Raquel Casado, jefa de Tráfico en Asturias: «Todavía se producen accidentes por no usar el cinturón de seguridad»
ASTURIAS
La máxima responsable de este organismo dependiente de la DGT analiza la situación de las carreteras del Principado y señala los principales retos en materia de seguridad vial
13 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Raquel Casado lleva más de 15 años al frente de la Jefatura Provincial de Tráfico en Asturias. Antes de ocupar este puesto, fue subjefa de la Jefatura Provincial de Madrid, por lo que cuenta con décadas de experiencia. En todo este tiempo trabaja para conseguir que ninguna persona pierda la vida en las carreteras. No obstante, cumplir este propósito depende de la responsabilidad de toda la ciudadanía. Así lo asegura en esta entrevista concedida a La Voz de Asturias, en la que analiza los retos y la situación de las vías de circulación del Principado.
—¿Cuáles son los principales problemas del tráfico que enfrenta Asturias?
—En la red de carreteras no afrontamos ninguna situación especialmente grave. Nos enfrentamos más bien a dificultades puntuales que van surgiendo según la temporada. Cuando llega el invierno, sabemos que tendremos nevadas, y ese es el principal reto en esa época del año. En verano, en cambio, la situación cambia: la ciudadanía ha descubierto que Asturias turísticamente es muy potente, entonces cada vez tenemos más desplazamientos. Además, se celebran numerosos festivales y eventos, lo que genera más movimiento. Por tanto, desde el punto de vista de la seguridad vial, no hablamos de problemas graves, , más allá de los fallecimientos que, por desgracia, ocurren como en todas partes, sino de circunstancias que se salen de la rutina diaria y que pueden complicar un poco el trabajo.
—¿Qué zonas presentan mayores niveles de siniestralidad?
—Hablar de zonas es complicado, porque en Asturias la población se concentra principalmente en el centro. Hablamos de más de 700.000 habitantes en esa área, cuando la comunidad tiene alrededor de un millón de habitantes. Entonces, lógicamente, los accidentes tienden a concentrarse en el eje central, ya que allí hay más tráfico, más población y más transporte de mercancías. En cuanto a dónde ocurren con mayor frecuencia, como en otras regiones, la mayoría de los accidentes se producen en carreteras convencionales, más que en autovías o autopistas. Aunque también hay accidentes en estas últimas, aproximadamente el 70% se registra en carreteras convencionales.
—¿Cómo ha evolucionado la siniestralidad en Asturias en los últimos años?
—A lo largo de los últimos años, hemos ido reduciendo poco a poco los datos de accidentalidad. Si miramos desde 2019, en total, entre interurbana y urbana, tuvimos 31 fallecidos, y el año pasado cerramos con 44, aunque en otros años hemos llegado a 22. Esto depende de varios factores: a veces suben los accidentes en vías interurbanas y bajan en las urbanas, y viceversa. Pero, en general, lo que observamos es una tendencia más o menos estable, con altibajos: un año sube, otro baja, en un comportamiento tipo “diente de sierra”, debido a circunstancias que a veces son difíciles de controlar. Por ejemplo, en 2020 hubo 22 fallecidos, pero la circulación aún estaba reducida por la pandemia. Desde entonces, el tráfico ha ido aumentando gradualmente a medida que nos íbamos recuperando del COVID. Por eso, 2023 fue un año especialmente duro, con 49 fallecidos en Asturias, 41 en carreteras, cifras que no se veían desde hace más de 15 años. Al final, estamos en este juego del diente de sierra. Nos gustaría seguir reduciendo los accidentes, pero para ello necesitamos la colaboración de todos. La política de seguridad vial es, en realidad, una política de Estado que requiere compromiso de toda la sociedad.
—¿Cuáles diría que son los errores más comunes al volante?
—Siguen apareciendo los excesos de velocidad, el alcohol al volante y, aunque parezca increíble, accidentes por no usar el cinturón de seguridad. Parece mentira, porque llevamos hablando del cinturón desde los años 60, y sin embargo, cada año hay conductores que siguen sin utilizarlo. En muchos casos, estos accidentes podrían haberse evitado o haberse producido sin víctimas mortales si se hubiera usado el cinturón. Esto, sumado a la velocidad, representa un factor de riesgo muy importante, no solo en Asturias, sino en toda España.
—A lo largo del año ponen en marcha campañas para reforzar esa seguridad vial, ¿cómo valora estas iniciativas?
—Las campañas son un recordatorio. Lo que buscamos con ellas es reforzar los factores de riesgo más importantes, a nivel nacional, además recordar a todos los conductores los consejos fundamentales para que no se olviden. Como he dicho desde el principio, la seguridad vial es un trabajo de todos, pero nuestra función es recordar cuáles son las normas y los comportamientos seguros que deben mantenerse para empezar y terminar cada viaje en las mismas condiciones.
—Este año se han instalado cinco nuevos radares en Asturias. ¿Qué papel juegan en la prevención de accidentes?
—Los radares juegan un papel fundamental. Se instalan tras un estudio previo de las carreteras, donde se analiza el historial de accidentes, el trazado, la velocidad y otros factores. Según ese análisis, se decide colocar un radar fijo o de tramo en los lugares más adecuados. Su efecto es muy importante, porque ayudan a controlar los excesos de velocidad, lo que a su vez reduce los accidentes, ya sean graves, leves o con víctimas mortales. Sabemos que uno de los factores principales de la accidentalidad es la velocidad, y los radares contribuyen a mitigarlo. Además, muchos de estos radares se han instalado en vías secundarias, donde se producen aproximadamente el 80% de los accidentes, la mayoría por salida de la vía, normalmente derivada de excesos de velocidad.
