La valenciana afincada en Asturias que vivió la dana en primera persona: «Se cuenta como si ya hubiera pasado, pero sigue ahí»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

Voluntarios limpian las calles de Paiporta tras el paso de la dana
Voluntarios limpian las calles de Paiporta tras el paso de la dana Diego Radamés | EUROPAPRESS

Un año después de la tragedia, Susana Torres aún recuerda con angustia lo acontecido aquel 29 de octubre de 2024

03 nov 2025 . Actualizado a las 08:26 h.

Hace exactamente un año y dos días la tragedia golpeaba a Valencia. El 29 de octubre de 2024, cientos de personas veían como los recuerdos de toda una vida se desvanecían arrasados por el paso del agua. Una dana que se cobró además la vida de multitud de decenas de personas. Entre los afectados, se encuentra Susana Torres, una valenciana afincada en Asturias desde hace dos años, que vivió aquella tragedia en primera persona. «Fuimos a visitar a nuestra familia y nos pilló todo allí», recuerda la mujer.

Hacía un año que Susana Torres, peluquera de profesión, su marido, Julián, y sus dos hijos habían decidido trasladarse al norte. «Vinimos en busca de algo nuevo, queríamos cambiar nuestra vida». Pero su madre, sus suegros, sus hermanos y el resto de su familia continuaba viviendo en Valencia. Susana mantenía además su negocio activo, una peluquería, en la localidad de Albal.

Fue durante una de sus tantas visitas a su familia y a su negocio en la que la vida de esta peluquera cambió por completo. El 29 de octubre de 2024, en Valencia, «se levantó un aire raro, salimos fuera de la peluquería y mandé a todo el mundo para casa». Para ese momento, el agua ya había llegado a Masanasa, localidad en la que residían sus suegros, pero Susana y Julián no pudieron ir a auxiliarlos: «Se cortó la cobertura, tuvieron que rescatarlos los vecinos de arriba. Fue terrible; mi marido y mi hijo caminaban por encima de los coches para intentar llegar hasta ellos». Aunque pudieron escapar de la furia del agua aquel día, el suegro de Susana falleció de un infarto poco después de la tragedia.

Su suegro no fue la única pérdida de Susana. En aquel fatídico día, se fueron, además, «muchos amigos». Un año después, la tragedia se sigue sintiendo en Valencia de la misma manera: «Con mucha angustia». «Vas a Valencia, ves que faltan amigos, falta mucha gente. Hay cola en los psicólogos, la gente no puede con ello psicológicamente. Cuando llegas allí se te cae el alma a los pies. Se cuenta como si ya hubiera pasado, pero sigue ahí».

Tras la Dana, Susana alargó su estancia en Valencia por dos meses más: «Me quedé a ayudar en todo lo que podía». Aunque la casa de Torres no sufrió daños, pues se encontraba en un cuarto piso, su peluquería tuvo que ser rehabilitada, un negocio que la valenciana decidió finalmente traspasar. «Les dejé a ellos mi peluquería para que pudieran seguir trabajando», explica. Desde marzo de este mismo año, la valenciana afincada en Asturias regenta una nueva peluquería en Villaviciosa.