El precio de la tierra de uso agrario sube en Asturias, que está todavía por debajo de la media nacional

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

Vacas en un prado de Gozón, Asturias.
Vacas en un prado de Gozón, Asturias. ep

El valor de 10.965 euros por hectárea que promedia la región se debe sobre todo a la falta de cultivos intensivos y a una disminución sostenida de la actividad agrícola

10 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El precio medio de la tierra para uso agrario sube en Asturias, pero lo hace moderadamente, de tal forma que sigue estando por debajo de la media nacional. Hay muchas razones para justificar estos precios. La más evidente, el uso que se da a la tierra en el Principado, que está lejos tanto de la producción intensiva que se da en ciertas partes de España, y que eleva extraordinariamente su coste, como de las grandes extensiones de secano, fundamentalmente cerealistas, que siguen siendo más baratas.

El precio medio en Asturias se situó en 10.956 euros por hectárea en 2024, según los datos provisionales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Este valor supone un incremento del 3,3 % respecto al año anterior, cuando la hectárea costaba de media 10.605 euros. La subida, aunque moderada, es superior al incremento medio nacional del 2,8 %, lo que indica una ligera aceleración en el mercado regional.

Asturias representa solo el 1,8% de la superficie agraria nacional, con unas 426.302 hectáreas, pero su aportación al valor total asciende al 2,3 %, gracias a que sus precios son notablemente superiores a los de las zonas cerealistas. Su estructura agraria, basada en prados y pastizales para la ganadería, junto con plantaciones de manzano destinadas a sidra, explica la estabilidad de los precios y también la ausencia de picos causados por la especulación.

Así como en otras regiones dependientes del regadío intensivo o de las exportaciones los precios son mucho más volátiles, en Asturias ocurre lo contrario: hay una menor presión urbanística y apenas cultivos intensivos, lo que le da mayor estabilidad. Esto tiene una contrapartida: las explotaciones son menos rentables. Por eso, a pesar de los años consecutivos de subidas, los precios están todavía muy lejos de los máximos de España y están creciendo todavía a un ritmo moderado en comparación con la media nacional.

La evolución del último lustro revela una tendencia con altibajos. En 2020, el precio medio era de 10.343 euros por hectárea, cifra que descendió en 2021 hasta 10.198 euros, con una caída del 1,4%, para después encadenar tres años consecutivos al alza: un 0,3% en 2022, un 3,7% en 2023 y el mencionado 3,3% de 2024. En conjunto, la revalorización acumulada ronda el 5,9%, un ritmo claramente inferior al experimentado en otras comunidades autónomas, que han registrado incrementos de dos dígitos.

El precio medio de la tierra en España alcanzó los 10.248 euros por hectárea en 2024, tras subir un 2,8% respecto a 2023. En términos acumulados desde 2020, el incremento nacional es del 13,8%, más del doble que el registrado en Asturias. La región se mantiene, entonces, por debajo de la media no solo en valor absoluto sino también en fuerza de crecimiento.

El contraste dentro del norte de España es significativo. Galicia encabeza la franja cantábrica con 19.335 euros por hectárea y una subida del 4,2 % en 2024, casi el doble que Asturias en precio, y con una mayor aceleración. El País Vasco, por su parte, también supera al Principado, con 15.031 euros, mientras que Cantabria es la comunidad con cifras más bajas: 5.844 euros por hectárea y una una caída del 7,8 %, la mayor reducción interanual de todo el país. Estas diferencias reflejan la influencia del tipo de cultivo: el viñedo y los frutales elevan las cotizaciones en Galicia, mientras que los pastizales dominan el panorama cántabro.

Los extremos del mercado agrario español

Asturias está a medio camino en una jerarquía de precios con diferencias muy significativas. En la parte alta de la clasificación se encuentran territorios con cultivos intensivos o producciones de alto valor. El primer lugar lo ocupa Canarias: 148.415 euros por hectárea, cifra impulsada por el rendimiento de las plataneras, y cabe pensar también que debido a la escasez de terreno. La cifra es 13 veces el precio medio nacional.

En la Región de Murcia, donde los cultivos en invernaderos y las exportaciones son clave, el valor asciende a 33.180 euros, mientras que en Baleares supera los 21.000 euros. Andalucía, donde hay plantaciones de olivares y también zonas de horticultura intensiva, alcanza 17.064 euros por hectárea.

En el lado opuesto, las comunidades de gran superficie agrícola dedicada al secano registran precios muy inferiores. Castilla y León apenas llega a 5.115 euros por hectárea, y Castilla-La Mancha ronda los 6.307 euros. La actividad agrícola ha caído mucho en los últimos años en Asturias, y de hecho las fincas que se dedican a este uso son cada vez menos.

Se ve perfectamente si atendemos al concepto de superficie agrícola útil. Esta medida, que extrae el INE de su Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones, y que excluye áreas no productivas (bosques, eriales, construcciones agrarias), es menor que la superficie agraria total y suele reflejar mejor la evolución de la producción agraria. En Asturias, las cifras son muy claras: muestran un retroceso notable durante décadas.

En la última década registrada, entre 2013 y 2023, la superficie agrícola útil descendió un 17,7%, pasando de 404.621 a 333.094 hectáreas, lo que supone una reducción cercana a 71.500 hectáreas, casi una quinta parte de la superficie. El hecho de que el peso de la agricultura es cada vez menor puede contribuir en un futuro próximo al estancamiento de los precios.