José Luis Pérez-Espinosa, director general de Proyecto Hombre: «Las drogas de diseño tienen cada vez más presencia en la sociedad»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

José Luis Pérez-Espinosa González-Lobón, nuevo director general de Proyecto Hombre en Asturias
José Luis Pérez-Espinosa González-Lobón, nuevo director general de Proyecto Hombre en Asturias

Durante 2025, la entidad asturiana atendió a 1.602 personas en sus programas de tratamiento, de las cuales 246 recibieron información, 520 iniciaron un proceso terapéutico y 836 eran familiares que recibieron atención y asesoramiento

04 ago 2026 . Actualizado a las 17:18 h.

 El pasado 29 de julio, Proyecto Hombre Asturias presentó su Memoria de Actividades 2025, que refleja el trabajo realizado por la organización en las áreas de tratamiento, prevención e incorporación social. El informe recoge que, durante el pasado año, la entidad atendió a 1.602 personas en sus programas de tratamiento, de las cuales 246 recibieron información, 520 iniciaron un proceso terapéutico y 836 eran familiares que recibieron atención y asesoramiento.

La memoria refleja, además, que el número de hombres que acuden a entidades como Proyecto Hombre Asturias continúa siendo mayor que el de mujeres. En concreto, el 74,7 % de las personas usuarias de la organización fueron hombres, frente al 25,3 % de mujeres. En este sentido, la entidad trabaja para reforzar el Programa de Atención Diferenciada a Mujeres, orientado principalmente a ofrecer un acompañamiento más cercano, continuado y seguro.

Por otro lado, la cocaína continúa siendo la sustancia que motivó la demanda de ayuda en la mayor parte de los casos. Desde la entidad también impulsan el programa Reciella, que durante el pasado año atendió a 328 menores, jóvenes y familiares. Este programa tiene como objetivo principal la prevención, la orientación y la intervención temprana ante conductas potencialmente adictivas y el consumo de sustancias como la cocaína, el cannabis o el alcohol en edades tempranas.

José Luis Pérez-Espinosa, director general de Proyecto Hombre Asturias, analiza los principales datos de la Memoria de Actividades 2025 y aborda algunos de los retos actuales en materia de prevención, tratamiento e incorporación social de las personas con problemas de adicción.

—Las actividades de orientación y formación desarrolladas por Proyecto Hombre Asturias alcanzaron el pasado año a 19.000 personas. ¿Cuál es la importancia de la prevención en el desarrollo de las adicciones?

—En Proyecto Hombre trabajamos tres áreas: la prevención, el tratamiento y la incorporación social. La prevención es la base de nuestro trabajo en todo lo relacionado con el consumo de alcohol, el consumo de otras drogas, como la cocaína o el cannabis, así como con los comportamientos potencialmente adictivos sin sustancias, como los videojuegos o los juegos de apuestas. Desde Proyecto Hombre trabajamos, por una parte, lo que llamamos prevención universal y selectiva, que está dirigida a un amplio segmento de la población. En este sentido, desarrollamos campañas de sensibilización e información dirigidas a la población en general y también actividades concretas de orientación y formación para grupos más específicos de la población. Además, trabajamos en la prevención en el ámbito educativo —en colegios e institutos— y colaboramos con diferentes ayuntamientos a través de planes específicos de promoción de la salud y de prevención de adicciones en estos ámbitos. Existe, además, la prevención en el ámbito laboral, que cada vez es más importante porque, en muchas empresas, la presencia de comportamientos asociados a problemas de adicción puede ser muy peligrosa, tanto para la persona afectada como para el resto del equipo. Por otro lado, contamos con otro tipo de prevención, denominada prevención indicada, que está orientada de manera más individual, especialmente a menores, jóvenes y sus familias. Es nuestro programa Reciella.

—¿Cuál es el objetivo principal del programa Reciella?

