Un alijo de cocaína, el jefe de Estupefacientes y un clan dominicano: así fue la operación para simular la quema de 55 kilos en Cogersa
ASTURIAS
Luis Fernández, jefe policial antidroga de Valladolid simuló destruir la droga procedente del mayor alijo de cocaína incautado en Castilla y León en Asturias y luego la distribuyó entre su banda
31 mar 2026 . Actualizado a las 13:00 h.Puede parecer el argumento de una película (mala) de cine negro, pero se trata de una historia real que revela los más más bajos instintos del ser humano. Una trama entre cuyos escenarios está Asturias, en concreto, el centro de tratamiento de residuos de Cogersa, en Serín. Ahí es donde deberían haberse quemado 55 kilos de cocaína, el mayor alijo de este estupefaciente incautado en Castilla y León, en mayo de 2025. Pero no ocurrió así.
Vayamos al principio de esta truculenta historia. El responsable de supervisar la destrucción de la droga era Luis Fernández, de 54 años, jefe del Grupo III de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valladolid. Según refleja el sumario de la causa al que ha tenido acceso El País, este desviaba los estupefacientes intervenidos por su grupo mediante dos de sus confidentes, su chivato dominicano de 36 años, Roberto de la Rúa, y una prostituta vallisoletana de 48 llamada María del Henar Santiago, que regentaba un club de alterne, una peluquería y varios pisos donde explotaba a mujeres latinas. Es la única que consiguió eludir la persecución policial del pasado 4 de diciembre, cuando fue detenido Fernández, acusado de ser el cabecilla de una red de narcotráfico y trata de mujeres, junto a un grupo de seis narcotraficantes de poca monta y de prostitutas.
La investigación interna había comenzado meses antes, en febrero, ante las sospechas suscitadas por los métodos de trabajo del policía y por su elevado nivel de vida. El procedimiento judicial sacó a la luz que, en lugar de dedicarse a luchar contra el tráfico de estupefacientes, el líder de la banda se dedicaba a organizar compraventas de droga con su camello y a disfrutar de los servicios de prostitutas, a las que incluso trasladaba de un piso a otro.
La «operación Churruca» desembocó en la incautación de 55 kilos de cocaína en uno viaje de la organización de etnia gitana que trasladaba la droga desde Galicia en varios vehículos a Valladolid. Un logro policial al que se le dio una gran difusión mediática y en el que brilló especialmente Luis Fernández. Fardos con logos de arañas que los fotógrafos captaron en la cobertura organizada, lo que posteriormente facilitó su identificación. Porque 45 de esos 55 kilos acabaron en poder de la banda encabezada por el jefe antidroga, ocultos en el canapé de la cama de la madre de Roberto de la Rúa, que también fue arrestada.
La investigación aún no ha podido esclarecer cómo el inspector pudo llevar a cabo tal maniobra. Fernández viajó a Serín en julio, junto a dos agentes de su grupo, para supuestamente destruir la droga. Estos dos policías declararon en los interrogatorios que el propio inspector fue el encargado de transportar la cocaína en su coche oficial, que se quemó en el centro de tratamiento de residuos. Pero obviamente esto no fue así, aunque todavía no se ha esclarecido cómo pudo desviar la sustancia estupefaciente. Entre las conversaciones grabadas hay una entre Fernández y el responsable de Cogersa en la que este último le dice que no encuentra el acta correspondiente a la destrucción del producto y le solicita que vuelva a mandársela.
Dada la enorme envergadura del alijo, la banda planeaba abrir nuevos puntos de venta en Madrid, ya que Valladolid se les quedaba pequeño para ello. Además de la droga, en los registros practicados tras los arrestos, la Policía Nacional halló 130.000 euros en una caja de seguridad de un banco cuya titularidad correspondía al inspector, al que se le imputan delitos contra la salud pública, descubrimiento y revelación de secretos, falsedad documental, omisión del deber de perseguir delitos, pertenencia a organización criminal y malversación.