El banco de semillas del Serida, guardián de la agricultura asturiana

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

El banco de semillas del Serida tiene unas 20 variedades de faba
El banco de semillas del Serida tiene unas 20 variedades de faba

La colección de Villaviciosa reúne unas 20 especies de faba, espelta y otras especies para garantizar la fortaleza y eficacia de los cultivos autóctonos de la región

12 jul 2026 . Actualizado a las 12:29 h.

El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (Serida) puso en marcha en 1991, en su sede de Villaviciosa, un banco de semillas con una pequeña colección de judías que habían sido recogidas en Asturias a mediados de los años 80. Eran, fundamentalmente, variedades con semilla blanca del tipo faba granja asturiana o similares. La iniciativa surge, como explica el responsable del programa de Genética Vegetal de la institución, Juan José Ferreira, de «la necesidad de conservar el material reunido e incorporar nueva diversidad para abordar programas de mejora genética». El banco quería ayudar a que los cultivos contasen con las mejores semillas, y con el tiempo se incorporaron otras especies de trigos, legumbres u hortícolas.

Hoy, 35 años después, hay unas 20 especies distintas en el banco, muchas de las cuales han sido estudiadas y mejoradas para facilitar su uso tanto en investigación como en programas de mejora genética y conservación que, finalmente, acabarán repercutiendo en la mejora de los cultivos. Algunas semillas que actualmente se están comercializando han salido de programas de mejora genética del Serida. Entre otras cosas, estos programas permiten hacer frente a problemas relacionados con el deterioro de los cultivos, como el que ocurrió con el de la semilla de la faba en en la campaña de 2024. El Serida ha sido, además, proveedor de variedades destinadas a estudios genéticos de otros investigadores. Varias semillas de esta institución se han utilizado en proyectos europeos.

Vista del banco de semillas del Serida
Vista del banco de semillas del Serida

Juan José Ferreira destaca que, aunque la faba es «la principal protagonista por razones históricas y socioeconómicas para Asturias» también es muy reseñable «la escanda o espelta, un tipo de trigo tradicionalmente cultivado en Asturias que se caracteriza por presentar una espiga con un raquis frágil, baja densidad de espiguillas, y una semilla difícil de separar de la envuelta». Durante algún tiempo, el Serida trabajó en la caracterización y selección de líneas de escanda y desde entonces han cedido a los productores locales tres líneas con características diferentes que se están cultivando.

Ahora, el gran reto para el banco es ponerse al día y ampliar las instalaciones. Como explica Ferreira, el banco «en su momento fue pionero en muchos aspectos», y en sus 35 años de trayectoria, la colección ha experimentado «un notable crecimiento, tanto en diversidad genética como en los objetivos científicos y de conservación que persigue». Todo ello se consiguió gracias a la captación de fondos nacionales y europeos a través de diferentes proyectos de investigación, «que han permitido ampliar las colecciones, mejorar su caracterización y reforzar las actividades de conservación y valorización de los recursos genéticos». Sin embargo, todo este trabajo puede verse, en cierto modo, frenado por las limitaciones de las infraestructuras. El responsable de genética considera que, ya desde hace unos años, «se requiere una modernización y redimensionamiento de esta infraestructura para garantizar la conservación del material reunido y abordar los retos de próximos 50 años».

Juan José Ferreira es el responsable del programa de Genética Vegetal de la institución
Juan José Ferreira es el responsable del programa de Genética Vegetal de la institución

Porque no hay que olvidar que la función del banco de semillas no es otra que conservar el patrimonio genético vegetal de Asturias. Como sostiene Ferreira, estas variedades tradicionales «representan una fuente insustituible de diversidad genética para la agricultura del futuro; forman parte de nuestra identidad cultural, de nuestra historia y de nuestro paisaje». Por ello, el técnico considera que «su preservación debería ser considerada una prioridad de las administraciones públicas, al mismo nivel que la protección y promoción de otros elementos de nuestro patrimonio cultural y natural».

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, una infraestructura creada para conservar a largo plazo copias de seguridad de semillas procedentes de bancos de semillas de todo el mundo, ha sido recientemente galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. Esta distinción ha abierto la puerta a la posibilidad de que algunas semillas del Serida fueran ubicadas en el repositorio de la isla nórdica. A este respecto, Ferreira subraya que el banco del Serida ya tiene la mayoría de su germoplasma local duplicado en la colección nacional del Centro Nacional de Recursos Fitogenéticos (CRF-INIA-CSIC), y depositar copias en Svalbard representaría una garantía adicional de conservación, ya que es, «un banco de bancos donde solo en casos excepcionales se recupera el material depositado».

No obstante, el envío de semillas no es un trámite sencillo. Porque, por una parte, la decisión no está en manos del Serida. El Centro Nacional de Recursos Fitogenéticos (INIA-CSIC, Madrid) como responsable de coordinar actividades en conservación de los recursos fitogenéticos españoles, es quien decide el material que se remite. Por otra parte, es necesario hacer un esfuerzo extra para garantizar que las variedades que se envíen conserven tanto su identidad como su buen estado sanitario. El Serida propone, como no puede ser de otra manera, que se envíen variedades tradicionales asturianas.