Ana Llaneza, cirujana: «La IA no es una amenaza, sino una herramienta que va mejorar nuestro trabajo»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

La cirujana del HUCA, Ana Llaneza
La cirujana del HUCA, Ana Llaneza

La especialista del HUCA se ha convertido en la primera mujer cirujana en formar parte de la Real Academia de Medicina del Principado

20 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La Real Academia de Medicina del Principado de Asturias, institución científica de referencia dedicada al estudio, la investigación y la difusión del conocimiento médico en la región, ha incorporado recientemente a la responsable de Cirugía General del HUCA, Ana Llaneza Folgueras (Oviedo, 1969) como nueva académica correspondiente. Con este nombramiento, la especialista, que está también al frente de la unidad de patología mamaria, hace historia al convertirse en la primera mujer cirujana que ingresa en la institución. Un reconocimiento a una trayectoria profesional marcada por la excelencia asistencial y su compromiso con el avance de la cirugía.

—¿Qué significa para usted este nombramiento?

—Por una parte, es un honor, porque en la Real Academia de Medicina del Principado hay figuras que para mí son un referente en lo que es la medicina. Algunos de ellos fueron mis profesores en la facultad, a los que guardo una gran admiración, y otros también han formado parte de mi vida como profesional. Por otra parte, también es una responsabilidad, porque estoy con gente que ha supuesto tanto para la medicina y eso te exige estar a la altura.

—En su caso, es la primera mujer cirujana en formar parte de la Real Academia de Medicina de Asturias.

—Sí. Dentro de nuestra especialidad de cirugía general y del aparato digestivo, soy la primera mujer, sí, con lo cual todavía más orgullo.

—¿Por qué eligió la cirugía como especialidad?

—Elegí principalmente la medicina porque ayuda a la gente a recuperar su salud. Durante la carrera, al conocer tanto la parte médica como la quirúrgica a través de los profesores, sentí que la cirugía era más resolutiva, que solucionaba más problemas. Por ejemplo, un paciente que tiene apendicitis, le quitas el apéndice y el problema queda resuelto. Por eso, elegí esta especialidad, además de porque me gusta mucho actuar. Está muy bien poder realizar tratamientos con medicamentos, que son fundamentales, pero a mí me gusta algo más: sentir que formo parte muy activa del tratamiento del paciente. Todos los médicos estamos implicados, pero el cirujano vive todavía un momento más intenso en esa relación médico-paciente, en mi opinión.

—¿Recuerda alguna intervención o caso que marcara un antes y un después en su vida profesional?

—Cuando eres residente, cualquier cosa te llama la atención. Pero, en mi caso, cada intervención me ha marcado y lo sigue haciendo. Cada vez que hago una cirugía siempre pienso en ella y en cómo ha quedado, y en si podría haber conseguido un mejor resultado. Todas las cirugías son bonitas e importantes, porque todas buscan resolver un problema al paciente. Puede ser algo más sencillo como una hernia o algo más complejo como un tumor, pero todo es igual de importante. Cuando las veo o las realizo, las vivo con el mismo interés, tanto la cirugía benigna como la maligna, la cirugía corta como la larga. Al final, el objetivo siempre es el mismo: ofrecer el mejor tratamiento posible al paciente.

—¿Qué avances quirúrgicos considera más revolucionarios de los últimos años?

—Los avances quirúrgicos van unidos a los avances en diagnóstico y a otros tipos de terapias. A nivel de la cirugía, ha evolucionado especialmente la cirugía mínimamente invasiva. Antes se realizaban cirugías muy grandes, con grandes incisiones, y se decía que eso era propio de grandes cirujanos. Ahora, en cambio, se realizan cirugías con abordajes mucho más pequeños para resolver el mismo problema. La evolución está siendo rapidísima gracias a los avances técnicos que lo permiten. Lo que era la laparoscopia ha evolucionado y seguirá evolucionando hacia plataformas robóticas, y todo esto avanza a gran velocidad. También hay cambios importantes en los tratamientos. En mi caso, por ejemplo, que me dedico a la mama, el tipo de cirugía que realizamos hoy no tiene nada que ver con la de hace 20 años. Contamos con mejores diagnósticos y con terapias que nos ayudan a reducir el tamaño de los tumores, lo que permite realizar cirugías más conservadoras. En definitiva, todos los avances científicos y tecnológicos nos ayudan en todas las cirugías. Y, sobre todo en los últimos años, el cambio ha sido muy rápido, especialmente en la última década

—Ahora entra en juego la Inteligencia Artificial. Hay quienes lo ven como una gran amenaza, otros como un gran apoyo. ¿Cómo cree que va a influir en el trabajo del cirujano?

—De momento, la Inteligencia Artificial no es una amenaza, sino una herramienta que va a ayudar a mejorar nuestro trabajo. Pero, esto no quiere decir que lo vaya a resolver todo de inmediato. En cirugía, por ejemplo, no es que el robot lo haga todo, pero las plataformas robóticas sí que nos están ayudando a mejorar las técnicas, gracias a los datos que le estamos dando. A veces nos ofrece resultados que todavía no sabemos interpretar del todo, porque analiza grandes volúmenes de información en muy poco tiempo y pueden aparecer resultados que no siempre son concluyentes. Por eso, hay que tener cuidado y utilizarla en su justa medida. No obstante, no podemos mirar hacia otro lado. La Inteligencia Artificial y los avances tecnológicos han llegado para quedarse, y tenemos que adaptarnos a ellos. A veces el ritmo es tan frenético que hay que detenerse y reflexionar antes de seguir avanzando, pero, en cualquier caso, nos ayuda.

