La importancia de la terapia de pareja: «Una infidelidad no tiene porqué romper una relación»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

¿Cuándo es recomendable acudir a terapia de pareja?
¿Cuándo es recomendable acudir a terapia de pareja? iStock

Dos psicólogas asturianas explican la importancia que tiene recurrir a profesionales antes de que se rompa la relación. Detallan las señales de alerta y las claves para que haya un buen vínculo amoroso

27 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Debido a la creencia de que las relaciones deben sostenerse por sí solas, a la idea de que el amor verdadero todo lo puede, al miedo al juicio ajeno, a los estigmas en torno a la salud mental o a los roles de género impuestos, entre otras muchas razones, durante décadas la terapia de pareja estuvo mal vista. Sin embargo, esta percepción ha cambiado de forma notable y cada vez son más las personas que, estando en una relación, recurren a la ayuda profesional para reforzar sus vínculos. Además, ya no lo hacen únicamente como último recurso. «En consulta vemos incluso a parejas de veintipocos años que buscan herramientas para abordar ciertos problemas. Hasta hace poco, esto era impensable», señala la psicóloga asturiana Patricia García, para quien normalizar este recurso es algo necesario.

La experta en conducta y emociones, Marta Robles, también valora positivamente que cada vez más parejas busquen apoyo en especialistas para resolver desavenencias dentro de la relación y que, además, lo hagan antes de llegar al límite. «Lo “ideal” no es acudir a terapia cuando el problema ya está enquistado, sino cuando comienzan a aparecer las primeras dificultades, para poder prevenirlo. Cuanto más se cronifica, más difícil es intervenir, y no solo por el conflicto en sí, sino también por el desgaste emocional acumulado», asegura la asturiana. «Se piensa que el tiempo lo cura todo, pero no es así. De hecho, hay veces que, cuando llegan a terapia después de tanto retraso, están tan distanciados que ya no queda vínculo», apunta García.

Siempre vale más prevenir que curar, y la terapia es una de las mejores formas de evitar que las relaciones se desgasten «innecesariamente» por no abordar los problemas que habitualmente surgen en la convivencia, la comunicación o la toma de decisiones. Acudir a profesionales permite a las parejas adquirir herramientas para gestionar conflictos a tiempo y fortalecer su vínculo antes de que las dificultades se acumulen. «El propósito de las sesiones no es determinar “quién tiene la razón”, sino comprender cómo discuten, cómo se distancian, cómo se acercan y qué efectos tiene, generando un clima de seguridad y de comunicación respetuosa», explica Robles.García añade que «el objetivo final es que dos personas adultas puedan tomar decisiones con claridad y de manera saludable sobre lo que es mejor para sus vidas».

«No debemos dar por sentado que conocemos a nuestra pareja al 100%»

En todas las relaciones de pareja se producen disputas o situaciones de tensión. «Si no hay crisis, es para preocuparse. Cuando no hay conflictos, muchas veces es porque una de las dos partes está decidiendo por las dos. Suele generarse una dinámica autoritaria en la que uno piensa y ejecuta, mientras el otro asume, calla y no cuestiona, y eso tampoco es saludable», advierte García. La clave está en cómo afrontar estos roces o desacuerdos. «Hay que abordarlos no como un problema ni como algo que debe evitarse, sino como una parte natural de un proceso de crecimiento y aprendizaje dentro de la pareja», asegura la experta en relaciones y bienestar emocional.

Son múltiples los motivos por los que una pareja puede discutir. Sin embargo, una de las cuestiones más comunes que puede llegar a hacer que la relación penda de un hilo es el reparto de tareas del hogar. «Nueve de cada diez parejas que vienen a consulta no tienen bien repartidas las tareas, bien porque no se han sentado a hablarlo o porque, por lo general, asume ella esa labor. Esto supone una carga mental importante, que lleva a un montón de conflictos porque la persona siente que no la comprenden, escuchan y que el trabajo que hace no cuenta», señala García. La relación con la familia política es también otra de las causas por las que puede generar tensiones constantes, sobre todo cuando no hay buena sintonía y surgen discusiones y malentendidos que afectan directamente a la convivencia.

Otro de los principales factores de conflicto suele ser la comunicación. «Muchas veces el detonante de las discusiones suele ser el presente y rápidamente aparecen conflictos pasados que no se han resuelto. En estos momentos ya ha pasado de ser un problema concreto a una historia de reproches, interpretaciones negativas y desconexión emocional», asegura Robles, antes de señalar que cuando se evita decir lo que se piensa por miedo a un conflicto es porque la comunicación ya está deteriorándose. «También tiene más peso el cómo se expresa que el contenido, generando más discusiones por el tono o por la actitud defensiva. Por eso, siempre digo que lo importante no es no discutir, sino saber hacerlo», apostilla.

«Vale más discutir 20 veces y reparar la situación bien, que discutir solo una y no hacer nada»

Ambas psicólogas trabajan con parejas afectadas por infidelidades. «Hay también quien viene a consulta porque se piensa que su pareja lleva una doble vida», asegura García. Pese a que «no tienen porqué romper una relación», son de las situaciones más complejas dentro de un vínculo amoroso, puesto que se pierde la confianza tal y como existía. «Se pueden hablar de varias fases que atraviesa la pareja tras una infidelidad. Inicialmente el impacto, la desestabilización. En segundo lugar, el momento de procesar y de intentar comprender, donde aparecen preguntas cuya respuesta duele o no es suficiente. Y posteriormente pasamos al perdón y al restablecimiento de la confianza. Cuando hay una infidelidad hay que reconstruir y avanzar, no volver a lo anterior», explica Robles.

