Final feliz para «Pancho», que ya vive con su nueva familia: «Estamos cercando la finca para que esté libre, sin cadenas»
ASTURIAS
El mastín rescatado por la Policía Local de Castrillón ha encontrado un nuevo hogar en el concejo: «En cuanto vimos la noticia no lo dudamos ni un segundo»
30 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La historia de «Pancho», el mastín de cuatro años que conmovió a Castrillón después de ser rescatado por la Policía Local tras abandonarlo su dueño, ha tenido final feliz. El perro ha sido adoptado por Lucía Fernández y su marido, Alfonso Heres, vecinos del concejo, que no dudaron en abrirle las puertas de su casa y devolverle la vida en familia que había perdido. «En cuanto vimos la noticia en La Voz no dudamos ni un segundo en llamar», confiesan los nuevos dueños, que ya están cercando la finca en la que viven «para que esté libre y viva sin cadenas».
Lo cierto es que Fernández ya conocía bien al animal. «'Pancho' se crió con mi perra; son de la misma edad. Le pedí a la Policía Local que antes de enviarlo a una protectora me avisaran, porque yo haría lo posible para que no entrase allí», explica. Y así fue. Tras pasar unos días en la comisaría de Piedras Blancas, donde los propios agentes se turnaban para pasearlo y darle de comer, «Pancho» se reencontró con su antigua compañera de juegos: «Daenerys», una pastor belga malinois de cuatro años. «Cuando se vieron en el garaje de la policía se pusieron a correr como locos, fue un chute brutal de energía para él», recuerda.
El perro convive ahora con los tres canes de la pareja —dos yorkshire terrier, «Pepa» y «Dora»; y «Daenerys»— en la parroquia de San Martín de Laspra. Allí la familia ya prepara la finca para que «Pancho» disfrute de un espacio al aire libre. «Estamos cercando el terreno y poniendo una portilla para que pueda estar suelto y tranquilo, sin cadenas. Queremos que sea un perro feliz en el prao», cuenta Lucía Fernández, quien matiza que es su marido Alfonso quien asume principalmente el cuidado de «Pancho» debido a que ella está embarazada de cinco meses y limita el contacto directo.
El proceso administrativo para la adopción aún no está cerrado. El antiguo propietario, que acumula casi una docena de denuncias por intento de abandono, sigue figurando como titular. Motivo por el cual aún no pueden hacerle las revisiones pertinentes. «La ley animalista ahora mismo me perjudica, porque sin papeles soy solo una casa de acogida. No puedo ni asegurarle ni hacerle pruebas veterinarias más allá de desparasitarlo», explica Lucía, que está en contacto con la Policía Local y el Ayuntamiento de Castrillón para agilizar los trámites y obtener la titularidad. «Confío en que se resuelva pronto. Los agentes siempre han mirado por el bienestar del perro y nos están facilitando todo lo posible», destaca.
Mientras tanto, «Pancho» se recupera del maltrato sufrido. «Estaba desnutrido, pero ya está cogiendo kilos y hace vida normal. Sale a pasear tres veces al día, juega con la mía y se ha adaptado perfectamente. Es como si fuéramos una familia otra vez», resume Lucía, convencida de que el destino del mastín no podía ser otro: «Un macho adulto de 90 kilos, en una protectora, lo tendría muy difícil».