La Universidad de Oviedo es una de las más endogámicas de España

ASTURIAS

F. Sotomonte

Asturias se encuentra además entre los territorios con menor movilidad de estudiantes

28 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La Universidad de Oviedo se encuentra a la cabeza de la endogamia en España; la academia asturiana se cuenta entre las que tienen un mayor porcentaje de personal docente e investigador que estudió en la misma universidad; y esto supone un problema tanto para el estancamiento de la producción intelectual en la institución como una barrera enquistada para la entrada de talento.

La cifra ha sido recogida en Informe CYD 2024, de la fundación del mismo nombre, que indica que «por comunidades autónomas, centrándonos en las universidades públicas, en 2022-2023, las mayores tasas de endogamia (entendida como el porcentaje del PDI que se doctoró en la misma universidad donde trabaja) se daban en el País Vasco, Canarias, Asturias y la Comunidad Valenciana, con valores entre el 80% y el 90%»; en el extremo opuesto, aunque todavía con porcentajes elevados, un poco por debajo del 65%, se hallan universidades de públicas de comunidades como Navarra, Castilla-La Mancha, La Rioja, Baleares y Madrid.

La endogamia universitaria, entendida como la contratación preferente de personal académico formado en la propia institución, se considera un problema porque limita la diversidad de ideas y enfoques dentro de los departamentos. Cuando la mayor parte del profesorado procede del mismo entorno intelectual, la renovación resulta más difícil y la oferta académica tiende a reproducir los mismos modelos durante décadas. Esto reduce la capacidad de innovación, dificulta la comparación con otras formas de trabajar y resta dinamismo al conjunto del sistema universitario.

Además, la falta de movilidad entre centros puede afectar a la transparencia y a la igualdad de oportunidades en los procesos de selección. Si un departamento contrata casi exclusivamente a quienes ya están vinculados a él, se restringe la competencia y se reduce la posibilidad de incorporar talento procedente de otras universidades. Esta dinámica genera un sistema más cerrado, menos eficiente y con mayores dificultades para adaptarse a estándares internacionales que exigen movilidad, apertura y competencia real entre candidatos.

En todo caso lo cierto es que en la Universidad de Oviedo se mueven poco los docentes y se mueven poco los alumnos. El mismo estudio señala que la academia asturiana se encuentra entre las que menor movilidad geográfica de los estudiantes de grado y máster se dio durante el curso 2022-2023, que es el período que abarca este informe. En concreto, indica que «las comunidades con menor movilidad, con porcentajes inferiores al 10%, son Baleares, Galicia, Canarias y Asturias. En el otro extremo, más del 30% de los estudiantes en Navarra, Castilla y León, La Rioja y Madrid (además de Ceuta y Melilla) vivían fuera de la comunidad autónoma donde estaban matriculados».

Debe tenerse en cuenta que hay un efecto de atracción de los territorios con universidades más consolidadas o con mayor oferta de títulos. Así, una parte significativa de quienes estudian en Navarra y La Rioja reside en el País Vasco, mientras que buena parte de los matriculados en universidades madrileñas procede de Castilla-La Mancha. En el caso de Castilla y León, una proporción relevante llega desde Madrid y Extremadura. Además, tanto Navarra como Madrid concentran un número notable de estudiantes cuya residencia se encuentra en el extranjero.

Según este informe, en comparación con el curso 2018-2019, la movilidad geográfica del alumnado ha aumentado de forma apreciable. En el curso 2022-2023, el porcentaje de estudiantes que se desplazan a otra comunidad para cursar sus estudios pasó del 15,8% al 18,8%, lo que confirma una tendencia al alza en los movimientos estudiantiles dentro del sistema universitario español; en todo caso destaca: «Por regiones, únicamente Asturias mostraba menos movilidad en 2022-2023 que en 2018-2019».

En Asturias, la movilidad geográfica en los estudios de máster presenta un patrón particular: es una de las comunidades donde los hombres muestran una movilidad ligeramente superior a la de las mujeres, una excepción dentro de la tendencia general del país. En el conjunto del sistema universitario, el 34,5% de los estudiantes de máster residía fuera de la comunidad autónoma en la que cursaba sus estudios en 2022-2023, una proporción que alcanza el 35,4% si se incluyen Ceuta y Melilla. Las regiones con menor movilidad, situadas por debajo del 20%, son Extremadura, Aragón, Baleares y Galicia, mientras que Madrid, Cantabria y Castilla y León superan el 50% de alumnado procedente de otras comunidades.

En comparación con el curso 2018-2019, la movilidad en máster aumentó de media 4,5 puntos porcentuales. El avance fue generalizado en casi todas las comunidades autónomas, salvo en La Rioja, Cantabria y, en menor medida, el País Vasco y Cataluña, donde se registró un ligero retroceso. En la mayoría del territorio, la movilidad es mayor en máster que en grado, con las excepciones de Aragón, Navarra y La Rioja —además de Melilla—, donde ocurre lo contrario. También persisten diferencias por género: en grado, la movilidad es más alta entre las mujeres (20,1%) que entre los hombres (17,1%), una pauta que se mantiene en máster (35,4% frente a 33,5%), salvo en casos puntuales como Asturias, Canarias, Cataluña, Extremadura, Galicia y Murcia, donde son ellos quienes se desplazan más en esta etapa.