Carla Puente, la asturiana que regenta una firma de alta joyería: «La verdadera elegancia no tiene que ver con lo llamativo, sino con lo que permanece»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

Carla Puente, la asturiana al frente de la firma de alta joyería Maison Puente
Carla Puente, la asturiana al frente de la firma de alta joyería Maison Puente

La ovetense, afincada en Andorra, ha transformado su pasión por la moda y la belleza en su proyecto personal, Maison Puente

26 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La capacidad de la moda para contar una historia o definir a una persona llevó a Carla Puente a volcar toda su sensibilidad por la estética y la belleza en su propia firma de alta joyería. Su carrera profesional en el mundo de la moda comenzó como modelo, pero la asturiana no tardó en encontrar su lugar al otro lado de las pasarelas.

Carla Puente nació en Oviedo, en el seno de una familia «con valores muy sólidos»: su padre era bombero y su madre, profesora. Desde pequeña entendió la importancia «del esfuerzo, de la educación y de hacer las cosas bien». Puente se graduó en Psicología por la Universidad de Oviedo y, posteriormente, se trasladó a Madrid para cursar un máster en Recursos Humanos.

Su trayectoria profesional se desarrolló en diferentes sectores vinculados a la gestión y al mundo empresarial, sin dejar nunca de lado su pasión por la moda. «Siempre me fijaba mucho en los detalles y en cómo algo podía transmitir emociones o hacer sentir especial a alguien. Me fascinaban las mujeres elegantes de mi entorno, la forma en la que se arreglaban y cómo un perfume, una joya o una prenda podían contar algo sobre una persona. Con los años, ese interés también pasó a formar parte de mi trayectoria profesional. Empecé en el mundo de la moda muy joven y tuve la suerte de desarrollar una carrera como modelo», relata Puente.

La asturiana llegó incluso a recibir el reconocimiento Model of the World Europe. Aquella etapa de su vida le brindó la oportunidad de viajar y conocer distintas culturas. «Me permitió además convivir muy de cerca con el universo de la moda, la imagen y la sofisticación. Pero también me enseñó algo muy importante: la verdadera elegancia no tiene que ver con lo llamativo, sino con lo que permanece».

Durante años, Carla compaginó sus responsabilidades profesionales con el cuidado de sus tres hijas. «Ellas me han dado una visión muy amplia de las cosas. Ser madre me ha enseñado muchísimo sobre resiliencia, organización y amor incondicional». Además, hace unos años decidió dar un paso más en su crecimiento personal y profesional, por lo que tomó la decisión de mudarse junto a sus hijas al Principado de Andorra, un lugar que, asegura, le recuerda inequívocamente a su tierra natal, aunque admite echar de menos el mar Cantábrico.

Con el paso del tiempo, Carla sintió la necesidad de crear un proyecto propio. Guiada por su pasión por la moda y su admiración por la elegancia, la ovetense se decantó por crear su propia marca de joyería. «Quería algo que tuviera sentido, identidad y alma. Así empezó a tomar forma Maison Puente», una firma que mantiene vivo el apellido de su padre, ya fallecido.

«Maison Puente nació hace solo unos meses de algo muy emocional. Siempre me han gustado muchísimo las joyas, pero no desde un lugar superficial, sino por lo que representan. Para mí, las joyas tienen memoria. Son objetos que acompañan momentos importantes y muchas veces terminan formando parte de la historia de una familia», explica.

Una vez tuvo claro el concepto de la marca, Carla comenzó a trabajar en el diseño de joyas que «recuperaran una visión más emocional y atemporal de la joyería». Las piezas de Maison Puente se caracterizan precisamente por su elegancia y sofisticación. «Son piezas que duran toda la vida. A mí me hubiera encantado heredar joyas de mi abuela o de mi madre, pero en mi familia nunca hubo joyas».

Para la creación de sus colecciones, Carla se inspira en los viajes, la arquitectura, el arte, las ciudades con historia y «la elegancia clásica europea que nunca pasa de moda». También encuentra inspiración en recuerdos, emociones y mujeres reales. «Muchas de las piezas y nombres de Maison Puente nacen de lugares especiales o de sensaciones concretas».

La firma trabaja además con un atelier familiar formado por tres generaciones de joyeros, algo que la asturiana considera un valor añadido. «Conecta con esa idea de legado, tradición y excelencia. Me gusta pensar que detrás de cada pieza no solo hay un diseño, sino también una historia, manos expertas y tiempo».

Emprender nunca es sencillo y la incertidumbre es un sentimiento común entre quienes deciden crear su propia marca. A pesar de las dificultades, Carla Puente mira al futuro con optimismo y asegura que los principales objetivos de Maison Puente son «seguir construyendo la firma de forma sólida y coherente, sin prisa, pero con mucha ilusión».

Además, la ovetense destaca que le gustaría posicionar su proyecto como una firma de alta joyería con identidad propia, capaz de mantener intacta la esencia con la que nació: «Crear joyas bellas, elegantes y con significado».