarse «a partir del año 2010». «Ahí sufrí una terrible negligencia médica y estuve muy malita», explica. Apunta que, «después de salir del coma y tras pasar unos años bastante depre», algo «se revolvió» en su interior y pensó que si la vida le había dado «una segunda oportunidad, era para aprovecharla».
«Me pregunté a mí misma qué cosas querría haber hecho si me hubiese muerto, esos grandes sueños que tenemos todos pendientes, y uno de ellos era hacer grandes viajes en moto», remarca. El primero fue de Córdoba a La India, ida y vuelta, porque ese gran país era un lugar que siempre le había «llamado mucho la atención», por la «espiritualidad» y toda la mística que envuelve a esa gran parte del mundo.
Pese a que La India en sí, como país, le dejó ligeramente decepcionada, la propia experiencia y lo inconmensurable de la carretera le ayudó a conformar «un viaje muy bonito» en su conjunto, en el que pudo pasar «por muchísimos países, entre ellos Irán». Siempre que puede, Elsi Rider rompe una lanza a favor del pueblo iraní. «Los gobernantes son una cosa, pero luego la gente es superbuena, supergenerosa y, para mí, fue un descubrimiento buenísimo y un viaje sanador, en el que yo iba llorando mucho, soltando la pena, además de siendo consciente de lo que me había pasado y de lo que estaba haciendo gracias a estar viva», asevera.
Pese a que publicaciones como la mismísima Wikipedia apuntan a que Elsi fue la segunda mujer y primera española en atravesar sola y en moto Irán, ella prefiere poner ese dato en cuarentena. «Seguramente que hay alguna más, aunque no se la conozca», admite con modestia.
«Los viajes te hacen más tolerante y un poquito más sabia y humilde»
En su reciente aventura australiana ha recorrido, «por redondear, 13.000 kilómetros», sobre todo por los grandes desiertos de la zona central, remota y semiárida de Australia, lo que llaman el outback (también conocido como el never never, entre otras muchas denominaciones). «Para meterme en zonas muy aisladas, como yo suelo hacer muchas veces, siempre intento llevar mucha agua, comida y gasolina», explica.
Pese a todo, su periplo por la tierra de Mad Max Rockatansky, Rose Tattoo y AC/DC «ha sido, quizás, el viaje más fácil» que ha emprendido, así como «el más tranquilo» y «controlado», al tratarse de un país «civilizado», en el que siempre existe la certeza de que, antes o después, un equipo de rescate llegará en tu ayuda en caso de necesitarlo. Durante sus viajes por El Cáucaso y África, por ejemplo, sí admite que experimentó algunos momentos más comprometidos.
En Australia ha pasado «tres meses», en los que alguna caída de la moto o momentos en los que las ruedas se clavaron más de la cuenta en la arena «a cuarenta grados de temperatura» han sido los mayores percances experimentados. Eso sí, admite que lo peor es la monotonía del desierto australiano «o las carreteras eternas en línea recta, de miles y miles de kilómetros y muchas horas, que son realmente agotadoras y para cortarse las venas». «Muchas veces miraba el GPS y, si veía pistas de arena, me salía para ir por allí, porque siempre es un poco más entretenido», apunta.
De hecho, explica que se encontró «con muchísimos accidentes y coches abandonados en la zona del outback, porque la gente se duerme al volante, hay un montón de salidas de vía y de accidentes». Explica que lo mejor de estas aventuras sobre dos ruedas es que «te enriquecen muchísimo como persona» y te hacen «más tolerante, un poquito más sabia y humilde».
«Yo diría que es crecimiento personal; al final los viajes en moto son como el día a día de cada uno, lo que ocurre es que los comprimimos en lo que dure la ruta, pero, como en la vida, tienes que tomar decisiones, gestionar gran variedad de emociones y enfrentarte a muchos miedos... a nivel personal es muy enriquecedor», reflexiona.
María Elsi Ribeiro, al igual que Neil Peart en su día, está inmersa en la escritura de un libro en el que explicará su vida y sus experiencias en la moto, si bien no quiere apresurarse porque «eso es una aventura grande». «Después, en un futuro cuando consiga ahorrar, me gustaría recorrer América entera», concluye.