María Álvarez y su vida al frente de trenes en Asturias: «Me encanta poder transportar viajeros o mercancías»
ASTURIAS
Esta avilesina de 43 años es de las pocas mujeres de nuestro país que se desempeña en el sector del ferrocarril. «Las limitaciones muchas veces nos las ponemos nosotras mismas», admite
06 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La mayoría de las personas tienden, de manera inconsciente, a asociar determinados oficios con un sexo en concreto. Esta errónea percepción está influida por los roles y los estereotipos que la sociedad ha perpetuado durante años. A pesar de todos los avances sociales logrados, a día de hoy no hay una igualdad real en el mercado laboral. Existen todavía sectores en los que hay una mayor presencia masculina como, por ejemplo, el ferroviario. Sin embargo, hay mujeres como la asturiana María Álvarez que han logrado abrirse camino en este ámbito, donde han conseguido incluso hacerse su propio hueco y desde el que rompen las barreras de género.
Esta avilesina de 43 años inició su trayectoria profesional en una clínica dental de la región. Con el tiempo dio el salto al sector comercial, trabajando en una tienda de telefonía. Sin embargo, tras años de atención al público y buscando mayor estabilidad, decidió preparar oposiciones con el objetivo de conseguir un puesto en la administración pública. Volvió a coger los libros y empezó a estudiar para el examen de acceso al Servicio de Salud del Principado (SESPA), con el fin de desempeñar tareas de gestión y apoyo en centros de salud y hospitales públicos de Asturias.
Tras dos meses preparándose para un puesto administrativo, en febrero de 2019, su marido y un amigo, ambos maquinistas, la animaron a probar suerte en el sector ferroviario. «Y al final me convencieron», asegura María, para quien el curso de capacitación resultó especialmente desafiante, debido a que, tradicionalmente, a las féminas no se les brindaba formación en las áreas más técnicas del saber. «Tuve que aprender de mecánica, electricidad y otras ramas en la que no tenía ningún tipo de conocimiento. Fue muy duro, pero, a base de estudiar mucho y de contar con la ayuda de los profesores me acabé haciendo a ello», confiesa.
Con esfuerzo y sacrificio consiguió superar con éxito todas y cada una de las asignaturas. Una vez que obtuvo la correspondiente titulación, en septiembre de 2022 inició su carrera como maquinista de tren en Renfe. Tras varios meses trasportando pasajeros en la ciudad de Bilbao, donde sacó plaza, solicitó el traslado de su puesto a Asturias. Al cambiar de destino, pasó a conducir convoys de mercancías. «No es algo que hubiera elegido, pero estoy encantada, porque como el trabajo es muy diferente a lo que estaba acostumbrada, estoy aprendiendo mucho», dice, mostrando su entusiasmo por adquirir experiencia en un sector hasta ahora desconocido para ella.
«Las limitaciones muchas veces nos las ponemos nosotras mismas»
Pese a cada vez más mujeres pierden, como ella, «el miedo» a trabajar en el sector del ferrocarril, todavía son minoría en la plantilla laboral. Aun tratándose de un oficio muy masculinizado, María asegura que nunca recibió un trato desigual, desfavorable o injusto únicamente por su identidad. «Siempre me he sentido muy arropada por todos mis compañeros a la hora de trabajar. Aquí jamás nadie me ha distinguido por ser chica, porque todos somos iguales y nos ayudamos unos a otros independientemente de nuestro género», confiesa, dejando claro que lo importante es la profesionalidad y la capacidad de cada persona.
Al igual que no sufrió ningún tipo de discriminación por ser mujer, María tampoco se ha encontrado obstáculos en el camino por su condición. «Las limitaciones muchas veces nos las ponemos nosotras mismas. Ahora mismo yo trabajo en el transporte de mercancías y es cierto que es un trabajo más duro, pero lo es sobre todo por las condiciones laborales. Por ejemplo, muchas noches tienes que dormir fuera de casa por los viajes», admite. Pese a ello, reconoce que disfruta de su profesión. «Me gusta mucho lo que hago. Para no haberlo elegido desde pequeña y no haber sido el sueño de mi vida a mí me encanta», confiesa.
Su día a día al frente de un tren
Ahora cabe preguntarse cómo es realmente el trabajo de un conductor de un tren de mercancías. María explica que cada convoy lleva un material diferente. «Algunos llevan bobinas o carril de Arcelor, otros mercancías procedentes del puerto de Gijón...» y, por tanto, cada viaje requiere una planificación distinta. Algunos turnos son locales, comenzando y terminando la jornada de siete horas y cuarto dentro de Asturias, mientras que otros implican desplazamientos a ciudades como León, Valladolid o Palencia, pasando la noche fuera y regresando al día siguiente con otro ferrocarril.
Después de vivir estas experiencias, María tiene claro que no quiere cambiar de oficio. «Me quedo con los trenes porque trasportar viajeros o mercancías es muy guay. Me gusta tanto conducir que, por el momento, no me planteo cambiar a puesto de oficina o a impartir formación. Es algo que no no entra en mis planes a futuro», asegura la asturiana, quien a sus 43 años puede decir, por fin, que ha encontrado su verdadera vocación. Aunque jamás se imaginó desempeñándose profesionalmente en el sector del ferrocarril, hoy se siente plena y realizada en un trabajo que además le apasiona.
Como ocurre con muchas mujeres, el sector sigue siendo desconocido y a otras les resulta difícil dar el paso, por lo que anima a atreverse a adentrarse en la profesión. «Que no tengan miedo ni a los horarios variables ni a pasar noches fuera. Este es un buen trabajo y además muy cómodo», asegura la asturiana, quien con su ejemplo demuestra que cualquier persona, sin importar su género, puede desarrollarse con éxito en este ámbito. «Esto es algo que hay que meterlo en la cabeza de todas las niñas desde que nacen», manifiesta esta vecina de Avilés que rompe con buena parte de los estereotipos impuestos por la sociedad.