Los datos de la Agencia Tributaria indican un incremento de los declarantes por fortunas de más de 700.000 euros
16 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Dicen que para la cosecha de las manzanas hay un año nuevo y uno malo, que se alternan; pero para la cosecha de los ricos todos los años son buenos. Al menos en Asturias: los datos de la Agencia Tributaria revelan que el número de personas que tienen que pagar el impuesto de Patrimonio, algo que se paga a partir de una renta importante, ha crecido en los últimos ejercicios.
Los datos más recientes (que corresponden al año 2023) indican que en el Principado se han contabilizado 4.441 declarantes del impuesto de Patrimonio cuando año antes, en 2022, se contabilizaban 4.119. Y no se trata de un incremento puntual sino de una tendencia, en el registro de 2021 se contaban aún menos declarantes, 4010. Es decir, en los últimos tres ejercicios el número de los ricos de Asturias han aumentado en más de 400 personas. La recaudación del tributo en Asturias es de unos 24 millones de euros.
¿A quiénes se considera ricos? La declaración y, en su caso, el pago del impuesto se exige a partir de los 700.000 euros de patrimonio. En Asturias, la vivienda habitual está exenta hasta un máximo de 300.000 euros, lo que en la práctica sitúa el umbral en torno al millón de euros en propiedades. Según datos de Hacienda, el patrimonio medio de los contribuyentes sujetos al impuesto alcanzó los 2,34 millones en 2023.
Datos de ejercicios anteriores en la Agencia Tributaria indicaban que la mayor parte de los contribuyentes asturianos con grandes patrimonios concentran su riqueza en capital mobiliario, principalmente acciones, obligaciones, bonos y deuda pública. También es significativo el peso del patrimonio inmobiliario, con un claro predominio del urbano frente al rústico, que apenas supera el millar de fincas declaradas. En el Principado figuraban además casi un millar de contribuyentes con bienes suntuarios —vehículos, joyas o pieles—, aunque no llegaba a una decena los que tributaban por poseer un patrimonio relevante en obras de arte y antigüedades. Hay una brecha de género en los ricos asturianos pero es favorable a las mujeres, hay menos declarantes hombres (2.119) que mujeres (2.312).
El número de contribuyentes con grandes patrimonios en Asturias creció un 21,5% entre 2019 y 2023, un avance muy superior al registrado en otras comunidades del Noroeste: Galicia (11,5%), Castilla y León (3,2%) y Cantabria (3,3%). El impuesto de patrimonio en Asturias refleja una tendencia paralela a la evolución de los contribuyentes con mayores ingresos. Entre 2019 y 2023, el número de asturianos que declaran en el IRPF rendimientos superiores a 150.000 euros anuales pasó de 1.418 a 2.281, un incremento del 60,1%. Este crecimiento es superior al registrado en Galicia (55,5%) y Cantabria (58,8%), aunque se sitúa por debajo del de Castilla y León (69,7%).
Solidaridad y súper ricos
El impuesto de solidaridad sobre las grandes fortunas, aprobado a finales de 2022, ha cumplido el objetivo con el que nació: obligar a las comunidades a reactivar el impuesto de patrimonio, incluso en aquellas que lo habían bonificado al 100%. La recaudación lo confirma: en 2023 alcanzó los 1.970 millones de euros, un 58% más que el año anterior, cuando apenas sumaba 1.250 millones. El incremento se explica porque muchos territorios prefirieron recuperar el tributo autonómico y quedarse con los ingresos antes que dejar que Hacienda central recaudara mediante la nueva figura estatal.
El cambio se refleja sobre todo en los grandes patrimonios. Entre los más acaudalados —con más de 30 millones de euros—, en 2022 solo el 27,5% de los 852 declarantes pagaba el impuesto. Un año después, casi todos lo hicieron: de los 865 ultrarricos censados, 853 (el 99%) abonaron el tributo. Algo similar ocurrió en el tramo intermedio, de entre 6 y 30 millones: en 2022 pagaban el 40% (3.709 de 9.247 contribuyentes) y en 2023 lo hicieron el 96%.
Las cifras de recaudación reflejan el mismo vuelco. Los patrimonios de entre 1,5 y 6 millones siguen siendo los más numerosos y aportaron 695 millones en 2023, un 12% más que en 2022. Sin embargo, los ultrarricos triplicaron su contribución, pasando de 160 a 485,4 millones, mientras que los patrimonios intermedios la duplicaron con creces, de 286 a 615,5 millones. El aumento global no se debe a que los contribuyentes paguen más, sino a que ahora son muchos más los que están obligados a hacerlo.
Como efecto colateral, el impuesto estatal sobre grandes fortunas ha perdido relevancia: su recaudación se reduce en la medida en que los contribuyentes tributan por el patrimonio autonómico. Pese a ello, el Gobierno mantiene la figura con el argumento de que garantiza cierta homogeneidad fiscal entre comunidades y evita desequilibrios territoriales. Ejemplos como Madrid y Andalucía lo demuestran: ambas regiones pasaron de no registrar ningún pagador en 2022 a incorporar 10.659 y 662 contribuyentes, respectivamente, en 2023. En los tramos más bajos, sin embargo, muchos declarantes siguen sin pagar gracias a mínimos exentos y deducciones como la vivienda habitual.