Sonia Moreno, periodista especializada en el Magreb: «La asignatura pendiente del reinado de Mohamed VI es el respeto a los derechos humanos»

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Sonia Moreno, autora del libro «Marruecos, el vecino incómodo»
Sonia Moreno, autora del libro «Marruecos, el vecino incómodo» Alejandro Noval (cedidas)   

La autora del libro «Marruecos, el vecino incómodo» analiza en profundidad, entre otras cuestiones, las implicaciones geoestratégicas y económicas de la relación entre Marruecos y España. Lo presentará el 6 de noviembre en Oviedo (19.30 horas en El Manglar), el 7 en Gijón (19 horas, salón de actos de la Biblioteca Jovellanos) y el 14 en la FNAC de Parque Principado (19 horas, junto con el periodista Javier Espinosa)

06 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Sonia Moreno (Oviedo, 1973) es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Desde 1993 ha trabajado en prensa, radio y televisión. Asimismo, entre otros, ha dirigido el gabinete de Mensajeros de la Paz en Madrid y ha impartido clases de comunicación. De 2010 a 2022 ha sido corresponsal del Magreb para el Diario Público y la Cadena SER en Marruecos y Túnez, lo que le ha aportado un conocimiento extraordinario de esa región. Además, desde Rabat y Tánger ha colaborado con medios como Interviú, El Confidencial, El Español, elDiario.es, Planeta Futuro, Diari Ara, 5W, CTXT, Cuatro TV y La Sexta.  También ha dirigido el digital marroquí en español Correo Diplomático de 2012 a 2014 y actualmente, escribe sobre el norte de África y el Sahel con Reporteras por el Mundo. Entre otros galardones, ha recibido los premios nacionales de periodismo Juan Andrés García (2019), Carmen de Burgos (2023) y África Mundi (2024). 

La periodista presentará el 6 de noviembre en Oviedo (19.30 horas en El Manglar), el 7 en Gijón (19 horas, salón de actos de la Biblioteca Jovellanos) y el 14 en la FNAC de Parque Principado (19 horas, junto con el periodista Javier Espinosa) su libro «Marruecos, el vecino incómodo» (La esfera de los libros, 2025), una obra que analiza en profundidad las implicaciones geoestratégicas, territoriales y económicas de la relación entre Marruecos y España.

La obra analiza la monarquía de Mohamed VI y su complejo equilibrio entre la apertura a la modernización del país combinada con un férreo control ejercido por los servicios de inteligencia y la represión a los críticos. El libro también estudia cuestiones como las crisis migratorias, el espionaje con Pegasus, el apoyo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al plan marroquí para el Sáhara Occidental, el papel estratégico del Magreb y la situación de Ceuta y Melilla o las aguas del archipiélago canario.

«Marruecos tiene un gabinete en Madrid para poner denuncias a todo aquel que hable de Pegasus»

Explica que lleva «informando desde España y viviendo en Marruecos diez años». «Ymelda Navajo, directora de la editorial La Esfera de los Libros, me seguía y me hicieron la oferta» de escribir una obra «sobre los años de reinado de Mohamed VI». «No me quería meter en líos, porque tenía muchos problemas con Marruecos», aclara. Sin embargo, en la editorial aceptaron su cláusula de «no hablar del espionaje con Pegasus».

No obstante, pudo comprobar que «Pegasus tenía que estar, porque es un episodio importante», por lo que, finalmente, le dedicó un capítulo basado en testimonios recogidos de «entrevistas, expertos y todo lo que está judicializado, así como de lo que dijeron políticos como Macron».

Explica, en este sentido, que «Marruecos tiene un gabinete contratado en Madrid para poner denuncias a todo aquel que hable de Pegasus». Respecto al título del libro, comenta que «molesto hace referencia a la polisemia del término como 'incómodo', pero también de alguien que se molesta fácilmente». En esta línea, apunta que acaba de venir de presentar la obra en Ceuta «y hay miedo de lo que podamos decir y que al día siguiente tengan 300 personas en la frontera».

