La comunidad gana más de 6.000 habitantes al cierre del recuento de población el año pasado
19 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El año pasado Astuirias ganó 6.605 habitantes, el Principado creció en población pese a tener un saldo vegetativo muy negativo, es decir, a pesar de que el número de muertes multiplicó ampliamente al de nacimientos. Si Asturias creció en población fue gracias principalmente a la llegada de nuevos residentes desde el exterior, pero incluso con su saldo vegetativo tan negro, lo cierto es que la comunidad también aumentó el número de nacimientos. La estadística revela en todo caso un cambio muy importante en la maternidad, en el de la edad a la que las mujeres en Asturias deciden, o pueden, ser madres.
Asturias registró en 2025 un total de 4.577 nacimientos, lo que supone un ligero aumento del 0,9 % respecto a 2024, mientras que las defunciones descendieron un 0,8 % hasta situarse en 13.209 personas, según los datos provisionales del INE. Pese a este leve repunte de la natalidad y la moderación de la mortalidad, el saldo vegetativo continúa siendo claramente negativo, con 8.632 personas menos. Aunque el incremento de alumbramientos en la comunidad se aproxima a la media nacional (1 %), queda por debajo de los mayores crecimientos registrados en Madrid (3,3 %) y País Vasco (3 %), en un contexto en el que solo Madrid, Murcia, Ceuta y Melilla lograron un saldo vegetativo positivo al cierre de 2025.
Con el avance de las cifras del censo del año pasado, Sadei hacía recuento para indicar que «la estimación del INE a partir de la Estadística Continua cifra la población provisional de Asturias a 1 de enero de 2026 en 1.021.733 personas, 6.605 más que las censadas a 1 de enero del año anterior».
La gráfica revela que el incremento de la población en Asturias ha sido constante a lo largo del año pasado, con un crecimiento sostenido en todos los recuentos. El aumento de población empezó darse en Asturias con posterioridad a la pandemia.
Dentro de los datos del INE se aprecian, en todo caso, otros cambios que se están dando en la sociedad asturiana. Aunque el repunte de nacimientos es leve, rompe con la tendencia descendente de la última década y con poca diferencia respecto al porcentaje medio del país. Del total de bebés asturianos el año pasado, nacieron 2.379 niños y 2.198 niñas; mientras los alumbramientos de varones se mantuvieron prácticamente estables (+0,01%), los de mujeres aumentaron un 1,95%.
Pero hay dato clave en las características de las madres. El perfil de la maternidad confirma el retraso en la edad de tener hijos. Por primera vez, el grupo de 35 a 39 años se sitúa como el más numeroso, con 1.508 nacimientos y un crecimiento del 8,88%, superando al tramo de 30 a 34 años, que registró 1.415 nacimientos. En conjunto, las asturianas de 35 años en adelante sumaron 2.101 nacimientos, casi el 46% del total, frente a los 1.061 alumbramientos de madres menores de 30 años, apenas un 23%. La maternidad tardía también gana peso en los tramos superiores: los nacimientos de madres de 45 a 49 años crecieron un 28% (64 casos) y los de 50 años o más aumentaron un 125%, pasando de 4 a 9 en un año. Por el contrario, todos los grupos por debajo de los 35 años registran descensos, especialmente el de 15 a 19 años (-17,98%) y el de 25 a 29 años (-6,16%).
El reparto por sexo mantiene la pauta biológica habitual (que nacen más niños que niñas) aunque con matices en la evolución anual. En 2025 nacieron en Asturias 2.379 niños y 2.198 niñas. Mientras los alumbramientos de varones se mantuvieron prácticamente estables (+0,01 %), los de mujeres aumentaron un +1,95 %, lo que contribuye parcialmente al ligero crecimiento global del +0,93 %.
La fotografía de cierre de año también ayuda a contextualizar la tendencia. En diciembre de 2025 se registraron 365 nacimientos en el Principado, de los cuales 189 fueron niñas y 176 niños. El dato mensual no altera el balance anual, pero ilustra cómo se distribuye el fenómeno en el tiempo y confirma que el ligero repunte de la natalidad descansa fundamentalmente en el impulso de las madres de mayor edad, en un escenario donde el relevo generacional sigue siendo insuficiente.