Luis Laria, presidente de Cepesma: «Interactuar con las orcas de forma agresiva las provoca»
ASTURIAS
El naturalista luarqués aconseja a las embarcaciones «apagar motores, ponerse en el centro del casco, no hacer ruido y avisar a Salvamento»
31 jul 2026 . Actualizado a las 14:23 h.El pasado día 23 fue el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, rememorando la votación de 1982 en la que se aprobaba la moratoria de caza que entró en vigor en 1986. Hace 40 años. Diez años después, en 1996, nacía en Luarca la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (Cepesma) que fundó Luis Laria, y actualmente aún preside. Fue anterior, en 1990, el Cemma en Galicia. Ambas para dar asistencia a los varamientos de los cetáceos en las costas. Fue Laria también quien bautizó con los nombres de los lagos de Covadonga, Enol y Ercina, a dos delfines que se establecieron durante tres años en los 90 en el litoral de Valdés y que motivaron el origen de Cepesma.
El naturalista del Occidente astur tenido conocimiento del último ataque de orcas a un velero frente a Ortegal. Hechos similares cargan de cierta negatividad a determinadas especies animales, al igual que cuando se habla de gaviotas, cuervos, jabalíes, osos, lobos... «O cualquier animal _subraya Laria_ que en un momento determinado interfiera con nosotros por cualquier tipo de condición y se genera un daño. Somos conscientes de que si desaparece una especie, desaparece algo nuestro, algo propio. Lo que hay que hacer es gestionar mejor los recursos, como ahora con el tema de los incendios. Galicia y Asturias tuvieron hace cuatro y cinco años crisis tristes y penosas. No se reforestó, está todo lleno de helechos y la vida animal solo puede estar donde tienen bosque y vegetación, porque en un territorio que sea seco y estéril desaparece absolutamente todo».
—En el caso de las orcas, ¿cuál sería la causa de los ataques?
—Aquí se produce un factor dual. Las orcas son unos animales increíblemente inteligentes, después (o con) los delfines mulares en el medio marino, estando a medio camino también el pulpo. Las orcas son animales muy juguetones, tienen creatividad entre ellas, conexión e incluso emiten sonidos que son diálogos. En ocasiones, jugando, se acercan a algún tipo de embarcación que siempre es el mismo, pues no atacan a un barco pesquero por pequeño que sea. Solamente a veleros, y de determinadas condiciones.
—¿Cuál es entonces la razón?
—A veces, jugando pueden rozarse contra la cubierta o el casco. Me consta que en alguna ocasión personas molestas les dieron hasta con el remo. Algunas orcas son tremendamente agresivas porque ya no son juegos y tienen un interés de hacer un daño sistemático a la embarcación. No lo queremos entender así porque siempre las vamos a culpar a ellas. Hubo momentos en que los seres humanos hemos atentado contra ellas. Hoy, cuando una orca ataca un velero es en primer lugar porque este está navegando, tiene el motor en marcha, hace zigzageos e intenta evadirlas. Hay quien actúa de forma indeseada en estos casos.
«Hoy, cuando una orca ataca un velero es en primer lugar porque este está navegando, tiene el motor en marcha, hace zigzageos e intenta evadirlas»
—¿Cómo reaccionar entonces?
—Con el motor parado, una orca llegará allí, jugueteará, dará dos toques o tres y se marchará. Sin embargo, hay quien empieza a gritar y dar con el remo en el agua. El consejo sería apagar motores, ponerse en el centro del casco y no decir palabra, ni siquiera tener la radio puesta. Y si vemos que hay interacción, llamar por teléfono a Salvamento Marítimo para dar la ubicación y explicar lo que está ocurriendo, pero nada más. Si se interactúa de forma agresiva o esquiva, eso las provoca más posiblemente.
—Hubo una película de terror de 1977 que hizo mucho daño sobre la imagen que podemos tener sobre las orcas...
—La llaman «la ballena asesina» pero una orca nunca mató a un ser humano en el medio acuático. Sí en un delfinario. Meterlas en cautividad tendría que estar absolutamente prohibido. Con los delfines igual, porque son animales sintientes y espectaculares.
—¿Cómo está la población de cetáceos por esta zona?
—Algunas especies están en recesión. Por ejemplo, el rorcual común, la ballena azul es cada vez más escasa, del delfín mular típico «flipper» también disminuye la población y es posible que la marsopa, emblemática de la costa atlántico-cantábrica, vaya a desaparecer. Los problemas que tienen los cetáceos ya no son, como eran, las redes o los contaminantes químicos sino que hay otro problema muy grave, y no nos damos cuenta. Es la interacción del radar, pero sobre todo del sónar de los barcos, y ecosondas, a nivel de frecuencia acuática, que interfieren de forma espectacular en ellos y puede generarles alteraciones importantísimas.