Todos estos condicionantes «hacen ir con pies de plomo todo el tiempo» ya que, incluso, «Zarzuela, Asuntos Exteriores y otras fuentes no te cuentan nada por miedo a molestar». No en vano, recientemente «la Princesa Leonor estuvo en Ceuta de forma clandestina, sin fotos, y eso fue por no molestar a Marruecos». No obstante, ese vecino 'incómodo' se ha posicionado «como puerta de Europa en África, porque se ha situado también para que los negocios europeos en África los desarrollemos a través de Marruecos, que es un país más estable; e, incluso, hemos visto que es importante en las relaciones internacionales». Marruecos ha establecido «unas relaciones internacionales y ha mediado mucho en la mala relación que había en entre España y Estados Unidos». España, de hecho, «es el primer socio comercial de ellos desde el 2012, año en que desbancamos a Francia, y hay más de 1.000 empresas allí funcionando».

Sonia Moreno, autora del libro «Marruecos, el vecino incómodo»
Sonia Moreno, autora del libro «Marruecos, el vecino incómodo» Alejandro Noval (cedidas)

Explica que ahora, con el cierre de Ceuta y Melilla, «las empresas estuvieron ahogadas y también las ciudades, pero ya están saliendo adelante de otras maneras, mirando más a la península, a Europa...». «Yo no pienso que las razones económicas sean las fundamentales; podríamos dar un giro y seguir trabajando con muchos países de Sudamérica, estamos empezando a tener muchísimo más negocio también con Asia... habría otros mercados, por lo que lo económico no es lo fundamental, pero es cómodo, porque está a 14 kilómetros, la mano de obra es más barata...», afirma.

A su juicio, fundamentalmente, «el problema es el de la seguridad y la migración, algo por lo que también Europa presiona a España, a causa de la situación geoestratégica que tenemos con Marruecos». Recuerda, en este aspecto, como «el fin de semana del 18 de mayo entraron 12.000 personas en dos días en Ceuta». Y es que «Ceuta ha sido más castigada en el último tiempo con este tema de la inmigración y tiene ahora mismo un 400% de menores por encima de su capacidad, que nos está enviando ahora la península».

Sonia Moreno apunta que «en Canarias está saliendo mucha gente por la ruta del Sahara Occidental, desde el sur de Marruecos a Canarias; hemos visto que el norte, Marruecos, ha cortado esta salida por el dinero y por las buenas relaciones, pero el día que quiera deja salir a todas las personas africanas, migrantes o demás, ya que no necesita ni siquiera empujar a su población, basta con no sostener como hace la externalización de fronteras».

«Hemos subestimado a Marruecos y lo hemos visto como el vecino pequeño y subdesarrollado»  

Esta periodista opina que el conocimiento que se tiene de España en el país norteafricano es mayor que el que en la península se tiene de Marruecos. «Ellos, en primer lugar, tienen el mayor número de personas residentes extranjeras que viven aquí, por lo tanto tienen consulados en todos los sitios; tienen marroquíes en los partidos políticos y en los gobiernos, como hacen también en otros lugares donde hay muchos migrantes marroquíes, tales como Bélgica, Holanda y Francia», resalta.

Además, «son gente que ve la televisión en español, sabe nuestra lengua y eso es un acercamiento tremendo de la cultura, también hay un informativo todos los días a nivel nacional de 15 minutos en español... y luego hay un interés y unos servicios secretos que trabajan». Pone como ejemplo de esto último que, «cuando Reino Unido se va a ir de Europa con el Brexit, ellos consiguen renovar todos los acuerdos comerciales que tenían, por lo que es uno de sus grandes aliados, entonces ese conocimiento que ellos tienen nosotros no lo tenemos».

