La nueva Ley LGTBI de Asturias: una norma «de mínimos» que adapta derechos ya reconocidos por el Estado

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ASTURIAS

Imagen de archivo de una pareja de lesbianas cogidas de la mano frente a una bandera del orgullo
Imagen de archivo de una pareja de lesbianas cogidas de la mano frente a una bandera del orgullo

Entre otras medidas, se reconocen derechos para el alumnado trans, garantiza el acceso a aseos y vestuarios conforme a la identidad sexual manifestada además de incorporar expresamente la prevención de acoso por LGTBIfobia en los protocolos escolares

15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Asturias encara por fin la aprobación de su primera ley autonómica específica para garantizar la igualdad real y efectiva de las personas LGTBI, un texto largamente esperado tras más de una década de trabajo político y social que situará al Principado entre las últimas comunidades autónomas en disponer de una norma propia de este tipo, junto a Castilla y León. El anteproyecto, aprobado por el Consejo de Gobierno, asume en gran medida el contenido ya fijado por la legislación estatal de 2023 y lo adapta a las competencias autonómicas, especialmente en ámbitos como educación, sanidad, servicios sociales y empleo. Desde el colectivo XEGA valoran que se trata de «una ley de mínimos», pero subrayan que supone un paso relevante porque «por fin equipara derechos» y traslada al día a día de la administración asturiana garantías que hasta ahora no estaban desarrolladas de forma específica en la comunidad.

La propia exposición de motivos del texto sitúa el objetivo principal en erradicar la discriminación por orientación sexual, identidad sexual, expresión de género o características sexuales y asegurar que cualquier persona pueda vivir esa diversidad «con plena libertad» en Asturias. La ley tiene además una fuerte carga simbólica al incorporar referencias históricas a la represión sufrida por el colectivo durante el franquismo y al papel del activismo asturiano, con mención expresa al nacimiento de XEGA en 1992 y a la primera manifestación del Orgullo en Oviedo bajo el lema «Ama como quieras».

Uno de los cambios más visibles será la transformación del actual Observatorio Asturiano contra la LGTBIfobia en un nuevo Conseyu de Participación LGTBI, concebido como órgano superior de consulta y participación ciudadana, con mayor peso para las asociaciones y con obligación de elaborar cada año un informe público sobre la situación del colectivo y el grado de cumplimiento de la norma. Este órgano será además una referencia para evaluar el impacto real de la ley y detectar carencias futuras.

En educación se concentra una parte sustancial del articulado. La norma obliga a que los centros docentes sean espacios libres de discriminación, incorpora expresamente la prevención del acoso por LGTBIfobia en los protocolos escolares y reconoce al alumnado trans el derecho a utilizar el nombre elegido en actividades docentes, exámenes y documentación interna del centro, aunque sin alterar expedientes oficiales mientras no exista cambio registral. También garantiza el acceso a aseos y vestuarios conforme a la identidad sexual manifestada y obliga a incluir contenidos sobre diversidad sexual y familiar en el currículo de todas las etapas educativas.

Desde XEGA consideran precisamente este apartado uno de los de mayor impacto práctico. Su coordinadora, África Preus, destaca que la norma refuerza el respeto a los nombres elegidos por personas trans y obliga a que el profesorado abandone enfoques heteronormativos, incorporando en el aula distintos modelos familiares. También valora la obligación de revisar materiales escolares para introducir referentes positivos LGTBI y evitar estereotipos.

La ley también reserva un bloque amplio a la sanidad. Reconoce el derecho a recibir atención libre de prejuicios, insiste en la formación específica del personal sanitario y fija como principio la eliminación de discriminaciones en consultas y tratamientos. El texto protege además a las personas intersexuales frente a prácticas médicas innecesarias o nocivas sobre sus características sexuales y menciona expresamente la prohibición de terapias de conversión.

XEGA subraya aquí que uno de los efectos más relevantes debería ser la mejora en la atención cotidiana: desde evitar prejuicios en ginecología o atención primaria hasta facilitar el acceso a recursos como las unidades de infecciones de transmisión sexual. El colectivo también considera necesario reforzar medios en la unidad de referencia para personas trans de Avilés, que actualmente atiende a toda Asturias.

En el ámbito administrativo, la norma obliga a adaptar formularios y documentación pública para reflejar la diversidad familiar en un plazo máximo de un año, evitando modelos cerrados de filiación o parentesco. También introduce cláusulas en contratación pública y subvenciones: las empresas que contraten con la Administración o aspiren a ayudas públicas deberán acreditar, cuando sea obligatorio por normativa estatal, la existencia de planes LGTBI y no podrán acceder a contratos o subvenciones si han sido sancionadas por discriminación grave.

La ley prevé además campañas de sensibilización, estudios estadísticos específicos sobre discriminación en Asturias, medidas de acción positiva y una estrategia autonómica cuatrienal que deberá revisarse periódicamente. El texto presta especial atención al medio rural, a las personas mayores, a la infancia y a la protección frente a la violencia LGTBIfóbica.

Para XEGA, el valor central del proyecto está en que la inclusión deje de depender de la sensibilidad individual de cada profesional y pase a formar parte de la respuesta institucional ordinaria. «No es solo buena para el colectivo; es buena para toda la sociedad asturiana», resume Preus, que defiende que cualquier persona que acuda a un servicio público debe encontrar una mirada inclusiva y libre de prejuicios.