A por los mejores percebes tras un año de veda: «Cada campaña dos o tres sustos del mar no te los quita nadie»
ASTURIAS
El fin de semana arrancó la temporada en la costa asturiana limítrofe con Galicia con una veintena de mariscadores y numeroso público en A Punta da Cruz
15 dic 2025 . Actualizado a las 19:56 h.Tras un año con la zona vedada, el sábado arrancó la campaña de extracción del percebe en los peñascos más próximos a Galicia, desde el margen asturiano de la ría ribadense, en A Punta da Cruz, hacia Tapia, con el límite al Este en la playa asturiana de Porcía. Un total de 24 profesionales cuentan con autorización en el Plan de Gestión Tapia/Figueras y el fin de semana se concentraron en torno a la zona de A Punta da Cruz, adonde acudió, tanto el sábado como el domingo, numeroso público para verlos trabajar. Fueron a la búsqueda de los mejores percebes, los que llevaban un año creciendo y que tienen por destino las lonjas de Puerto de Vega y de A Coruña.
El Principado establece un cupo máximo de seis kilos por día en una sola marea, pero entre el 11 de diciembre y el 2 de enero, se permiten hasta ocho kilos por mariscador. Se entiende por cupo de captura la cantidad máxima de percebe que puede cavar una persona al día, no pudiendo cederse entre mariscadores. Otra norma establece que el tamaño mínimo de los percebes en Asturias será de 18 milímetros de longitud y cuando se trate de «piñas» de percebes esa talla deberán alcanzarla, al menos, los ejemplares que supongan el 60 % del peso de cada una.
Los percebes en A Punta da Cruz son los mejores posibles, tras un año la zona vedada, de ahí la afluencia de los percebeiros. Moviéndose entre los peñascos, la gente apuntaba que el precio que alcanza el preciado marisco es poco para el riesgo que asumen los percebeiros.
Uno de los espectadores, mariscador ya jubilado, observando a sus antiguos compañeros y apuntando quiénes tienen más conocimiento y pericia, señalaba que se ha mejorado mucho, sobre todo en cuestiones de seguridad, con elementos como el chaleco o el casco, pero «cada campaña, uno o dos sustos del mar no te los quita nadie».