El Principado registra una distribución de renta más equilibrada que la media nacional
10 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La sociedad asturiana del primer cuarto del siglo XXI está experimentando notables cambios que tienen relación con la demografía y también con su renta a media que se està modificando la composición de su población activa. Es la comunidad que, con los índices de medición considerados internacionalmente, más ha logrado disminuir la desigualdad econonómica en su población y, pese a todo, los sectores más pobres han aumentado su situación de exclusión relativa respecto al conjunto.
El Principado fue la comunidad autónoma española donde más descendió la desigualdad económica entre los años 2019 y 2025. Según los datos definitivos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2025 publicada por el INE y que refleja que el Índice de Gini regional ha caído 5,9 puntos entre 2019 y 2025, situándose en 28,8 frente a la media nacional del 30,8. Según las variables que se manejan para ese índice, este descenso reflejaría un fortalecimiento de la clase media y de las rentas protegidas, incluso en un contexto marcado por cambios demográficos significativos, como el envejecimiento de la población.
El Índice de Gini, utilizado para medir la desigualdad, no indica cuánto dinero tiene una comunidad, sino cómo se reparte la renta entre la población. Se calcula en una escala de 0 a 100, donde 0 representa igualdad perfecta (todas las personas ganan lo mismo) y 100 desigualdad extrema (una persona concentra toda la renta). El índice tiene en cuenta la renta disponible neta por unidad de consumo, incluyendo salarios, pensiones, prestaciones por desempleo y ayudas sociales, descontando los impuestos pagados. En Asturias, la caída del índice refleja especialmente el fortalecimiento de las rentas mínimas y la revalorización de las pensiones, de manera que la composición social sería más equilibrada que en otros territorios.
Analizando la distribución por deciles de renta (grupos que dividen a la población en diez partes iguales según ingresos), Asturias presenta una configuración social particular. El primer decil, que agrupa a los que menos ingresos tienen, representa un 10,7% de la población, cercano al 10% considerado 'ideal'. Los deciles 8 y 9, correspondientes a niveles de renta medio-altos, concentran más del 25% de los asturianos, frente al 20% de referencia nacional. El decil más rico apenas representa el 9,1%, lo que indica la ausencia de élites extremas. Esta distribución da lugar a lo que se describe como una sociedad en forma de rombo: una gran masa central de población en niveles de renta similares y estabilidad en la base, con un control relativo de la pobreza extrema.
En todo caso, el nivel de riqueza en Asturias muestra un panorama complejo, donde la renta media por hogar se sitúa en 306.000 euros, por debajo de la media española de 383.000 euros. Aunque esta cifra puede dar la impresión de una situación menos crítica que en otras comunidades, el análisis de la distribución interna de la riqueza revela desequilibrios significativos. Según un estudio del Centro de Políticas Económicas EsadeEcPol, basado en datos del Panel de Hogares de la AEAT, el INE y el IEF entre 2016 y 2022, el índice de Gini de la riqueza en Asturias refleja que una parte muy reducida de la población concentra gran parte del patrimonio de la comunidad.
La distribución por deciles evidencia esta concentración: el 50% de los hogares posee apenas el 9% de la riqueza total, mientras que el 40% intermedio acumula el 41% y el 10% restante concentra el 32,7%, incluyendo un 1% que posee el 17,3% del total. Estos datos muestran que, aunque la riqueza media sea menor que en otras regiones, la desigualdad interna es profunda, creando una brecha económica que impacta en la cohesión social y en la capacidad de desarrollo equitativo en Asturias. A nivel nacional, el patrón es similar, con comunidades como Madrid, Baleares y Cataluña mostrando altos niveles de riqueza media junto con índices Gini elevados, mientras que regiones con menor riqueza media presentan desigualdad ligeramente inferior.
A pesar de estos indicadores positivos, Cáritas y la Fundación FOESSA han alertado sobre una evolución más negativa en la realidad social de Asturias. Según el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, alrededor de una quinta parte de los asturianos vive en situación de exclusión social, unos 10.000 más que en 2018. La vivienda y la precariedad laboral son factores determinantes: el 29% de la población presenta algún rasgo de exclusión residencial, mientras que el 17,1% de los trabajadores enfrenta empleos inestables o parciales.
La exclusión afecta de manera más intensa a menores, hogares sustentados por mujeres y población extranjera, así como a casi la mitad de las personas con enfermedad mental. Además, muchas familias destinan tantos recursos al pago de alquiler, hipoteca y suministros que, una vez cubiertos, quedan por debajo del umbral de la pobreza.