Mónica del Cueto, veterinaria: «Si el perro lagrimea en exceso o tiene legañas puede que tenga un problema ocular»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

Mónica del Cueto es la responsable de Vission Vet, la primera clínica de Asturias especializada en oftalmología veterinaria
Mónica del Cueto es la responsable de Vission Vet, la primera clínica de Asturias especializada en oftalmología veterinaria

La experta en visión canina señala los problemas más comunes en los ojos de los perros y cómo prevenir complicaciones

08 feb 2026 . Actualizado a las 09:18 h.

Los perros, al igual que las personas, necesitan la vista para desenvolverse en su día a día, por lo que mantener sus ojos sanos es fundamental. Ante cualquier problema ocular, por pequeño que parezca, es imprescindible atenderlo de inmediato. Si no se trata a tiempo, puede derivar en complicaciones graves y el animal podría perder no solo la visión, sino incluso los propios órganos del sistema visual. «Los ojos no dan segundas oportunidades, por eso es crucial actuar cuanto antes», advierte la veterinaria Mónica del Cueto, responsable de Vissión, el primer centro oftalmológico veterinario de Asturias. La especialista explica cómo identificar posibles patologías, qué cuidados requiere la salud ocular y cómo realizar correctamente la limpieza de la córnea.

—¿Cuáles son los signos más evidentes de que hay un problema en los ojos?

—Cuando se trata de pérdida de visión, rápidamente observamos que el perro olfatea más de lo habitual. En muchas ocasiones, dentro de su propio hogar, los perros se desenvuelven con normalidad y, aunque no vean bien, no se chocan con los objetos. Sin embargo, cuando los llevamos a la casa de un vecino, de un amigo o de un familiar, es decir, a un entorno que no conocen, es cuando de repente el propietario se da cuenta de que el perro se golpea la cabeza y piensa: «Aquí pasa algo». Por otro lado, existen otros problemas, como las úlceras u otras alteraciones de la superficie ocular, que suelen manifestarse con legañas, cierre de un ojo o molestias evidentes. Es muy típico escuchar que «al perro le ha dado un aire», pero normalmente no se trata de eso, sino de otro tipo de problema ocular que debe ser revisado.

«En determinadas razas, especialmente aquellas con ojos saltones, los problemas de superficie ocular son muy importantes»

—¿Cuándo es recomendable acudir a un especialista?

—En lo que respecta a la salud ocular, es muy recomendable acudir a un especialista. Aunque el veterinario de cabecera también revisa los ojos y tiene conocimientos en oftalmología, se trata de un campo muy específico que requiere un aparataje especializado. Si se trata de un cachorro, lo primero es que lo vea el veterinario de cabecera para que le haga una revisión generar completa y comprobar así que todo está correcto. Además, es conveniente que lo evalúe un especialista en oftalmología veterinaria, ya que existen patologías congénitas, con las que nacen algunos animales , que, si se detectan a tiempo, pueden tratarse antes o evitar problemas mayores en el futuro. En perros jóvenes, si no hay ningún accidente y los ojos están sanos, no es necesario acudir al especialista de forma regular. Sin embargo, a partir de cierta edad, sobre todo a los siete u ocho años, se recomienda realizar revisiones oftalmológicas anuales para controlar la aparición de cataratas, ojo seco y otras enfermedades oculares.

—¿Cuáles son realmente las enfermedades oculares más comunes en los perros?

—Las cataratas son muy típicas en los perros y no solo aparecen en edades avanzadas, sino que también pueden darse en animales jóvenes. Además, en determinadas razas, especialmente aquellas con ojos saltones, los problemas de superficie ocular son muy importantes. Como prácticamente «barren» el suelo con sus ojos, hace que estén más expuestos a sufrir cualquier golpe o roce, que puede provocar serias lesiones. Por eso, perros como el chihuahua, el shih tzu, el bulldog francés o el bulldog inglés, las revisiones oftalmológicas deberían ser prácticamente obligatorias.

—Cuando hablamos de cataratas, ¿es posible que el perro pierda la visión?

—Sí, pierden la visión completamente. En los perros, además, existen cataratas que avanzan muy rápidamente. En algunos casos, el ojo puede volverse blanco casi de un día para otro. Hay enfermedades sistémicas que provocan la aparición de cataratas de forma acelerada, como la diabetes y otros trastornos de tipo metabólico. También existen otras patologías, como los problemas en la sujeción del cristalino, que se dan en determinadas razas y que pueden desencadenar la aparición rápida de cataratas. De hecho, no son los perros de edad avanzada con cataratas seniles los que operamos con más frecuencia, sino animales de mediana edad o incluso perros jóvenes.

—Este es un dato alarmante…

—Sí, muchos perros jóvenes tienen cataratas porque son congénitas, nacen ya con ellas. Además, están las cataratas seniles, que se desarrollan con la edad. Estas cataratas, asociadas al envejecimiento, en muchos casos, pueden controlarse mediante revisiones anuales y no siempre es necesario llegar a operar al perro si todavía conserva una visión funcional. De todas formas, la mayor parte de las cirugías de cataratas se realizan en perros de entre 8 y 12 años de edad.

—Los perros también pueden tener conjuntivitis. ¿Cómo se diferencian de otras enfermedades oculares?