Claves para tener un buen vínculo amoroso

Para mantener una relación de pareja saludable es muy importante que haya una buena comunicación. «Comunicar no es solo hablar, implica escucha activa, asertividad y empatía», precisa Robles. De igual modo, es también primordial «asumir que no se puede estar de acuerdo en todo» y que, ante todo, «debe primar el respeto». De la misma manera, uno tiene que ser capaz de reparar tras el conflicto. «Cuando surge un problema no hay que restarle importancia diciendo que solo discutes con tu pareja una vez al año. Vale más discutir 20 veces y reparar la situación bien, que discutir solo una y no hacer nada», asegura García, antes de insistir una vez más que «el problema no es discutir sino saber volver al otro lado después del conflicto».

Resulta también fundamental mantener la individualidad. «Hay casos de pareja en los que hay una fusión total del yo, y eso genera problemas. Cada persona debe seguir siendo sí misma, con sus espacios, sus hobbies, su grupo de amistades y sus peculiaridades, sin sentirse anulada por el nosotros que han decidido construir juntos», explica García.

Por supuesto, hay que mantener la llama de la curiosidad. «Las parejas siempre tratan de aprender del otro: saber cómo es, qué le gusta, cómo hacer su vida más cómoda, cómo ayudarle a crecer y viceversa. Todo este tipo de reflexiones contribuye mucho a que la relación funcione. Es decir, no debemos dar por sentado que conocemos a nuestra pareja al 100%, porque, al final, somos personas que evolucionamos, cambiamos constantemente y debemos seguir presentándonos cada día», señala la psicóloga, que, como su homóloga, aconseja dedicar tiempo a la escucha activa.

¿Cómo se diferencia el amor sano entre la dependencia emocional? Esta es una de las preguntas que más se hacen las parejas. La respuesta es clara. «Si te encanta estar con tu pareja y disfrutas mucho de la vida que compartes con esa persona, te resultaría muy duro si le pasara algo, si la relación terminara o si se fuera de viaje durante un año y no pudieras verla. Sin embargo, sabes que podrías seguir con tu vida sin esa persona. Al principio sería difícil, llorarías lo que necesites, hablarías con tus amigos e, incluso, acudirías a un psicólogo si fuera necesario, pero entiendes que tu apego es una preferencia eso sería amor sano. Ahora bien, cuando sientes que necesitas estar con esa persona, que sin ella no puedes vivir ni estar bien, entonces entramos en un terreno preocupante», detalla la psicóloga.

«En el amor sano hay tranquilidad, seguridad y espacio individual. En la dependencia emocional aparece el miedo constante a perder a esa persona, De ese miedo surgen conductas como el control, otro punto clave. En definitiva, el amor sano suma, la dependencia limita», resume Robles.

¿Cómo superar el fin de una relación?

Aunque cueste tomar la decisión, en ocasiones, lo mejor es dejar ir. Para afrontar una ruptura, lo primero es ser consciente de lo que se siente. «No hay que querer tapar ni huir de ello», dice Robles. «Tienes también que permitirte sentir. Es normal que después de diez años con tu pareja estés triste. Eso sí, no puedes dejar que la emoción lleve las riendas de tu vida. Tienes que buscar un equilibrio entre sentir y validar; y no hacer únicamente lo que te pide el cuerpo», aconseja García. Para superar este duelo hay que apoyarse en las personas de confianza. «No hay que hacerlo con la intención de condenar ni juzgar, sino para expresar lo que uno siente y ser escuchado. El foco de atención tiene que ser uno mismo y no la expareja. De esta forma llegará la aceptación de la situación y cierre de etapa», asegura la experta en conductas.

Cuando una relación de pareja termina, ya sea por decisión propia o por la del otro, es fundamental darse tiempo para uno mismo. «Estamos infravalorando los beneficios de estar solo. A veces es necesario para procesar el duelo, porque, en el fondo, toda ruptura lo es», explica García. Cuanto más larga o intensa haya sido la relación, más importante resulta este tiempo de introspección, sin introducir nueva información de otra persona o comenzar una nueva relación de inmediato. «Es un momento para procesar toda la historia compartida, hacer un buen cierre del duelo anterior y aprovechar para autoconocerse», añade la psicóloga.

Comunicación, respeto y confianza

Ya sea después de haber procesado una ruptura o al comenzar una nueva relación, es fundamental construir el vínculo sobre tres pilares: comunicación, respeto en todos los ámbitos y confianza. A partir de ahí, resulta clave desarrollar hábitos que fortalezcan el día a día. «Hay que cuidar los pequeños gestos de cariño, no dar por sentado que la otra persona es incondicional y aprender a gestionar los conflictos sin hacerse daño mutuamente», aseguran las psicólogas. Estos hábitos permiten que el lazo afectivo se fortalezca de forma sana desde el inicio.