La «caseta de perro» de Foncalada o la «cuadra» del Bellas Artes: la ira de los turistas con los reclamos de Oviedo
ASTURIAS
Oviedo es una ciudad que suele entrar por el ojo de los visitantes, si bien, no de todos. Viajeros que han dado con sus huesos en la capital del Principado llegan a opinar cosas como que Santa María del Naranco «tiene poco encanto», San Miguel de Lillo «no es para tanto» o que sus esculturas urbanas «son mamotretos» y meras «horteradas»
10 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.De acuerdo con las cifras oficiales del INE, el pasado año los hoteles de Oviedo registraron 1.023.630 pernoctaciones, ganando casi 2.000 viajeros con respecto al ejercicio anterior y con una de las mejores evoluciones en este ámbito en el norte de España. Sin embargo, como en todo en esta vida, siempre hay quien considera que una cafetería de Alpedrete o un buffet de sushi palentino tiene más valor que una joya del arte prerrománico. Estas son algunas de las opiniones de turistas que han visitado Oviedo y a los que les han dejado fríos algunos de sus principales alicientes.
Una catedral «demasiado cara»
Rebuscando por las opiniones en Tripadvisor de la Catedral de Oviedo, un turista de Albacete no duda en criticar el precio que cuesta acceder al templo. «Lo que más merece la pena son las reliquias de la Cámara Santa y la propia Cámara Santa. Por lo demás, demasiado cara», opina.
En la misma línea, una turista madrileña indica que «para poder entrar hay que pagar 7 euros, así que.....no hay nada más que decir.....por fuera está bien». Asimismo, un visitante riojano apunta que, «como empieza a ser habitual en muchas ciudades españolas, esta catedral ha dejado de ser un lugar de oración para convertirse en un negocio. Si alguien desea rezar en ella, deberá pagar para acceder, yo evidentemente me niego a participar en este circo, luego no se quejen del abstencionismo».
El «poco encanto» de Santa María del Naranco
De las críticas recabadas de las reseñas de Google acerca de Santa María del Naranco, uno no puede evitar pensar que, en materia turística, las expectativas son la madre de las decepciones. Una turista vasca, por ejemplo, otorga una estrella al templo (curiosamente, a esta misma visitante una mera cafetería le merece una calificación de cinco estrellas), y la define como una «iglesia con poco encanto y limpieza selectiva. La parte más blanca y 'bonita', casualmente es la que primero se ve al subir. No sabemos si se puede acceder al interior porque no había ningún cartel, pero vimos a un par de personas salir de dentro y las puertas cerradas, quizá era una visita privada...»
Otro turista se queja (y esto parece ser una constante) fundamentalmente del negocio en torno al acceso a la joya del prerrománico asturiano. «La iglesia se merece 10 estrellas, por supuesto. Una joya en un lugar impresionante. Lo terrible es que ahora solo se puede visitar, junto con San Miguel de Lillo, en visitas guiadas, en rebaño por decirlo claramente , y pagando 5 euros. Me parece una gestión absolutamente vergonzosa. Había visto ambas iglesias hace años y las podías visitar a tu aire. Para colmo, han colocado unas puertas en San Miguel para que ni siquiera puedas contemplar las jambas a menos que vayas con el rebaño. Un inútil más como responsable de nuestro patrimonio», señala.
La «caseta de perro» que es la Foncalada
Como hemos visto, el prerrománico ovetense parece que deja frío a algunos turistas que visitan la capital del Principado. También es el caso de San Miguel de Lillo. En Tripadvisor, una turista de Chiclana de la Frontera opina que una de las joyas del arte asturiano «no es para tanto».
«El monumento, que creo que fue traído de no sé dónde y montado ahí, está bien, normal. La visita al lugar merece la pena, pero pagar por entrar a una nave de piedra completamente vacía y escuchar las pamplinas del guía, pues no. Con lo que vale la entrada, mejor se toman una botella de sidra (sic)», relata.
