Más estudios, menos oportunidades: la paradoja laboral de los jóvenes asturianos

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ASTURIAS

F. Sotomonte

En Asturias, un 32,45% de los jóvenes de 16 a 25 años ocupa puestos que requieren un nivel educativo inferior al que poseen, una cifra superior a la media española

25 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gabinete Económico de Comisiones Obreras de Asturias ha publicado un informe que dibuja un retrato detallado y, en algunos puntos, preocupante de la situación laboral de la juventud asturiana. Basado en datos del Instituto Nacional de Estadística, Eurostat, el SEPE y otras fuentes oficiales, el documento analiza el mercado de trabajo para las personas de 16 a 34 años, un colectivo que, aunque ha experimentado mejoras en los últimos años, sigue enfrentándose a problemas estructurales como la sobrecualificación, la precariedad y las dificultades para emanciparse.

Uno de los aspectos más llamativos es la elevada tasa de sobrecualificación. En Asturias, un 32,45% de los jóvenes de 16 a 25 años ocupa puestos que requieren un nivel educativo inferior al que poseen, una cifra superior a la media española (30,75%). Este desajuste refleja, según el informe, las limitaciones del tejido productivo regional para generar empleo de calidad acorde al capital humano disponible. Al mismo tiempo, más de la mitad de los jóvenes (58% en el grupo de 25 a 34 años) cuenta con estudios superiores, frente al 52,6% en España y el 44,1% en la Unión Europea, lo que subraya la paradoja: mayor formación no siempre significa mejores oportunidades.

En el lado positivo, Asturias presenta un porcentaje de jóvenes 'ninis' —ni estudian ni trabajan— inferior a la media nacional. En 2024, el 11,6% de la población de 15 a 29 años estaba en esta situación, por debajo del 12% estatal y cerca del promedio europeo (11,1%). El sindicato advierte, sin embargo, que esta categoría incluye perfiles muy diversos, como jóvenes titulados que buscan empleo, lo que desvirtúa en parte la imagen estigmatizada que suele asociarse al término.

El estudio constata que la tasa de actividad de la población joven (16-34 años) ha repuntado hasta el 64,6%, ligeramente por encima de la media española. En empleo, Asturias también supera ahora en 1,5 puntos la media estatal para este grupo, aunque las cifras siguen lejos de las registradas antes de la crisis de 2008. El paro juvenil se sitúa en el 14,6%, seis puntos por encima de la tasa general, y alcanza el 29,7% entre los menores de 25 años, cinco puntos por encima de la media nacional en este tramo.

Persisten rasgos clásicos de precariedad: el 17,9% de los asalariados jóvenes trabaja a tiempo parcial (31,8% entre los de 16-24 años) y el 27,4% lo hace con contrato temporal, porcentajes que, si bien han disminuido tras la reforma laboral de 2021, siguen superando la media nacional. La contratación indefinida ha crecido de forma significativa —uno de cada tres contratos a menores de 30 años es ya indefinido, frente al 7% previo a la reforma—, pero la temporalidad continúa siendo la vía mayoritaria de acceso al empleo.

En términos salariales, los jóvenes ganan bastante menos que los adultos. Los menores de 25 años obtuvieron en 2023 ingresos medios de 8.190 euros anuales, que subirían a 21.706 euros brutos si trabajaran todo el año a jornada completa, todavía por debajo de otros grupos de edad. La subida del salario mínimo interprofesional —un 60,9% desde 2018— ha beneficiado especialmente a este colectivo, dado que un 37% de sus perceptores son menores de 35 años.

Las dificultades económicas repercuten en la emancipación. Aunque Asturias lidera las cifras autonómicas, solo el 17% de los jóvenes de 16 a 29 años vive fuera del hogar familiar, frente al 14,8% de media en España. Los elevados costes de la vivienda —superiores al 70% del salario mensual para la compra y también para el alquiler en este grupo de edad— hacen que independizarse siga siendo una meta lejana para muchos.

En resumen, el informe muestra una juventud asturiana más formada y con una tasa de inactividad menor que la media nacional, pero atrapada en un mercado laboral que no absorbe adecuadamente su cualificación y que ofrece mayoritariamente empleos temporales o a tiempo parcial. La reducción del número de 'ninis' y el avance en la contratación indefinida son señales positivas, pero la sobrecualificación, el paro juvenil y las barreras para emanciparse continúan siendo retos de primer orden para la región.