—¿Cómo valora la investigación científica que se está realizando en la región?

—Hay equipos pequeños, pero creo que se están moviendo bastante. Estamos empezando a tener cierto reconocimiento a nivel de España y también fuera. Pero, lo fundamental en todos los avances científicos es que la investigación ya no es algo local. Se participa con científicos, cirujanos o médicos de distintos lugares, para poder obtener resultados globales. Evidentemente, siguen existiendo grupos de investigación, como siempre los ha habido, pero ahora lo relevante es que esos grupos colaboren entre sí, dejando a un lado el localismo. Hablamos cada vez más de grupos de investigación a nivel nacional e internacional, y ese creo que es el gran cambio.

—¿Qué papel debe desempeñar la Real Academia de Medicina del Principado en la divulgación científica?

—La Real Academia, además de reconocer las mejores tesis médicas, quirúrgicas y de ciencias básicas, estimula este tipo de trabajos. Pone también en valor todo lo relacionado con los programas de atención sanitaria y humanización. Por supuesto, favorece la divulgación de todo este trabajo realizado, impulsando determinadas charlas y actividades. Es una entidad que tiene ese objetivo, el de visibilizar la actividad de los médicos y contribuir a su reconocimiento.

—¿Cuáles diría que son los retos que afronta actualmente la medicina?

—Uno de los retos de la medicina, tanto en la pública como en la privada, es asumir los avances científicos y en tecnología, porque sino nos quedaríamos atrás. El objetivo del médico es conseguir el mejor diagnóstico y el mejor tratamiento para nuestros pacientes, por lo que es necesario además una formación continuada. Estos avances científicos y tecnológicos exigen cada vez más preparación, lo que supone una carga adicional, pero forma parte de nuestra labor. Hoy en día no basta con leer artículos. Por ejemplo, para trabajar con un robot quirúrgico también hay que entrenarse y pasar por un periodo de aprendizaje antes de trabajar directamente con el paciente. Entonces, hay que adaptarse a estos avances rápidos y mantener una actualización constante para poder aplicarlos en beneficio del paciente. En cirugía, aunque nos centramos más en el tratamiento, sin un buen diagnóstico no se puede lograr un buen resultado. Por tanto, es un reto común para todos los profesionales sanitarios. Es necesario también seguir investigando y trabajando porque disponemos de tratamientos curativos para algunos problemas, pero para otros muchos todavía no. Y ese es el gran reto de la medicina. Nos encantaría poder curarlo todo, pero de momento no tenemos solución para todo. Sin embargo, hay gente muy buena trabajando para intentar encontrar respuestas a problemas que ahora mismo, por desgracia, aún no las tienen. A veces parece que, cuando se habla de medicina, se da la impresión de que todo se cura, y nada más lejos de la realidad. Ojalá fuera así. El primer interesado en que todo vaya bien es, sin duda, el paciente, pero el segundo es el médico. Los pacientes que evolucionan bien nos dan una gran alegría, pero los que no lo hacen también nos hacen sufrir mucho. La medicina es una profesión muy bonita, que te da muchas satisfacciones, pero a veces también te provoca mucha tristeza. Y nunca ocurre eso que se decía antes de que, con el tiempo, uno se acostumbra a las malas noticias. En absoluto.

—¿Cómo hace para que no le afecta a nivel personal?

—Es difícil. Tienes que saber que, junto a los pacientes a los que sí has podido dar solución, hay otros a los que no. Y, desde luego, los casos que más nos marcan son aquellos en los que no encontramos respuesta. A mí me sigue afectando muchísimo, tanto en niños pequeños como en personas mayores, el saber que no puedo ofrecerle ninguna alternativa. Y eso es muy duro. Por eso, al final, te apoyas en esos casos que sí has ayudado.

—Después de tantos años de experiencia, ¿qué consejo daría a aquellos jóvenes que quieren dedicarse a la medicina y, concretamente, a la cirugía, que es su especialidad?

—Que han elegido una profesión preciosa, pero que exige mucho trabajo, precisamente por lo que comentaba: es una formación continua. Eso es algo que hay que tener muy presente. La formación no termina con los seis años de medicina. Es más, en medicina cada día se aprende algo nuevo Y se aprende, además, de todo el mundo. De los compañeros médicos más experimentados, de los estudiantes que pasan por los servicios, de los pacientes cuando cuentan su experiencia, de las enfermeras, de los fisioterapeutas… De todos se aprende. También es fundamental trabajar en equipos multidisciplinares. Hoy en día, igual que la investigación no es algo local, ocurre lo mismo en cirugía. Los tratamientos siempre se apoyan en equipos. Nadie puede hacerlo todo solo. La cirugía, en general, es una especialidad muy bonita, en la que ves directamente los resultados de lo que haces. Y, aunque todas las especialidades tienen una relación cercana con el paciente, en las quirúrgicas esa relación es, si cabe, todavía más especial.