La lucha de Asturias contra el paro cardiaco: así se ha desplegado la red pública de desfibriladores fuera del hospital

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

Desfibrilador para ataques al corazón.
Desfibrilador para ataques al corazón. XOÁN CARLOS GIL

La región cuenta con más de 600 dispositivos registrados, un mapa digital conectado al 112 y varias experiencias que muestran cómo la desfibrilación precoz puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte

07 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las enfermedades del sistema circulatorio siguen siendo la principal causa de muerte en Asturias. Este hecho condiciona necesariamente las prioridades de salud pública en una comunidad envejecida y con tasas de mortalidad cardiovascular superiores a la media nacional. Infartos, insuficiencia cardiaca e ictus concentran cada año miles de ingresos hospitalarios y más de dos mil fallecimientos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Y si en todas las afecciones la prevención es fundamental, en lo que respecta a los paros cardiacos, algo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte es el uso a tiempo de un desfibrilador. Está demostrado que cuando se produce una parada cardiaca por fibrilación ventricular, la supervivencia disminuye alrededor de un 10% por cada minuto que se retrasa la descarga eléctrica. Esto significa que si se aplica la desfibrilación antes de que lleguen los equipos sanitarios, las posibilidades de supervivencia se multiplican.

Teniendo esto en cuenta, el Principado dio en 2016 un paso decisivo al regular la instalación obligatoria y el uso de desfibriladores fuera del ámbito sanitario, mediante el Decreto 54/2016, de 28 de septiembre, una medida que entonces situó a Asturias entre las comunidades más avanzadas en cardioprotección. Los dispositivos son obligatorios en los lugares que suelen tener mucha afluencia de personas: centros comerciales de gran superficie, estaciones de transporte, recintos de espectáculos con aforos elevados o instalaciones deportivas con cientos de usuarios diarios.

A finales de la primavera de 2024, el registro autonómico contabilizaba 634 desfibriladores externos instalados fuera del ámbito sanitario. Se trata solo de los equipos inscritos oficialmente. La cifra real podría superar con holgura las 700 unidades si se incluyen instalaciones privadas que cumplen la normativa. Los hay tanto en los grandes núcleos urbanos del área central como en concejos costeros y rurales, y también hay una red específica en las playas durante el verano.

Un aspecto importante es la trazabilidad, fundamental para garantizar que quienes necesiten un desfibrilador puedan hacer uso de él rápidamente y con garantías. Cada dispositivo se registra en la Consejería de Salud mediante una declaración responsable en la que constan su marca, modelo, número de serie y ubicación exacta. Esto permite saber no solo cuántos dispositivos hay, sino también dónde se encuentran y en qué estado están.

Asimismo, el uso está regulado con detalle. Aunque se prioriza que lo maneje personal sanitario, técnicos en emergencias o personas con formación acreditada en soporte vital básico, se contempla expresamente que lo use cualquier ciudadano en situaciones extremas. De este modo se eliminan barreras legales que podrían frenar una intervención inmediata por miedo a incurrir en responsabilidades.

Dos casos de éxito

En 2024 se dieron dos casos, uno en Oviedo y otro en Gijón, que demuestran que la velocidad y el uso adecuado del desfibrilador por personal no sanitario puede salvar una vida. En Oviedo, una mujer de 56 años sufrió una parada cardiorrespiratoria en su domicilio del barrio de Villafría y fue localizada inconsciente en el baño tras el aviso de un familiar al 091. Dos agentes de la Policía Nacional, apoyados por Bomberos, accedieron a la vivienda, iniciaron maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y utilizaron un desfibrilador externo durante unos 15 minutos hasta conseguir recuperar el pulso antes de la llegada de la UVI móvil. La mujer fue trasladada al HUCA y sobrevivió. En Gijón, un hombre de 58 años sufrió un paro cardíaco en la vía pública y fue reanimado con éxito por dos agentes de la Policía Local en la calle Cienfuegos. Los agentes usaron el desfibrilador, aplicaron la RCP y actuaron hasta la llegada de los servicios sanitarios, consiguiendo revertir la parada y estabilizar al paciente.

Para mejorar la localización de los dispositivos, se ha puesto a disposición de los ciudadanos, en el portal Astursalud, un mapa interactivo donde se puede comprobar en tiempo real dónde está el desfibrilador más cercano, conocer su dirección exacta y disponer de un teléfono de contacto. Además, el Centro de Coordinación de Emergencias del 112 utiliza este mapa para guiar a quienes llaman hasta el equipo disponible más próximo mientras se movilizan las ambulancias y los recursos de soporte vital avanzado.

El caso de Llanes

Si la iniciativa regional ha supuesto un avance importante en la protección cardiaca, hay municipios que han querido dar un paso más allá de las exigencias legales y desarrollar un marco propio. El caso más paradigmático es el de Llanes. En el verano de 2025, el Ayuntamiento concluyó la instalación de siete desfibriladores accesibles las 24 horas del día en edificios públicos estratégicos, desde la casa consistorial y varios polideportivos hasta el centro cívico de Posada o el campo municipal de golf. Además, tienen dos equipos móviles instalados en vehículos de la Policía Local y de Protección Civil, lo que garantiza una cobertura itinerante en un concejo que en verano puede superar ampliamente los 100.000 habitantes.

Los dispositivos de Llanes son de última generación y permiten su uso tanto en adultos como en niños, además de ofrecer asistencia guiada para el masaje cardiaco. Asimismo, la iniciativa se acompaña de programas de formación en soporte vital básico abiertos a todos los ciudadanos. La idea es subrayar que la formación en el uso es tan importante como contar con dispositivos.

En la región, Oviedo y Gijón concentran buena parte de los dispositivos obligatorios por normativa, debido a que tienen más población, pero ambas ciudades han reforzado también la red con iniciativas públicas y colaboraciones con entidades sociales. Centros culturales, edificios municipales y espacios de servicios sociales forman parte de una malla de cardioprotección que se suma a la de grandes superficies comerciales y estaciones de transporte. El objetivo es cubrir los puntos de mayor afluencia y reducir al mínimo los tiempos de acceso a cada desfibrilador.

Asturias ha construido una base sólida, con normativa y tecnología que ha mejorado mucho la protección cardiovascular. Y aunque los expertos sostienen que todavía puede haber mejoras ? como aumentar la presencia de desfibriladores en áreas residenciales y pequeños comercios o una mejor formación en reanimación cardiopulmonar ? lo cierto es que se han dado pasos muy importantes para hacer frente a un problema acuciante en una población cada vez más envejecida y con un peso muy notable de las enfermedades coronarias en la mortalidad.