—Además de esa vigilancia y labor sancionadora, también trabajan en la educación vial para prevenir los accidentes de tráfico.
—Sí, tratamos de concienciar a ciudadanos y conductores desde pequeños. Nuestro objetivo es que, cuando un niño llegue a ser conductor —o incluso mientras se comporta como peatón— esté ya familiarizado con la educación vial. Por eso, trabajamos con los niños en los colegios desde edades tempranas. Desde hace un par de años, la educación vial se ha incorporado como parte estructural del sistema educativo. La Dirección General de Tráfico ha publicado materiales que los profesores pueden utilizar para introducir la educación vial en distintas asignaturas. Desde Jefatura, también ofrecemos proyectos complementarios. Contamos con un parque infantil que incluye bicicletas, un circuito y semáforos, para que los niños puedan practicar de manera lúdica. Adaptamos las actividades según la edad: con los más pequeños enseñamos a cruzar la calle, usar el paso de peatones y respetar los semáforos, utilizando cuentos y teatrillos muy entretenidos. A medida que crecen, los niños pasan a aprender como ciclistas, y más adelante, en los últimos años de Primaria y los primeros cursos de Secundaria, trabajamos con ellos en ciclomotores, bicicletas y otros medios de transporte que empezarán a utilizar. Con los estudiantes de tercero y cuarto de ESO y bachillerato, contamos con “skape rooms”. En uno simulamos un accidente de tráfico y el comportamiento de la policía, haciendo pruebas para que los jóvenes aprendan cómo actuar ante un accidente y dónde llamar, repasando las normas de tráfico. Además, ofrecemos actividades que simulan el camino hacia el examen de conducir, con pruebas para los futuros conductores de motos y turismos. Utilizamos gafas de simulación de alcohol y drogas, trabajando en equipo y aprendiendo de forma práctica. Los circuitos de examen de moto se adaptan para bicicletas, permitiendo que los estudiantes experimenten de manera segura. También trabajamos con la universidad y la formación profesional, desarrollando proyectos específicos para así introducir la seguridad vial en todas las etapas educativas.
—¿Y cómo hacen para concienciar a los adultos?
—Estos casos son los más complicados porque al ser trabajadores no siempre tienen tiempo. Por eso, hace diez años iniciamos un proyecto piloto con el Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, que ya está siendo replicado por otras comunidades autónomas: el Servicio Asturiano de Movilidad Segura. Consiste en desarrollar planes de movilidad para las empresas, que luego se implementan dentro de sus planes de Prevención de Riesgos Laborales. Y es que un accidente de tráfico tiene coste tanto para la empresa como para el trabajador. Por eso, el papel de las empresas en seguridad vial es fundamental, ya que tienen interés en que sus trabajadores se desplacen de manera segura, tanto al trabajo como a casa. Actualmente, más de 100 empresas en Asturias ya cuentan con un plan de movilidad, incluyendo empresas grandes, pequeñas, públicas y privadas. Esto demuestra que la sociedad asturiana está cada vez más involucrada en la seguridad vial. Nuestro modelo fue replicado en Cantabria y ahora también en Canarias, mientras que Castilla y León está en proceso de implementación. La Dirección General de Tráfico decidió extender este proyecto al resto de España, ya que la educación vial no forma parte estructural de la prevención de riesgos laborales, aunque afecta directamente a ella. Además, la iniciativa se vincula con la responsabilidad social corporativa: las empresas pueden trabajar la educación vial no solo para proteger a sus trabajadores, sino también para contribuir con la comunidad.
—¿Cómo educan en materia de seguridad vial a las personas mayores?
—Con la colaboración de la Dirección General del Mayor del Principado de Asturias, tenemos un proyecto piloto mediante el cual acudimos a centros de mayores en las zonas más rurales de nuestra región. En estos talleres, participamos junto con un médico o enfermera cercano a ellos, y presentamos la guía específica del Consejo Sanitario para mayores. De esta manera, además de recibir información de externos, cuentan con profesionales que conocen su entorno y hábitos, lo que facilita que presten atención y comprendan mejor las recomendaciones. Se les recuerdan normas básicas de movilidad, como hacerse visibles al caminar, evitar salir de noche sin elementos reflectantes o vestir de oscuro.Abordamos también la necesidad de dejar de conducir a cierta edad. Todos debemos ser conscientes de que, con el tiempo, no tenemos los reflejos y ni las capacidades psicofísicas para conducir y, por tanto, hay que dejar de hacerlo. En vez de dejarlo de golpe, se puede reducir la conducción nocturna, limitar los desplazamientos a rutas conocidas hasta que ellos mismos se den cuenta de que no están para conducir. El objetivo es que los propios mayores reconozcan sus limitaciones antes de que surja un accidente o se vea afectada la vigencia de su permiso de conducir.
—¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los conductores asturianos?
—Todos debemos ser conscientes de lo que supone conducir un vehículo y de la importancia de adaptar la conducción a las condiciones de la vía. No se trata tanto de ir a 120, 90 o 80 km/h, sino de estar atentos a lo que ocurre en la carretera, mantener los cinco sentidos en la conducción y olvidarnos del móvil. El móvil no solo distrae cuando se toca o se manipula, sino que incluso una conversación larga o una discusión mientras conduces puede provocar un despiste, aunque no haya intención de hacerlo. Lo único que podemos recomendar es recordar las normas de tráfico y conducir de manera responsable, para que al final del viaje lleguemos a casa sanos y podamos salir al día siguiente. A veces parece que un accidente de tráfico es un hecho aislado, pero afecta a muchas familias, y todos podemos contribuir a reducirlos. Debemos entender que la seguridad vial es un proyecto de todos y que está en mano de todos conseguir el cero fallecidos en las carreteras.