Reabren el caso de Mari Trini, la asturiana desaparecida en 1987 junto a su bebé de trece meses
ASTURIAS
La nueva investigación se centra en dos vehículos hallados en la laguna de Berbes, que fueron arrojados por el marido y padre de las desaparecidas, según algunos vecinos de la zona
28 oct 2025 . Actualizado a las 11:24 h.El Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón reabre el caso de la asturiana María Trinidad Suardíaz y su hija de trece meses Beatriz Da Silva desaparecidas desde 1987, después de que fuera archivado por segunda vez hace siete años. La nueva investigación se centran en la laguna de Berbes, en Ribadesella, donde, según las declaraciones de algunos vecinos, Antonio María Da Silva, marido y padre de las desaparecidas, había arrojado dos vehículos.
La balsa de una antigua mina de fluorita se encuentra situada cerca del último domicilio conocido Da Silva. La nueva búsqueda fue activada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Asturias, lo que ha supuesto la reapertura del caso que había sido archivado en 2018. La inmersión en la charca ha confirmado la presencia de dos vehículos, cubiertos actualmente de lodo. Según recoge El Diario de León, Da Silva los habría arrojado desde una altura de unos 40 metros que tiene el barranco. En la actualidad, dos boyas amarillas indican ahora la ubicación exacta de sendos coches bajo el agua.
Aunque esta no es la primera vez que se trata de localizar los cuerpos de las desaparecidas. En el 2016, la investigación se centraron en la vivienda propiedad del portugués, ubicada en Matadeón de los Oteros, en León; y en el 2018, en Berbes, Asturias. Aunque ambas búsquedas resultaron fallidas, en la segunda localización se encontraron maletas con ropa y una carta en la que Mari Trini rogaba a su esposo que no viniera «por aquí a molestarnos más y que se curara porque no estaba bien.
La mujer solicitaba a su marido a través de su escrito que arreglaran sus problemas en el juzgado, sin embargo, no se presentaron a la cita prevista para el 15 de julio de 1987 en la Audiencia de León por una denuncia de maltrato.
Ahora, la gran duda es si finalmente se extraerán los dos vehículos para comprobar si en su interior hay restos humanos. Durante la inspección ocular no se ha podido hallar indicio alguno de víctimas, pues los coches están completamente cubiertos por el lodo acumulado en el fondo de la charca.
En el 2018, el entonces comisario jefe de Gijón se mostró contrario a la investigación de dicha zona debido a las difíciles condiciones del terreno. Aunque no descartó realizar una incursión en verano, cuando el nivel del agua descendiera, no fue hasta hace unos días cuando un equipo especializado de la Policía Nacional se adentró en estas aguas. En este sentido, según recoge el diario, el inspector de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de Gijón se mostró especialmente insistente en investigar la laguna. Además, fuentes de la Policía Nacional en Gijón han apuntado a la agencia Efe que en estos 38 años nunca se ha dejado de trabajar y que las pesquisas han dado lugar a una nueva línea de investigación.