Final feliz para Juan, el niño de 6 años con autismo que ya está en un aula abierta: «Hoy comienza una etapa nueva»

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Lidia Prieto junto a su hijo Juan posando con una pancarta reivindicativa
Lidia Prieto junto a su hijo Juan posando con una pancarta reivindicativa

Lidia Prieto, tras meses de lucha, logra que su hijo inicie el curso con plenas garantías educativas en el colegio Carmen Ruiz-Tilve de Oviedo: «Por fin hay un niño autista feliz en su colegio y una madre que empieza a estar tranquila»

11 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras meses de lucha y reclamaciones, Juan Prieto, un niño de seis años con autismo, ha comenzado este curso en un aula abierta en el colegio Carmen Ruiz-Tilve de Oviedo. La noticia, explica su madre Lidia Prieto, se confirmó este miércoles tras una reunión con la Consejería de Educación. «Por fin hay un niño autista feliz en su colegio y una madre que empieza a estar tranquila. Nadie se merece pasar por esta situación», asegura. La historia de Juan ha estado marcada por la incertidumbre y la lucha de su familia. Durante meses, su madre, Lidia Prieto, denunció que el niño no recibía los apoyos necesarios y reclamó, sin descanso, el acceso a un aula abierta, un recurso fundamental para los alumnos con autismo que precisan un entorno adaptado y profesionales especializados.

El desenlace llegó este miércoles, cuando el equipo TEA del Departamento de Inclusión de la Consejería de Educación se reunió con la familia en el colegio y confirmó que Juan contará desde ahora con una plaza en aula abierta. El alivio de Lidia fue inmediato. La situación, sin embargo, no fue sencilla. Hasta el pasado viernes, el colegio desconocía si Juan dispondría de plaza en aula abierta. Todo apuntaba a que el martes debía incorporarse a un aula ordinaria, algo que su madre consideraba insostenible. «El viernes a última hora el colegio no sabía nada del aula abierta de Juan y en la Consejería no me quisieron informar. Fue una llamada de primerísima hora del martes la que cambió todo y evitó que mi hijo entrara en ordinaria», explica.

La madre recalca que, en realidad, Juan siempre necesitó este recurso: «Como madre y como docente siempre supe que era un alumno de aula abierta. No dejó de serlo nunca, ni cuando estuvo en 2º de infantil ni el año pasado, aunque desde Inclusión me repetían una y otra vez que no lo era. Lo fue siempre». Lidia también denuncia la falta de coherencia de la administración. «El informe psicopedagógico del año pasado decía que no necesitaba ese recurso y el de hoy sí. ¿Por qué? ¿Juan es otra persona? ¿Cambió su autismo de septiembre de 2024 a hoy? Pues no».

El comienzo de una nueva etapa

Para ella, el caso de su hijo es una muestra de una tendencia preocupante: «Hasta ahora, esta Consejería tiende a minimizar necesidades para no asumir costes y esto tiene que cambiar. Nunca jamás se puede volver a dar la situación de Juan con otro niño TEA. Tienen que empezar a respetarnos y respetar nuestros derechos».

Juan podrá por fin aprender en el entorno que necesita, lo que supone un respiro enorme para la familia y una victoria simbólica para muchas otras que se encuentran en situaciones similares. «Hoy comienza una etapa nueva», resume Lidia. Con apenas seis años, Juan ya ha iniciado el curso con la ilusión de quien se siente en el lugar adecuado, acompañado por profesionales y con los apoyos que siempre debió tener. «Hay que escuchar a los padres y tener su opinión siempre como prioridad. Un informe psicopedagógico nunca debería suponer una barrera para el alumnado de necesidades. Existe una supuesta objetividad técnica que en muchos casos oculta políticas de recortes encubiertos», lamenta Prieto.