Sietes, el pueblo asturiano que dieciséis años después aún sueña con los días en que presentó Windows 7

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

María Jesús Huernes, vecina de Sietes, frente a las casas de Sietes pintadas con los colores de Microsoft en 2025
María Jesús Huernes, vecina de Sietes, frente a las casas de Sietes pintadas con los colores de Microsoft en 2025

En 2009, esta parroquia ubicada en el concejo de Villaviciosa acogió la presentación del que era el último «software» de Microsoft

18 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace dieciséis años la parroquia de Sietes, en el concejo de Villaviciosa, se convertía en el foco mediático mundial. Esta pequeña población asturiana fue la encargada de promocionar el nuevo Windows 7, un acontecimiento que aún pervive en el recuerdo de sus vecinos, aunque «quedan pocos que lo hayan vivido en primera persona», asegura el delegado de alcaldía, Isidoro Granja .

Las casas de colores, una placa conmemorativa y miles de recuerdos mantienen la esencia viva de lo que fue uno de los acontecimientos más importantes de la historia de Sietes. «Fue algo muy ilusionante para nosotros, porque significaba darle protagonismo al pueblo», explica Granja. Todo comenzó en el año 2009, cuando en Sietes aparecieron unos misteriosos carteles que anunciaban un casting. «No sabíamos de qué eran. Decían que una multinacional quería hacer un casting para una presentación». No fue hasta tiempo después que los vecinos de la parroquia descubrirían que se trataba, nada más y nada menos, que de Microsoft.

Los vecinos fueron los grandes protagonistas de los anuncios de este nuevo software, unas grabaciones que recuerdan, aseguran, «con mucho cariño». «Todo el pueblo estaba unido. Fue de lo más entretenido y lo que más divirtió a la gente. Los actores eran los propios vecinos del pueblo, salían con sus ovejas, pitando las cosas o preparando una fabada. Quedaron muchas anécdotas en el pueblo», explica Isidoro.

Sietes había sido elegido como embajador del Windows 7, no solo por su coincidencia en el nombre, sino también por su población. «Estaba habitado por gente generalmente mayor y era una forma de demostrar que el sistema era tan intuitivo que hasta quien no estaba acostumbrado a utilizar ordenadores podía aprender a usarlos».

Durante este año Sietes, se llenó de vida, pero también de color; las cuatro primeras casas que reciben a todo aquel que visita el pueblo fueron pintadas con los colores corporativos de Microsoft —rojo, azul, verde y amarillo— y aún hoy en día mantienen esta peculiar estética, aunque actualmente «se encuentran deshabitadas», explica el delegado.

Las cuatro casas de Sietes, Villaviciosa, pintadas con los colores de Microsoft
Las cuatro casas de Sietes, Villaviciosa, pintadas con los colores de Microsoft

En un pueblo, en aquel entonces, «completamente profano de la televisión y la publicidad» la presentación del Windows 7 se convirtió en un auténtico hito. «Lo pasamos muy bien, esto se llenó de vida, la gente era encantadora», asegura María Jesús Huernes, vecina de Sietes.

En el gran día de la presentación, Microsoft preparó un evento a la altura, que tuvo lugar en la Casa L’Horreu donde aún se conserva una placa conmemorativa de aquel acontecimiento. «Aquello se llenó de gente, vinieron las autoridades, más de cincuenta periodistas y gente de Microsoft», apunta Granja. Aunque lo que más se recuerda en el pueblo es «la conexión en directo que hubo con las cadenas nacionales. Estuvimos esperando frente a unas letras gigantes que habían colocado de Windows a que hicieran la conexión para salir en las noticias. Fue algo excepcional e interesante en todos los sentidos», añade Isidoro.

Cartel conmemorativo de la presentación de Windows 7 en Sietes, Villaviciosa
Cartel conmemorativo de la presentación de Windows 7 en Sietes, Villaviciosa

La presentación del Windows 7 llevó a esta parroquia asturiana las últimas tecnologías de la época gracias a la instalación de un telecentro que contaba con catorce ordenadores. «Allí se impartían cursos de informática para que la gente de Sietes aprendiera a usarlos; Microsoft nos proporcionó ordenadores bastante evolucionados para la época». Pero el desarrollo de las nuevas tecnología y el fácil acceso a los dispositivos electrónicos hicieron que el telecentro cerrase sus puertas en 2012.

Sietes se convirtió además en aquellos años en un sitio de interés turístico: «La gente venía preguntando por aquello», comenta María Jesús. Y aunque hay gente que aún se acuerda, «quedan muy poco que lo haya vivido en primera persona», añade Granja. En la actualidad, la actividad en Sietes continúa cada verano gracias, sobre todo, «al paso del camino de Covadonga y al bar, cuando cierre, aquí ya no queda nada», asegura la vecina. Por ello, el delegado de alcaldía no ha perdido la oportunidad de hacer un llamamiento y de invitar a la gente a volver a hacer vida en el pueblo. «Por nuestra parte, intentamos mantener vivas las tradiciones, conservar la Casa L’Horreu y los edificios asegura», asegura.

Aunque las letras gigantes letras de Windows ya no se encuentren en el pueblo, sus vecinos mantienen vivo el recuerdo de lo que un día fue el acontecimiento más importante de la parroquia y mantienen la esperanza de, algún día, poder volver a ser los grandes protagonistas: «Nos encantaría que volviera a haber un evento así», sentencia María Jesús.