Desde la Gran Recesión se han cruzado las cohortes de quienes pasan alguna dificultad y quienes tienen facilidad
09 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebró con una camiseta de la selección de fútbol con el número 22, que se había alcanzado esa cifra en millones de cotizantes de la Seguridad Social, buenas cifras macroeconómicas para el país que, sin embargo, se dan a la par que una gran inflación y precios disparados en la vivienda, haciendo que buena parte de la población se sienta ahogada pese al crecimiento del PIB. Hay un dato recurrente en encuestas sobre la gente que percibe como buena su situación económica aunque asegure que la general es mala, pero también hay un malestar muy concreto que se da en grupo amplio de la población y que está en el filo entre vivir con comodidad sin lujos o entre pasar apuros cada trimestre. Y se puede ver con números.
La evolución de las condiciones de vida en el Principado de Asturias durante las últimas dos décadas, según los registros históricos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE), dibuja un escenario de constantes reajustes en la capacidad de gasto de los hogares. El análisis de la serie histórica revela un fenómeno de vasos comunicantes entre los estratos de la clase media, especialmente visible en la relación entre quienes declaran llegar a fin de mes «con facilidad» y quienes lo hacen «con cierta dificultad».
A principios de la serie, entre los años 2004 y 2008, aparece refleja la Asturias previa a la Gran Recesión en la que la solvencia superaba con amplitud a una precariedad moderada. En el año 2008, el 29% de los asturianos declaraba llegar a final de mes «con facilidad», frente a un 16% que lo hacía «con cierta dificultad». Esta diferencia de casi trece puntos porcentuales a favor del bienestar económico se invirtió drásticamente con el impacto de la crisis financiera global. El punto de inflexión quedó marcado por el año 2010, cuando el grupo que manifestaba «cierta dificultad» escaló hasta el 25%, superando por primera vez al bloque de «facilidad», que descendió hasta el 16%. La cuarta parte de los asturianos pasaba apuros.
Lo cierto es que en la última década el balance global es de aumento creciente de personas que pasan a estar más holgadas y descenso de quienes tienen dificultades, pero con muchos altibajos y uno muy reciente. La Gran Recesión mordió de verdad y la brecha alcanzó su máxima disparidad en el año 2014. En aquel momento, el bloque que encontraba ciertos obstáculos mensuales llegó a su máximo histórico del 32%, mientras que la población con facilidades se redujo a su mínimo registro, apenas un 11%. En el periodo más reciente, la situación ha tendido a una convergencia casi absoluta. Tras un nuevo repunte de la dificultad en el año 2024, donde esta se situó en el 22% frente al 21% de la facilidad, un empate que se ha consolidado en los datos correspondientes a 2025, un equilibrio técnico inédito: un 24,2% de la población asturiana llega a fin de mes «con facilidad» y un 24% lo hace «con cierta dificultad».
Si se observa la radiografía actual de Asturias a través de todas las categorías de la encuesta, el panorama se fragmenta en diversos grados de vulnerabilidad y desahogo. El grupo que atraviesa «mucha dificultad» se ha reducido hasta el 5,7% en 2025, lejos de los picos del 10,7% registrados en 2017. Por su parte, la categoría de «dificultad» se mantiene en un 9%, una cifra que muestra estabilidad respecto al año anterior. El estrato más numeroso en el Principado sigue siendo, de manera histórica, el de quienes llegan a fin de mes «con cierta facilidad», que aglutina al 36% de la población. En el extremo opuesto, el grupo de «mucha facilidad» es el más minoritario, con un 4%, lo que supone un ligero descenso respecto al 5% del año anterior.
La comparativa estatal
En el contexto nacional, Asturias presenta indicadores de mayor resistencia económica en los estratos de vulnerabilidad severa. Mientras la media de españoles que llegan a fin de mes «con mucha dificultad» se sitúa en el 8,5%, Asturias registra un 5,7%, una diferencia de casi tres puntos porcentuales a favor de la región. En la comparativa territorial, el Principado se alinea con el bloque de comunidades del norte con menor estrés financiero; su tasa de «mucha dificultad» es superior a la del País Vasco (3,8%) o Aragón (4,7%), pero sensiblemente inferior a la de territorios como la Región de Murcia (12,1%), Canarias (11,5%) o Andalucía (11,3%).
Finalmente, resulta destacable que Asturias supera la media estatal en el bloque de «cierta facilidad» (35,7% regional frente al 31% nacional), lo que sugiere una estructura social concentrada en los tramos intermedios. No obstante, en la categoría de máxima solvencia, la región queda por detrás de la media española, que se situaba en el 12% en los registros precedentes, evidenciando una sociedad asturiana con menor presencia de los extremos de riqueza y de pobreza severa que el conjunto del país.