El restaurante La Encruceyada cierra sus puertas: «Da pena porque es un negocio que funciona bien»
ASTURIAS
Tras más de 20 años al frente de esta emblematica casa de comidas, María Jesús Miguel Posada se jubila
04 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El restaurante la Encruceyada, que coge el nombre del pueblo de Caso en el que está situado, La Encrucijada, cierra sus puertas el día 3 de mayo. Su dueña María Jesús Miguel Posada que lleva regentando el bar desde 2001 cuenta que por el momento «nadie se anima» a cogerles el testigo. «Da pena porque es un negocio que está funcionando bien, pero la hostelería es como es y no hay muchos que quieran apostar por ella», explica la regente de este emblemático establecimiento. El motivo del cierre es su jubilación, tras más de 20 años sirviendo comida.
La Encruceyada tiene cuatro platos que no pueden faltar en su menú: los callos, las manos de cerdo, el cabritu y el rabo de toro. «Podemos vender 30 kilos de manos a la semana facilmente», expone María Jesús Miguel. La cocinera cree que el secreto del éxito de su local es que ofrecen una cocina de toda la vida, tradicional, y cocinada lento. «Yo hago cocina de siempre, no soy capaz de hacer cocina moderna, aunque cuando voy a comer fuera me guste pedirla, hacerla no entra en mis planes», asegura.
Este éxito no era esperado cuando abrió el local allá por 2001. « No me imaginaba cuando abrí sola en 2001 que tendría a dos personas conmigo trabajando y algún extra los fines de semana», dice. Respecto a su clientela, no ha cambiado con el paso de los años. «La clientela que tengo es la misma desde que abrí hasta ahora, repiten muy amenudo», cuenta la cocinera y dueña del local.
Si nada cambia hasta el 3 de mayo, los clientes de La Encruceyada tendrán que cambiar su restaurante habitual con tristeza, y olvidarse de esas manos de cerdo, del cabritu, de los callos y de ese rabo de toro que tanto les gustaba.