Un estudio de Funcas resalta que la comunidad esquiva la caída demográfica y mejora sus expectativas económicas
11 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.No había prácticamente nadie antes de la pandemia del covid19 que no diera por seguro que Asturias perdería el millón de habitantes quizá ese mismo año. Pero no fue así, de hecho el Principado ha encadenado desde entonces varios ejercicios de crecimiento de población (gracias esencialmente a la llegada de inmigrantes) y las perspectivas económicas para cerrar 2025 son optimistas, Asturias ha logrado «revertir el declive», según el análisis de la fundación Funcas.
El informe dedicado al El puzle territorial de la economía española prevé para el conjunto de la economía española un crecimiento elevado del PIB de casi el 3% en 2025 y del 1,9% en 2026, impulsada sobre todo por la demanda interna y el fuerte aumento reciente de la población activa, en gran parte por inmigración. Pero las diferencias entre las comunidades estarán muy marcadas por el peso del turismo, la especialización en servicios de mercado avanzados, la estructura industrial y la capacidad de atraer y retener mano de obra, ¿qué dice de Asturias?
De primeras destaca que, junto a Galicia, ha conseguido revertir el declive del inicio del siglo, y apunta que, en este último ejercicio, la industria ha sido una de sus principales fortalezas. Dentro del estudio hay un apartado dedicado a cada comunidad autónoma, en el balance del Principado se indica que se estima que el PIB regional aumentará un 2,8%, y resalta que lo hace especialmente por el impulso del índice de producción industrial, sin embargo, también recoge que «los indicadores de visados de vivienda y licitación oficial, así como de afiliación en la construcción, señalan un crecimiento más moderado que la media nacional en dicho sector. También los indicadores de servicios ofrecen registros más moderados que la media».
El apartado de Asturias destaca la fuerte entrada de población extranjera, que está impulsando la población activa hasta situarla «en la tasa más elevada de todas las comunidades autónomas». Según el informe será este factor el que permita que el empleo crezca «al ritmo más elevado», a la vez que reducirá la tasa de paro hasta niveles inéditos desde la Gran Recesión. La previsión apunta a una tasa de paro media anual del 8,5% en 2025.
Pero ¿qué ocurrirá en 2026? El informe espera que el PIB regional crezca un 1,7%, algo por debajo del augurio del 1,9% para el conjunto de España. La desaceleración procederá principalmente de la industria, afectada por el debilitamiento de los mercados de exportación, tanto europeos como globales, y de la construcción, cuyo comportamiento ya anticipa un giro respecto al crecimiento del año anterior. El empleo también reducirá su ritmo de avance, lo que, unido al fuerte crecimiento de la población activa, ralentizará la caída del paro, que se situará en una media anual del 8,4%. En paralelo, se prevé un repunte de la productividad hacia niveles próximos a la media nacional, aunque el acercamiento de la tasa de desempleo a mínimos históricos anticipa un posible cuello de botella que, en otras comunidades en el pasado, se ha evitado con una mayor llegada de mano de obra extranjera.
Balance nacional
En su balance para el conjunto del país, además de destacar esa reversión del declive en Asturias y Galicia, el informe pone el foco en que Madrid, Cataluña y País Vasco han consolidado su posición gracias a un tejido productivo fuerte y una creciente proyección exterior. En todas ellas, el PIB per cápita supera los niveles previos a la pandemia, un elemento diferencial respecto a otras economías europeas.
Según este análisis, este avance ha estado vinculado a dos factores principales. Por un lado, la consolidación de sectores industriales y de servicios competitivos, impulsados tanto por la demanda interna como por la internacional. Por otro, el crecimiento de la población activa, especialmente a través de trabajadores extranjeros, ha permitido cubrir la demanda de empleo y ha favorecido la movilidad hacia actividades de mayor valor añadido. En los territorios donde se combinan ambas dinámicas, el crecimiento ha estado por encima de la media.
En la parte alta del ciclo comienzan a aparecer límites. En comunidades con tasas de paro cercanas a mínimos históricos, especialmente en el norte y centro peninsular, la falta de mano de obra local amenaza con frenar la actividad. La inmigración y la movilidad interna podrían ser soluciones, pero la escasez de vivienda actúa como freno. En este sentido, el estudio señala que aumentar la productividad sería la mejor alternativa, aunque exigiría tiempo y un refuerzo de la inversión empresarial y del capital humano. Así, en el corto plazo, estima que lo previsible es una desaceleración, aunque reconoce también que existe un repunte incipiente de la productividad que abre un margen de mejora.