—Es complicado, por eso lo ideal es acudir a un especialista ante cualquier signo de legañas u ojo rojo. No se trata únicamente de determinar si hay una úlcera o no, sino de que existen otras patologías que también pueden provocar conjuntivitis. En los perros, la conjuntivitis normalmente no suele ser infecciosa —a diferencia de los gatos—, sino que suele estar asociada a otros procesos que es fundamental identificar. Para ello, contamos con aparatos específicos que permiten medir la cantidad y la calidad de la lágrima, evaluar la superficie de la córnea y revisar los párpados, entre otros aspectos. Es necesario medirlo todo, ya que es importante encontrar la causa real del problema para poder tratarlo adecuadamente.

—Otro de los problemas oculares es el ojo seco. ¿En qué consiste esta dolencia?

—Es una de las patologías estrella, sobre todo desde que nos gustan tanto los perros con ojos grandes. Todas estas razas con ojos prominentes presentan con mucha frecuencia problemas de ojo seco. En muchos casos, el ojo seco en perros es de origen inmunomediado. Esto quiere decir que el propio sistema inmunitario del perro, en lugar de atacar virus y bacterias, ataca las células encargadas de producir la lágrima. Cuando hablamos de ojo seco no solo tenemos en cuenta la cantidad de lágrima sino también la calidad. Por eso, se trata de un problema muy importante y es una de las patologías que más evaluamos y con las que vemos más casos en consulta. Cuando el animal no produce suficiente lágrima, la córnea se seca, se reseca, se oscurece, se forma una especie de «callo» y, con el tiempo, pueden aparecer úlceras, problemas visuales y complicaciones graves.

«Los ojos son un reflejo de la salud general del animal»

—Las razas de los perros son un factor que influye, pero ¿qué otras causas pueden llevar a la aparición de una enfermedad o un problema ocular?

—Las enfermedades sistémicas. Muchas veces, como suelo decir, el ojo es un reflejo del alma, pero también es un reflejo de las enfermedades del organismo. Lo que ocurre en el cuerpo, en numerosas ocasiones, se manifiesta primero a nivel ocular. Por ejemplo, algunos problemas cardíacos pueden detectarse en el ojo incluso antes de que aparezcan otros síntomas. También pueden observarse alteraciones neurológicas que, en ocasiones, no presentan más signos que los oculares. Además, existen enfermedades infecciosas sistémicas y trastornos metabólicos que pueden manifestarse inicialmente a través de los ojos. En definitiva, los ojos son un reflejo de la salud general del animal.

«No hay que echar manzanilla ni otros remedios caseros directamente en los ojos»

—Las legañas son uno de los síntomas o signos de alerta, ¿hasta qué punto son normales?

—Las legañas deberían ser como las nuestras: ligeramente mucosas, pero transparentes. Cuando adquieren un color marronáceo o amarillento, muchas personas piensan que es pus. No lo es. Es lagaña que, al no contener suficiente agua, se espesa y parece un moco. Este es uno de los primeros signos de que algo puede estar pasando. También si un ojo lagrimea en exceso, también hay que prestar atención. La lágrima es un mecanismo de defensa. Cuando algo entra en el ojo, este produce más lágrimas para lavar y limpiar la superficie ocular. Por tanto, tanto la presencia de lagañas con un color o aspecto anormal como el exceso de lagrimeo pueden indicar una patología, como un cuerpo extraño, una irritación u otro problema ocular que merece revisión.

—¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los propietarios de perros a la hora de tratar los ojos?

—Ir directamente a la farmacia cuando ve que el perro tiene el ojo rojo para que le de algún producto para tratar, porque muchas veces dan productos que no son adecuados. Nada tampoco de echar manzanilla ni otros remedios caseros directamente en los ojos. Lo primero siempre es acudir al veterinario.

—¿Cómo debería ser esa limpieza de los ojos para hacerla adecuadamente?

—Lo primero es contar con un producto adecuado para limpiar los ojos. Hoy en día existen limpiadores específicos que nos ayudan a mantener el ojo limpio. Para aplicarlos, se pueden usar discos desmaquillantes o gasas. Personalmente, me gustan mucho los discos desmaquillantes que no llevan ningún producto añadido, porque son absorbentes, suaves y no dejan pelitos, lo que los hace muy cómodos de usar. Después, con un líquido específico para limpieza ocular, se arrastran muy bien las legañas. Esta limpieza, sobre todo, se debe hacer cuando se lleva el perro a la playa. Suelen escarbar y al hacerlo puede que les entre arena a los ojos. Por eso, al llegar a casa, conviene lavar bien los ojos para eliminar residuos, porque sino puede producirse heridas o irritaciones.

—¿Algún caso que hayáis tenido en consulta que te haya llamado especialmente la atención?

—Uno de los casos más llamativos fue el de un perro que llevaba un mes con el ojo rojo y con legañas. Durante ese tiempo le habían puesto, como suele ocurrir, algún colirio de farmacia, lágrimas o productos similares. Cuando vino a nuestra clínica y lo exploramos a fondo, descubrimos que tenía un palo de 10 centímetros clavado debajo del ojo. Por suerte, el palo se había alojado de tal manera que no dañó el globo ocular ni afectó su visión. Por eso siempre insisto: los ojos no dan segundas oportunidades. Las cosas de los ojos hay que tratarlas cuanto antes, porque si lo coges pronto, muchas veces tiene solución. Pero si esperas, ya no y eso significa ojo fuera o pérdida de visión para siempre.