Sandra Gómez Yugueros, la gijonesa que dejó las matemáticas para triunfar en Instagram con su canal «Saltando la dieta»

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

<br />Sandra Gómez Yugueros

Sandra Gómez Yugueros

Su elaboración de un sándwich clásico, el Montecristo, la catapultó al éxito: el video en el que enseña a cocinarlo alcanzó casi cuarenta millones de visualizaciones

29 dic 2025 . Actualizado a las 09:36 h.

La gijonesa Sandra Gómez Yugueros estudiaba matemáticas, una carrera muy dura que se le estaba haciendo cuesta arriba, y recibió un consejo insólito de su madre. Cuando la mayoría de madres les dicen a sus hijas que se centren en los estudios y se dejen de tonterías en Internet, la suya hizo todo lo contrario. La animó a buscar otra cosa mientras estudiaba. «¿Por qué no abres un canal de youtube?», le sugirió. Y así fue como se lanzó a las redes a proponer sus recetas de cocina en «Saltando la dieta». Era el año 2016, y por entonces Youtube era el rey indiscutible de las redes. Para la propuesta de Sandra era el escaparate central, y el resto, como Facebook o Instagram, las tenía como apoyo. 

Pero las cosas cambiaron y con el tiempo Instagram empezó a hacerse realmente fuerte. Consciente de este cambio, decidió dedicar más tiempo a esta red social, aun siendo consciente de que sería difícil salir adelante. «Hizo falta mucha constancia, es lo más importante, las cosas no llegan de hoy para mañana», sostiene, y ese fue en realidad su caso. En enero de 2023 empezó a publicar un reel al día, y aunque las cosas no le iban mal y tenía varias decenas de miles de seguidores, tardó mucho en conseguir un éxito llamativo. Pero llegó. Fue un año más tarde, y con una receta clásica: el sándwich Montecristo. Lo subió en enero de 2024 y, desde aquel momento, el número de visitas fue imparable hasta alcanzar casi los 40 millones. 

El sándwich Montecristo
El sándwich Montecristo

Recuerda un viaje en Ave en el que se asustó porque cada 20 minutos veía que se le suscribían 100 personas. Y no se le olvida el día en el que se le unieron de golpe 5.000 seguidores. Ese fue su momento viral, el sándwich que la lanzó a la fama. Hoy tiene 218.000 seguidores. Desde aquel día siguió haciendo videos, unos tres a la semana, y ha mantenido una parroquia fiel que sigue sus muchas recetas, entre ellas, además de varios sándwiches, muchos postres, carnes, pescados y uno de sus productos favoritos: la tortilla. 

Aparte, ha montado con una compañera una empresa de gestión de redes sociales y marketing de influencer. Las redes sociales son ahora el mundo al que dedica su vida al cien por cien. Las matemáticas, aunque consiguió graduarse, han quedado de lado como profesión. Eso sí, cree que la han ayudado en su faceta pedagógica. Una de las cosas que más le dicen es que explica muy bien cómo preparar los platos. Ella cree que, en parte, esa facilidad para explicar viene de que estuvo dando clases de matemáticas y se acostumbró a explicar cosas más difíciles de forma sencilla. 

Lo de la cocina de viene de muy niña. «Comencé con mi abuela Mónica, a los seis años, cuando ella hacía rosquillas ya me daba masa para que la ayudara; ella estaba en casa y la veía cocinar, fue ella la que me metió en esto, y mi madre también cocina muy bien». Y si en esto bebió de las fuentes familiares, en lo de internet tuvo que guisarselo ella sola. Empezó sin tener ni idea, informándose, también con la ayuda de amigas que se dedicaban a ello, y veía lo que funcionaba y lo que no, consciente de que en este mundillo no puedes dormirte, porque «lo que funciona ahora puede no funcionar dentro de dos meses; es cierto que hay cosas que siguen siendo válidas pero nadie sabe al cien por cien lo que va a funcionar; depende del algoritmo pero también de la sociedad, de lo que la gente consume», asegura. 

Un cachopo
Un cachopo

Respecto a su propio éxito, cree que triunfó porque las recetas «son fáciles y vistosas, y también por cómo lo explico», esa facilidad antes mencionada para hacer sencillas las enseñanzas. Recibe mucha retroalimentación de la gente, y lo que más valora todo el mundo, precisamente, es «que sean recetas sencillas, con ingredientes fáciles, nada superelaborado». 

Lo curioso, en su caso, es que hace muchas recetas que no le gustan. Por ejemplo, el dulce no le gusta demasiado. Tampoco es muy fan del pescado ni del marisco y, sin embargo, elabora recetas con estos ingredientes. Porque lo que le gusta es que la gente disfrute, aunque ella en este caso no lo haga. Para estas recetas, tiene un buen catador: su marido. «Él me dice si está bueno o no, al igual que mis padres me lo decían cuando vivía con ellos»

Sandra Gómez Yugueros se debate entre la fidelidad a las recetas y la originalidad. Consume muchas recetas de compañeros, y también de libros y revistas. Y casi siempre se inspira en las recetas pero no las hace tal cual sino que aporta su creatividad. «Hay muchas recetas clásicas que me apetece grabar pero dándoles mi toque». No obstante, hay algunas que basta con hacerlas bien y explicarlas con claridad para que la gente pueda seguir sus pasos. Es el caso, de hecho, de su mayor éxito: el sándwich Montecristo: «No lo inventé yo, supongo que fue la forma de grabarlo y de explicarlo». Lo cierto es que sus videos son claros y directos, aunque ella cree que tiene «mucho que aprender», sobre todo en técnicas de grabación. 

Su próximo paso es el libro «Mis recetas infalibles», que tiene actualmente en preventa. Un total de 66 recetas de todo tipo, donde no faltan algunas de las más señeras de Asturias como la fabada, fabes con almejas, tortos y frixuelos dulces o rellenos de merluza («no está el pote, pero si hay un segundo libro, lo incluiré). Y, por supuesto, un capítulo dedicado a las tortillas, donde aparecen recetas muy originales como la de sobrasada y queso mahón o de queso brie y trufa. 

Y el siguiente paso será relanzar su presencia en Youtube. Si bien es consciente de que ahora es más difícil que hace unos años, sabe que «el éxito rápido no le llega a nadie» y tiene una virtud: que nunca logra desencantarse del todo, aunque haya tenido altibajos. Esa es la clave, seguir haciendo lo que tiene que hacer, con constancia y sin desfallecer. Por suerte para ella, su trabajo ha tenido eco. También por suerte para los comensales, que disfrutan llevando a sus propios fogones las recetas de esta gijonesa enamorada de la cocina desde que era una niña.