José Ornia, fotógrafo: «Desde siempre ha habido en Asturias un nivel de fotografía importante y hay profesionales muy buenos»

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

José Ornia
José Ornia

Este profesional naveto sintió desde muy joven la necesidad de capturar la realidad en imágenes. Recuerda vivamente cuando, con 13 años, se hizo con su primera cámara Reflex, con el dinero ganado «trabajando en vacaciones en llagares sidra y otros sitios». Recientemente ha recibido una medalla de Oro en los prestigiosos Tokyo International Foto Awards (TIFA)

02 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

José Ornia (Nava, 1963) recientemente ha recibido una medalla de Oro en los prestigiosos Tokyo International Foto Awards (TIFA), con la serie fotográfica «Harmony of Light and Form: Engineering For Clean Mobility» en la categoría profesional de Publicidad-Producto. Se trata de una serie realizada para la empresa de bicicletas asturiana MMR, del grupo Daniel Alonso, que celebra la bicicleta como símbolo de movilidad limpia y diseño sostenible.

Explica que «son fotografías reales que aparecen en sus catálogos, de la colección de 2025 de sus bicicletas, no es ningún trabajo hecho expresamente para presentar a ningún concurso». Reconoce que el galardón «se aprecia mucho, porque en este tipo de concursos internacionales tan grandes el jurado está formado por fotógrafos prestigiosos de todo el mundo». Además, «da visibilidad al trabajo y se aprecia mucho, pero también visibiliza a una empresa asturiana por el mundo».

No es la primera vez que Ornia es reconocido por su trabajo para la marca. En la XVI edición de los International Color Awards de Beverly Hills, Ornia obtuvo una nominación por la serie de bodegones Mountain Bike, una obra también premiada en los Premios LUX de Fotografía Profesional. Los Tokyo International Foto Awards (TIFA) son unos galardones en homenaje al talento fotográfico de todo el mundo y ofrecen a los profesionales visibilidad en medios especializados y la posibilidad de exhibir sus trabajos en Tokio y otros lugares.

«Harmony of Light and Form: Engineering For Clean Mobility»
«Harmony of Light and Form: Engineering For Clean Mobility» José Ornia

Con una larga trayectoria, el fotógrafo naveto acumula numerosos premios nacionales e internacionales. Entre sus logros más recientes destaca la Medalla de Plata obtenida en los New York Photography Awards con «The Dance of Cider: Art and Tradition», en la categoría profesional 'Commercial Photography-Food & Beverage', fotografía presentada al certamen muy poco tiempo después de la declaración de la cultura sidrera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco.

Ornia también es profesor de cursos con certificado de profesionalidad en el Centro Integrado de la Consejería de Educación y Cultura, CISLAN, así como «asesor experto del Ministerio de Educación y Ciencia de España para la elaboración, revisión y actualización de cualificaciones profesionales correspondientes a la Familia Profesional de Imagen y Sonido». Desde el 2018 ocupa el cargo de vicepresidente de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España.

<strong> «Harmony of Light and Form: Engineering For Clean Mobility»</strong>
«Harmony of Light and Form: Engineering For Clean Mobility» José Ornia

Se define a sí mismo como «uno de los pocos fotógrafos vocacionales» que conoce. No en vano, comenzó a adentrarse en su oficio con apenas 11 o 12 años. A los 13 se hizo con su primera cámara y, como suele decirse, ese fue el inicio de una gran amistad. «El primer recuerdo, echando la vista atrás, es que con 13 años me compré mi primera cámara Reflex, trabajando en vacaciones en llagares sidra y otros sitios», rememora.

Esto, a su juicio, «quiere decir que ya la afición me venía de antes de los 13». Ya con 17 años, este fotógrafo naveto entró en el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, en Barcelona, para hacer buena esa frase erróneamente atribuida Confucio que reza «elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida».

«Tenía claro que quería dedicarme a esto y por el tipo de fotografía que quería hacer tenía que salir de aquí, porque eran años que no existía Internet ni había la globalización de ahora y había que ir a las fuentes directamente, porque no me podía formar desde aquí», apunta.

Terminada su formación académica, trabajó en primer lugar como asistente y, posteriormente, como fotógrafo en estudios de la Ciudad Condal orientados a la fotografía publicitaria. Tras unos cuantos años, decidió realizar el camino de vuelta e inaugurar su propio estudio de fotografía en Asturias. «Yo soy muy de pueblo; me gusta vivir en un pueblo y estoy a gusto aquí», admite.

No obstante, indica que emprender el retorno a la tierra «suponía pagar un peaje importante profesionalmente porque, claro, no existían las oportunidades que había allí en Barcelona, que era la ciudad donde más se movía la fotografía profesional y artística, más incluso que en Madrid».

José Ornia puso en la balanza «la calidad de vida y la profesión y, bueno, se inclinó un poco hacia la calidad de vida y hoy, por suerte, ya puedes trabajar desde Asturias para todo el mundo, pero entonces era imposible; en su momento, profesionalmente, me arrepentí un poco, pero a la larga compensó».

Reconoce que en la región no solo hay una gran cantera de fotógrafos emergentes, sino que, desde hace años, hay un buen número de profesionales consolidados poniendo sus particulares 'picas en Flandes'. «En Asturias siempre ha habido un nivel de fotografía importante y hay profesionales muy buenos en Asturias, ganando también premios nacionales e internacionales, sobre todo en el ámbito de la fotografía de retrato, bodas, eventos en general», remarca.

Admite que su profesión le hace estar «aprendiendo y actualizándose» día a día en cuanto a técnicas e innovaciones. Es algo que «siempre ha sido así, ya con la fotografía química, pero cuando nació la fotografía digital se acentuó más todavía, y fíjate ahora con la inteligencia artificial, que la tecnología está cambiando ya no voy a decir año a año, casi podría decir que, a veces, semana a semana, por lo que, por fuerza, tienes que estar muy pendiente».

Lo que este fotógrafo naveto defiende en su profesión y, en general, en todas las de la rama creativa, es la originalidad y la lucha por imprimir a los trabajos un sello propio. «Nunca fui mucho de seguir en tendencias, pues una tendencia, al final, es una moda y acaba pasando; cuando sigues una tendencia estás haciendo un poco lo que ves, lo que está haciendo todo el mundo y yo creo que cualquier profesional que destaca, ya sea en fotografía, cine, música o literatura, si escarbas te das cuenta de que es que porque está haciendo algo muy bien, pero distinto al resto», asevera.