Laura Sánchez, de 24 años: de ser la única alumna de Carpintería a encontrar su vocación en las construcciones metálicas
ASTURIAS
Laura anima a las jóvenes a elegir su futuro profesional sin dejarse condicionar por los estereotipos de género. «Lo importante es hacer lo que realmente nos gusta y nos motiva», apunta Sánchez
14 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando Laura Sánchez, de ahora 24 años, terminó la enseñanza obligatoria, se enfrentó a la pregunta a la que muchos jóvenes no saben dar respuesta: «¿A qué me quiero dedicar?». Tras meditarlo durante mucho tiempo y analizar todas las opciones, la joven asturiana se decantó por una profesión tradicionalmente desempeñada por hombres. Así, en 2019, Sánchez se convirtió en la única alumna del Grado Medio de Carpintería y Mueble, impartido en La Laboral.
Al finalizar el instituto, Laura se sentó junto a su madre para decidir cuál sería el camino profesional que quería seguir. Desde el primer momento, asegura, descartó la opción de ir a la universidad, por lo que comenzó a plantearse qué ciclos formativos podían encajar mejor con sus intereses.
«Me senté con mi madre y analizamos todas las alternativas». Desde pequeña le habían gustado los trabajos manuales y, por ello, encontró en la carpintería una buena oportunidad para comenzar su formación.
Ingresó en el Grado Medio de Carpintería y Mueble, impartido en La Laboral, como la única alumna de su promoción y desde el primer momento sintió una gran acogida por parte de sus compañeros, un ambiente que, asegura, «también se ha mantenido en todos los lugares en los que he trabajado».
Las oportunidades laborales no tardaron en llegar. La primera surgió gracias a un curso del INEM que «un profesor nos recomendó. Algunos de esos cursos convalidan asignaturas de la formación, así que decidí apuntarme. Hice las prácticas en una empresa de Corvera y, como yo quedé contenta y ellos también, me ofrecieron quedarme».
Sin embargo, la etapa formativa de Laura no terminó con el grado de carpintería. «Mi madre me envió otro curso del INEM que había encontrado, esta vez de soldadura. Yo no quería hacerlo porque sentía que no me iba a gustar». Finalmente accedió y fue precisamente allí donde descubrió su verdadera vocación. «Cuando vi que realmente me gustaba, decidí matricularme en el Grado Superior de Construcciones Metálicas», donde actualmente cursa su segundo año.
Su experiencia en el ámbito laboral, asegura, «siempre ha sido muy positiva». Aunque reconoce que se trata de un sector mayoritariamente masculino, afirma que «siempre he tenido muy buena acogida, tanto por parte de los profesores como de mis compañeros de trabajo».
No faltan, sin embargo, algunas anécdotas con determinados clientes. «Sobre todo la gente mayor me ve y piensa que no voy a poder. A veces me miran raro o escucho comentarios como: “Prubrna, la ves tan chiquitina y mírala”». Aun así, insiste en que, por lo general, todas sus experiencias han sido positivas.
Laura anima a las jóvenes que sientan curiosidad por los trabajos manuales o por profesiones tradicionalmente consideradas «de hombres» a «probar y estudiar aquello que realmente quieren». También las invita a dedicarse a aquello que verdaderamente les apasiona. «Lo importante es hacer lo que realmente nos gusta y nos motiva, sin dejarnos llevar por si es una profesión de hombres o de mujeres. En cada trabajo cada persona aporta cualidades diferentes. En mi caso, no tengo la fuerza ni el tamaño que ellos tienen, pero cuento con muchos otros recursos que también son de gran ayuda. La clave está en seguir aprendiendo y adaptarse a las situaciones. Todos podemos hacerlo, cada uno a nuestra manera».
En cuanto a su futuro, Laura aún no tiene claro a qué quiere dedicarse durante el resto de su vida profesional. Lo que sí tiene claro es que seguirá formándose y ampliando sus conocimientos. «Incluso me planteo estudiar una ingeniería, aunque todavía no es una decisión tomada. Para mí, lo importante es poder decidir siempre dónde quiero estar y qué quiero hacer».