«Nosotros hemos subestimado a Marruecos y lo hemos visto como el vecino pequeño y subdesarrollado del sur, algo que le ha pasado muchísima factura, por ejemplo, a Ceuta y Melilla, porque nunca pensaron que iban a cerrarles», añade y asevera que «esa subestimación de no preocuparnos por ese vecino nos ha llevado a tener algunas crisis que, yo por lo menos, creo que están mal gestionadas».

«No puedes ejercer libremente el periodismo, porque al final tú te estás autocensurando»

Sonia Moreno considera que el ejercicio del periodismo en Marruecos «no es sencillo». Rememora que, cuando llegó al país, «ya contaba con bastantes años de carrera, tenía 36 o 37 años y llevaba 13 años trabajando». Explica que, al llegar, «primero te encuentras la barrera idiomática, porque aunque hables español, inglés y estudies francés, hay que aprender árabe». Además, uno tiende a ver la realidad del país «con las gafas occidentales». 

Ella ya «había trabajado con marroquíes en España, porque había llevado la comunicación de Mensajeros de la Paz y fundamentalmente eran marroquíes», pero la inmersión en el país y la cultura sobre el terreno no fue fácil. Considera que «también hay que integrarse, pero no es tan sencillo, ya que hay muchísimas cosas que, aunque son detalles, son muy diferentes». Por ejemplo, «vas con una ética y un código que es distinto, con una libertad de prensa y de información que es muy diferente». Además, «te están vigilando en todas tus acciones».

«Una fuente relevante escribió y me dijo que si yo iba a esa charla no volvía a entrar al país, por lo que finalmente decido no ir»

«Yo llegué al Campamento de la Dignidad en del Sáhara, luego fue toda la primavera árabe y en las manifestaciones te estaban haciendo fotos, tenías a un tío siempre que te acompañaba y te hacía fotos», apunta. No obstante, afirma que, «cuando ya llevas años, tienes fuentes y empiezas a controlar la lengua es cuando empiezas a tener problemas». «Empiezo a tener muchos problemas con las manifestaciones del Hirak, en el Rif, cuando en el 2016 empiezan y en el 2017 detienen a los rifeños», añade. Recuerda que en la época en la que «era corresponsal de la Cadena SER en Marruecos, me invitan a una charla para hablar sobre el Rif en España, en Madrid».

Poco después de cursarse la invitación, «una fuente relevante escribió y me dijo que si yo iba a esa charla no volvía a entrar al país, por lo que finalmente decido no ir». Asimismo, «aprovechando iba a venir a Asturias para ver unos días a mi familia, pero no cojo el avión... este día me llaman de Interior a mi propia casa, al teléfono fijo de Marruecos, para asegurarse de que yo estaba allí».

«Me estoy sentando ahora por primera vez desde diciembre, cuando yo llevo fuera de Marruecos y sin acreditación desde el 2020, porque sé que eso es algo que controlan y por lo que voy a tener problemas», resalta. «He ido a una conferencia como oyente, ya que no he querido participar siempre, como periodista a la Unión Europea a hablar sobre el Sáhara y desde entonces me llaman Polisaria, dicen que me paga Argelia y tengo todos los días que estar aguantando insultos en las redes sociales», acota. Concluye afirmando que en Marruecos «no puedes ejercer libremente el periodismo, porque al final tú te estás autocensurando». 

Marruecos «es el país más desigual, del norte de África»

Sonia Moreno también se refiere a las manifestaciones, protestas y disturbios en el país, que comenzaron a finales de septiembre de 2025, protagonizadas principalmente por jóvenes pertenecientes a la generación Z. Cree que estas movilizaciones «se veían venir» en un país en el que «hay una desigualdad terrible». En este sentido, Marruecos «es el país más desigual, según los informes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), del norte de África». «Es cierto que a veces abre la válvula de la migración para que salgan, porque ahora mismo a Canarias no están saliendo solo personas subsaharianas, están saliendo marroquíes desde la época en la que él restableció el servicio militar», añade.