Otro visitante, también en Tripadvisor, opina de San Julián de los Prados que «por fuera es bonita, lo malo es que está rodeada de una amplia avenida y de bloques de edificios modernos que no concuerdan con el monumento. Por dentro no tiene absolutamente nada que ver, tan sólo pinturas desgastadas. Están prohibidas las fotografías, aunque la verdad es que no hay nada que fotografiar. La mujer encargada del monumento, una estúpida maleducada. Mejor hacerle una foto solo por fuera y ya está».
Un turista, directamente, parece haber experimentado en La Foncalada, al menos por lo que muestra en las reseñas de Google, una experiencia casi traumática. En este sentido la califica, directamente, como «una mierda». Esta persona, para la que un buffet de sushi de Palencia sí que merece cinco estrellas (una vez más, el triunfo del butiellu sobre el güeyu), considera que «el entorno donde está es muy feo y parece la caseta de un perro (sic). Encima tienen la vergüenza de afirmar que es una gran representación de obra civil del Alto medievo Europeo. Hay fuentes visigodas por España mucho más bonitas». Muchas críticas, más constructivas, apelan por otra parte a la necesidad de dignificar un monumento cuyo entorno no está cuidado de la mejor manera.
Más que estatuas, «mamotretos» y «horteradas»
Oviedo es una ciudad bien provista de estatuas urbanas. Ejemplos de diferentes estilos, autores ilustres y temáticas más que variadas. De Tino Casal a Mafalda o Woody Allen. De Úrculo a Esperanza D'Ors o Botero. De Afrodita a Juanín de Mieres o La Maternidad.
Sin embargo, este museo al aire libre de la ciudad no emociona a muchas personas que vienen de fuera. Por ejemplo, respecto a la estatua de Mafalda en el Campo de San Francisco un turista de Teruel opina que es una «pena» ver «un símbolo de la adolescencia convertido en horterada. No tiene ni pies ni cabeza. No sé quién tiene esas ideas pero, por favor, que lo quiten».
De todas las esculturas urbanas de Oviedo, un turista sevillano solamente tiene que decir, o eso parece por su reseña en Google, que le parecen «feas, mamotretos carísimos para su nula calidad artística y no representan nada ni a nadie que destaque de su tierra, la de Woody Allen es una tomadura de pelo, la glorificación de la neura y más...».
También en reseñas de Google, una turista en concreto opina de la estatua de Woody Allen: «¿Pero qué gracia tiene este tío para que lo pongan en Oviedo? Mira que no habrá personajes del mundo de la cultura y del arte más vinculados a la ciudad. Nos da por llenar las calles de trastos y si son tíos lerdos norteamericanos mejor. Cuánto papanatismo».
El Bellas Artes, al nivel de «Museo Coconut»
Tampoco se libran de la ira algunas de las pinacotecas y museos de Oviedo más destacados. Sea por su contenido, precio de la entrada o trato de los empleados, muchos de ellos no pasan el corte. En lo referente al Museo de Bellas Artes de Asturias, en Tripadvisor un turista exige, directamente, «que cierren ese almacén de cuadros o cuadra».
En esta línea, lo define como «algo indescriptible, los de Museo Coconut se quedan muy cortos una experiencia con mi hija y nieto, además cómo trataron a un grupo de bachilleres que se comportaban de manera impecable».
También en Tripadvisor, el Museo Arqueológico de Asturias recibe lo suyo. Más concretamente, algunos de los profesionales que allí trabajan. «Fuimos con unos amigos extranjeros y se quedaron alucinados con los malos modos del personal. Me refiero a dos personas concretas. La verdad es que nos preguntaron si en España es posible estar trabajando en un sitio público con esa mala educación. Una vergüenza. Ya no me atrevo a llevar a nadie», apunta un visitante.
«El modo en que se trata a los turistas en este lugar deja mucho que desear. Parece que te están perdonando la vida. No dan ni los buenos días, todo lo prohíben y todo les parece mal, hasta ir al servicio. La colección es interesante pero se quitan las ganas de ir a ver a esa gente», concluye otro visitante.