La curva demográfica se rinde, al fin

D. Roig REDACCIÓN

ASTURIAS

viandantes pasean por el Paseo de los Álamos en Oviedo
viandantes pasean por el Paseo de los Álamos en Oviedo J.L.Cereijido | EFE

El saldo migratorio positivo, que también se prevé en 2026, está cambiando la tendencia asturiana de décadas en cuanto a envejecimiento

07 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras muchos años de somnolencia, Asturias parece estar doblegando en el último lustro la curva demográfica. El envejecimiento que se arrastraba desde hace décadas y que había erosionado la pirámide poblacional está cambiando, a juzgar por los datos más recientes que revelan un repunte: El Principado ha sumado más de 5.800 residentes en lo que va de 2025 y la comunidad alcanzó los 1.020.009 habitantes el 1 de octubre, gracias principalmente al incremento de la población nacida en el extranjero, que compensó las pérdidas entre los nacidos en España y contribuyó a que la región registrase uno de los mayores incrementos relativos entre las comunidades autónomas en ese trimestre. 

Este crecimiento se inscribe en una tendencia de tres años consecutivos al alza tras tocar suelo demográfico en 2022 y sumar más de 9.000 personas desde entonces, impulsado por un saldo migratorio positivo que ha logrado compensar un saldo vegetativo negativo marcado por una natalidad muy baja y una elevada mortalidad entre la población más envejecida. Aunque el número de nacimientos ha aumentado ligeramente y las defunciones han descendido en términos relativos, el saldo natural sigue siendo negativo en 2025, con miles de personas más fallecidas que nacidas

El contexto nacional también influye: España en su conjunto sigue creciendo demográfica y migratoriamente, alcanzando cifras históricas de población, y la inmigración es un factor clave de ese crecimiento, algo que también se refleja en Asturias pese a la diferencia en dinámicas naturales entre comunidades.

Las previsiones para el año 2026 y los siguientes mantienen cierto optimismo moderado por la persistencia de saldo migratorio positivo, pero los retos demográficos estructurales siguen siendo el envejecimiento poblacional, la baja tasa de fecundidad y los desequilibrios territoriales entre zonas urbanas y rurales. 

Los estudios demográficos proyectan que, a medio plazo, la población asturiana podría disminuir si no se consolidan cambios en las tasas de natalidad o en las dinámicas de migración interna, lo que refleja que el repunte reciente, aunque alentador, no resuelve por sí solo los desafíos demográficos de una región con una de las pirámides de edad más envejecidas de España.