Los incendios aceleran la cuenta atrás para la extinción del urogallo en Asturias: «Es un fracaso que esto ocurra en el siglo XXI»

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Urogallo
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Apenas 209 ejemplares sobreviven en toda la cordillera sin que exista un plan para su recuperación: «Cuando terminen los incendios habrá que hacer un censo de manera urgente para saber los que quedan»

26 ago 2025 . Actualizado a las 23:59 h.

El urogallo podría tener los días contados en Asturias. La última oleada de incendios en la región ha puesto en peligro a una especie ya amenazada y sobre la que ahora se ha acelerado su proceso de desaparición. Apenas 209 ejemplares sobreviven en toda la cordillera, según los últimos datos publicados este verano por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El recuento, realizado con técnicas genéticas a partir de excrementos recogidos en el campo, supone un 8% más que en 2019 y ha despertado cierto optimismo en el Gobierno central. Sin embargo, organizaciones ecologistas como SEO BirdLife advierten de que ese repunte estadístico no garantiza la supervivencia de la especie, hoy al borde de la desaparición, teniendo en cuenta que los incendios de este verano han puesto en riesgo sus últimos refugios.

Los resultados de 2024 representan la segunda estima poblacional completa desde que la especie fue declarada «en situación crítica» en 2018. El censo confirma que el 67% de los urogallos se concentran en las comarcas leonesas del Alto Sil, Laciana y Omaña, con ejemplares dispersos en Ancares y El Bierzo. El 33% restante habita en Asturias, sobre todo en los concejos de Degaña, Cangas del Narcea e Ibias. Por primera vez en la serie histórica, el estudio refleja una proporción más equilibrada entre machos y hembras: un 56% frente al 44%, cuando en 2019 apenas un tercio de los ejemplares identificados eran hembras. Este dato es especialmente relevante, ya que en una especie poligínica como el urogallo, la reproducción depende en gran medida del número de hembras y de su éxito reproductivo.

El ministerio subraya en este sentido que los datos apuntan a una «detención del declive» y que existe un 75% de probabilidad de que la población actual sea mayor que la de 2019. También destacan que la reducción de la depredación y los trabajos de gestión forestal para mejorar los hábitats empiezan a dar resultados, y que en 2026 podrían comenzar las primeras liberaciones desde los centros de cría en cautividad de Valsemana (León) y Sobrescobio.

«Es vergonzoso que no exista un plan de recuperación»

No obstante, para SEO BirdLife, la lectura es mucho más crítica. «Eso no quiere decir que hayan muerto ejemplares en los incendios, porque algunos llevan dispositivos de seguimiento y se sabe que siguen vivos», explica Nicolás López, delegado de la ONG en Asturias y responsable del programa de especies: «El problema es que, en una población al borde de la extinción, si destruimos los pocos hábitats que les quedan, se quedan sin lugares de reproducción, de alimentación y de cobijo». El delegado en Asturias de la organización insiste en que la principal amenaza no es solo el fuego, sino la falta de planificación por parte de las administraciones. «Es vergonzoso. Después de más de veinte años, el urogallo se va a extinguir en Asturias si seguimos así, sin que haya un plan de recuperación», lamenta.

La denuncia apunta directamente al Parque Natural de las Fuentes del Narcea, el único espacio donde aún sobreviven ejemplares en Asturias. «No hay plan de gestión aprobado. Sin ese plan no se pueden definir correctamente los usos del parque, ni tomar medidas contra los incendios, ni gestionar las poblaciones de especies protegidas», sostiene López. «Nuestro catálogo de especies amenazadas está obsoleto desde hace más de 20 años».

Un censo urgente tras los incendios

El siguiente paso, advierte el experto, será medir hasta qué punto los fuegos de este verano han afectado al ave. «Estamos esperando a que se estabilicen los incendios para evaluar los daños. Habrá que superponer un mapa de las zonas quemadas con el área de distribución de la especie y hacer de manera urgente un nuevo censo para saber qué ejemplares quedan», explica López, quien advierte que la experiencia de otras comunidades no invita al optimismo: «En Galicia se extinguió el urogallo y no se escribió ni una letra. En Cantabria también y no se dijo nada. Es una vergüenza».

El contraste entre los datos oficiales y la percepción de los científicos refleja la encrucijada en la que se encuentra el urogallo cantábrico. El ministerio recalca que los trabajos de conservación «empiezan a dar resultados» y confía en consolidar la tendencia en el próximo censo previsto para 2027. Pero sobre el terreno, SEO BirdLife alerta de que los avances científicos y técnicos pueden quedar en nada si el hábitat sigue degradándose o ardiendo. «Es un fracaso político y social que en pleno siglo XXI se permita que se extinga una especie», sentencia Nicolás López.