El Principado cuenta hasta 106 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas, de acuerdo con los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), implementado por el Instituto de Salud Carlos III
14 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En los últimos años, la llegada del calor estival, que antes se celebraba tras los rigores del invierno, ahora se empieza a temer. Y es que esa sensación de pasar los meses de junio, julio, agosto y septiembre con un bochorno cada vez mayor está lejos de ser meramente subjetiva. De hecho, en el Principado de Asturias, las muertes que se estima ha provocado el excesivo calor durante el presente periodo estival son las más altas de la última década. Y eso con prácticamente todo el verano aún por delante.
Monitorización de las muertes causadas por el calor
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) analiza y vigila la mortalidad por diferentes causas y, asimismo, asociada a los excesos (también defectos) de temperatura. Se trata de una herramienta que se ha implementado en la Unidad de Vigilancia de la Mortalidad diaria del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III, con los que se contribuye al Plan Calor.
MoMo analiza los datos procedentes de tres fuentes distintas. Por un lado las procedentes de defunciones diarias por todas las causas de la última década, sin incluir las del año 2020, procedentes de los datos consolidados del Instituto Nacional de Estadística (INE). Por otra parte, se analizan las defunciones más recientes, procedentes del Ministerio de Justicia, que incluye las muertes por todas las causas recogidas en los registros civiles informatizados, correspondientes a 4.128 municipios de todas las provincias españolas que cubren aproximadamente un 93% de la población española.
Asimismo, MoMo usa las temperaturas máximas y mínimas del día en curso y de los cinco días siguientes, procedentes de la Agencia Española de Meteorología, a nivel provincial, para el mismo periodo de tiempo de la mortalidad. Por último, se utiliza información sobre la población española por grupo de edad y provincia, extraídos del INE.
Repunte de las muertes causadas por el calor en Asturias
En este caso, de acuerdo con los datos antes mencionados, desde mayo hasta ahora en el Principado de Asturias se han producido nada menos que 106 fallecimientos atribuibles a las elevadas temperaturas. En el periodo estival del año pasado la cifra fue de 68, mientras que en 2024 fue de 47 fallecimientos.
En 2023 los fallecimientos atribuibles a un exceso de temperaturas, de acuerdo con el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria fue de 92 en todo el verano. En el verano de 2022 la cifra de fallecimientos atribuibles al exceso de calor fue de 22, mientras que un año antes se situó en 2, 13 en 2020, 6 en 2019, 4 en 2018 y 33 en 2017. Los fallecimientos por causa de las altas temperaturas en Asturias en el año 2016, según la herramienta desarrollada por el Instituto de Salud Carlos III fue de 2026 en 2016, y de 19 un año antes.
Las cifras muestran que, con diferencia, los fallecimientos atribuibles al exceso de calor en el Principado de Asturias durante el presente periodo estival (que aún tiene mucho recorrido por delante) son los más elevados de la última década. De acuerdo con el sistema MoMo, la segunda ola de calor del verano, que finalizaba el pasado jueves, provocó 463 muertes atribuibles a causas relacionadas con las altas temperaturas, una cifra que supera los fallecimientos del primer episodio de estas características de finales de junio (333). En todo el ámbito nacional, en el presente periodo estival se han cifrado en 2.056 los fallecimientos atribuibles a un calor excesivo.
Recomendaciones ante el calor excesivo
En este sentido, el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, operativo cada verano en España entre mediados de mayo y el 30 de septiembre, busca minimizar el riesgo para la salud de la subida de los termómetros, poniendo el foco especialmente en grupos de población y colectivos especialmente vulnerables como los ancianos, los enfermos crónicos o los niños.
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Entre las recomendaciones que se plantean, especialmente durante olas de calor, están las de beber agua frecuentemente, independientemente de que se experimente sensación de sed, evitando bebidas azucaradas o el alcohol. También se propone bajar las persianas durante las horas de sol y ventilar a primera o última hora del día. Asimismo, y en la medida de lo posible, se recomienda encarecidamente no salir a la calle o hacer ejercicio intenso en las horas centrales del día (entre las 12 y las 17), priorizando comidas ligeras como frutas, ensaladas y verduras frescas.