Cree que «en Marruecos además hay que entender que si tú no tienes dinero no te casas, no formas una familia y estás condenado a vivir en un pueblo en el que no hay nada más que subsistir como puedes». A esto se suma el hecho de que «hay muchísimos marroquíes viviendo en el extranjero y ellos tienen otra perspectiva de otros lugares donde ellos consideran que pueden tener una mayor calidad de vida», ya que «una persona de la oligarquía gana el mismo dinero en un año que una persona del pueblo en 143».

Asimismo, en el país se da «una desigualdad terrible entre lo rural y lo urbano». En este sentido, opina que «se han desarrollado mucho las grandes ciudades, se ha hecho el primer tren de alta velocidad de África en Marruecos, pero ahí lo que conecta al final es Tánger con Rabat, Casablanca y va a llegar a Marrakech, pero olvídate de todo el Atlas...». En Marruecos hay «niños que no van al colegio porque no tienen acceso, niñas a las que les ponen un velo nada más que se hacen mujeres, porque una cosa es que tú lo decidas y otra es que, desde pequeño, te estén condicionando».

«Fue muy importante el discurso del rey del 31 de julio por la Fiesta del Trono, en el que dijo que había que acabar con el Marruecos a dos velocidades y que había que hacer una unidad territorial de desarrollo social»

Desde su punto de vista, «fue muy importante el discurso del rey del 31 de julio por la Fiesta del Trono, en el que dijo que había que acabar con el Marruecos a dos velocidades y que había que hacer una unidad territorial de desarrollo social». No obstante, cree firmemente que, «mientras no haya una diferencia y una distinción de poderes y la religión salga del Estado, no pueden evolucionar».

Sí lo han hecho «en acuerdos internacionales, porque a los países del primer mundo les da igual estar firmando acuerdos con países que meten a la cárcel a la gente por ser homosexual». En este sentido, apunta que «la asignatura pendiente del reinado de Mohamed VI es el respeto a los derechos fundamentales, a los derechos humanos y a las libertades individuales».

Cree que, en lo referente a las revueltas en el país, «había un embrión desde la Primavera Árabe, cuando el rey da un discurso extraordinario y convoca un referéndum para el cambio constitucional, sale que sí y cambia la Constitución para intentar quitarse poderes». No obstante, «todo eso es ficticio», aunque logra acallar «a la Primavera árabe, si bien la gente sigue con una desigualdad brutal».

Como ejemplo comenta que «este verano hubo unas manifestaciones que llamaron de la dignidad, de gente de pueblos y eso es el embrión de lo que está pasando ahora». También se refiere a «manifestaciones que hubo de los de los mineros que se morían en minas clandestinas». Cree que «las cosas se calentaron mucho y se extendieron mucho en el tiempo».

Mohamed VI, un monarca cuyo perfil «es económico»

Esta periodista considera que el de Mohamed VI «es un reinado muchísimo más moderno que el de Hasán II; empezó ya quitando los harenes, se casó, se separó, ha pasado por ser el rey del pueblo, luego el rey de los jóvenes, el rey ausente o virtual». «Su perfil es económico», apunta, en el sentido de que «otros monarcas tienen un perfil más diplomático o más político, aunque es verdad que nuestro Rey Emérito cuando iba a Marruecos eh siempre conseguía que se abriera un banco allí o cosas que no se lograban a nivel a nivel de Estado».

«El rey es un empresario, de hecho es el más rico de Marruecos y el quinto más rico de África y hemos visto cómo, por ejemplo, ha conseguido que el plan de autonomía del Sáhara Occidental sea aceptado por la comunidad internacional», añade. Además, Mohamed VI ha emprendido «una colonización económica de África» que «consigue, por un lado, convertirse en la puerta de África para todos los países occidentales, para los africanos en Europa o en Estados Unidos y, al mismo tiempo, dándole una estabilidad a las empresas logra que esos países a los que ha ayudado le abran consulados».