—El programa Reciella, como te comentaba, está orientado a menores de 18 años, a jóvenes y a sus familias, y tiene como objetivo informar, asesorar y orientar a las en todo lo relativo a los comportamientos potencialmente adictivos. Este asesoramiento es fundamental, al igual que la intervención temprana con estos menores y jóvenes en ámbitos como el consumo de drogas. No se trata solo de pensar que tienen un problema de adicción, sino también de abordar cada caso de manera integral, teniendo en cuenta su entorno social y familiar, su ámbito formativo, así como su ocio y tiempo libre. Nuestros objetivos principales son crear un entorno seguro para estas personas e identificar sus factores de riesgo y sus factores de protección asociados.

—¿Qué papel cumplen las familias en los procesos de recuperación?

Las familias desempeñan un papel fundamental de acompañamiento. Durante el tratamiento, el equipo terapéutico trabaja tanto con la persona que presenta una situación de adicción como con su familia. Hay casos en los que las familias apoyan el proceso y otros en los que no. En muchas ocasiones, quienes acuden a Proyecto Hombre lo hacen de manera voluntaria; esa voluntariedad puede surgir por iniciativa propia o porque su entorno familiar ha detectado que existe un problema y les ha animado a pedir ayuda.

—La memoria de actividades de 2025 elaborada por Proyecto Hombre refleja que la cocaína continúa siendo la sustancia más consumida, pero ¿se ha observado un aumento en el consumo de otro tipo de sustancias?

—La evolución en el consumo de sustancias como el alcohol, el cannabis o la cocaína continúa siendo bastante estable. Sigue habiendo un elevado consumo de alcohol y cocaína entre la población adulta, así como de alcohol y cannabis entre los jóvenes. Más allá de estas sustancias, en los últimos años se está observando un incremento en el consumo de otro tipo de drogas. En concreto, las drogas de diseño tienen cada vez una mayor presencia en la sociedad.

—El informe refleja que durante 2025 las personas usuarias de Proyecto Hombre Asturias fueron en un 74,7 % hombres, frente a un 25,3 % de mujeres. ¿Por qué existe esta diferencia? ¿El proceso de tratamiento es diferente en cada caso?

—Los hombres presentan una mayor prevalencia en el consumo de sustancias como la cocaína y el cannabis, mientras que las mujeres registran cada vez más problemas relacionados con el consumo de alcohol. Esta diferencia se explica, en parte, porque históricamente las mujeres han tenido que hacer frente a un importante estigma social a la hora de pedir ayuda a una entidad debido a su situación personal o vital. Desde el año 2020, y especialmente durante este 2025, estamos reforzando un programa de atención diferenciada para mujeres. Está orientado a ofrecer un acompañamiento mucho más cercano, continuado y seguro. Ellas presentan necesidades específicas, no solo derivadas de la adicción, sino también de su situación vital, que en muchas ocasiones está relacionada con experiencias de trauma o con situaciones de violencia. El objetivo de este programa es avanzar hacia la creación de un recurso residencial exclusivo para mujeres, lo que nos permitiría ofrecer una atención mucho más intensiva, segura y adaptada a sus necesidades.

—Por último, ¿existen diferencias entre el tratamiento de las adicciones a sustancias y el tratamiento de las adicciones vinculadas, por ejemplo, a los videojuegos o los juegos de apuestas?

—En realidad, el tratamiento de las adicciones con sustancia y el de las adicciones sin sustancia tienen muchos puntos en común. Las adicciones comparten numerosos matices y características, aunque también es cierto que, en algunos casos, el abordaje presenta diferencias. En Reciella, especialmente con menores y jóvenes, trabajamos mucho este tipo de adicciones sin sustancia. Comparten aspectos comunes con el resto de las adicciones, pero también tienen elementos diferenciales que conviene tener en cuenta. También quiero insistir en una idea importante: no debemos pensar que las adicciones sin sustancia —como los videojuegos, el juego online o el uso problemático de internet— están vinculadas únicamente a menores y jóvenes. Desgraciadamente, los adultos también podemos tener este tipo de problemas. Me gustaría insistir, además, en que la tercera de nuestras áreas, la incorporación social, es fundamental en estos procesos. Este año participaron 564 personas en nuestros proyectos de incorporación sociolaboral. Para nosotros, desde Proyecto Hombre, es fundamental ayudar a las personas a recuperar su proyecto de vida y, para ello, deben reincorporarse plenamente a la sociedad, con todo lo que ello conlleva en los ámbitos laboral, social y familiar.