La japonesa que encontró su lugar en Bimenes tras casi dos décadas en Chile: «Estoy muy a gusto aquí»
ASTURIAS
Akiko Kawakami se dedica a recorrer Asturias con su «food truck» para dar a conocer los sabores de su país de origen
02 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hay quienes tiene el valor de dejar todo atrás y comenzar una nueva vida lejos de la tierra que los vio crecer y de los familiares que siempre caminaron a su lado. Una de ellas en Akiko Kawakami. Esta japonesa hizo las maletas a los 30 años y puso rumbo a Chile, donde centró su labor como logopeda en ayudar a las personas más vulnerables. Con el tiempo, volvió a su país natal, pero, al no sentirse como en casa, decidió regresar a la región sudamericana. Esta vez, «por suerte», encontró un puesto como profesora en una universidad, un trabajo que le proporcionó la estabilidad que buscaba. Apenas doce meses después, «por casualidad», conoció a quien hoy es su pareja: un asturiano por cuyo amor terminó instalándose en Bimenes, desde donde hoy escribe un nuevo capítulo de su historia.
Oriunda de la ciudad de Niigata, lleva un año afincada en este pequeño concejo de la zona rural de la región. «Hacía tiempo que planeaba mudarme aquí. Todas las veces que había visitado Asturias con mi pareja me había gustado mucho porque se parece a la zona de Japón donde crecí y también a la de Chile. Una de ellas fue en pandemia y ahí me di cuenta de que realmente quería vivir aquí, porque Chile está muy lejos de Japón y para viajar de un país a otro tengo que hacer varias escalas. En cambio, desde España tengo más facilidades para volar porque, de no haber vuelos directos, puedo ir a otros aeropuertos europeos como Londres o París», cuenta. En línea recta, unos 17.300 kilómetros separan su pueblo natal del país sudamericano, frente a los aproximadamente 10.500 que hay entre este y Asturias.
Antes de tomar la decisión de instalarse definitivamente en Bimenes, quiso comprobar primero cómo eran los inviernos en el Principado, ya que hasta entonces solo había conocido la región durante los meses de buen tiempo. Tras darse cuenta de que también se sentía como en casa durante los meses más fríos del año, el pasado marzo regresó a Chile para cerrar su etapa en el país que la acogió durante casi dos décadas. Era el último paso para comenzar de cero en el verdadero paraíso natural y dejar atrás una vida construida a miles de kilómetros de su tierra natal. «Volví para recoger todas mis pertenencias y, de paso, aproveché y vendí la casa que mi pareja construyó para mí poco después de conocernos», apunta.
Su nueva vida en Asturias también trajo consigo un cambio de rumbo laboral. Atrás quedaron las sesiones de logopedia y las clases de japonés para dedicarse de lleno a la gastronomía, una de sus grandes pasiones. «Ya en Chile comencé a impartir talleres de cocina y a vender comida para llevar porque, aunque tenía la suerte de trabajar en la Universidad, no sabía hasta cuándo me iba a durar esa suerte», detalla. Así, al menos, podía asegurar una fuente de ingresos económica y es que sus elaboraciones «gustaban mucho» a la comunidad chilena. «Me decían siempre que estaban muy ricas», asegura la japonesa, que, en cada visita al Principado, aprovechaba también la ocasión para dar a conocer la cultura culinaria de su país. Al igual que al otro lado del charco, aquí también conseguía encandilar hasta los paladares más exigentes con sus platos.
Dedicada a sus 49 años en cuerpo y alma en acercar la gastronomía nipona a los asturianos, uno de sus propósitos profesionales es vivir de la venta de condimentos japoneses, productos difíciles de encontrar en establecimientos convencionales y fundamentales para dar un toque diferente a cualquier plato. Para contribuir a que sean más conocidos, hace un par de meses se hizo con una food truck con la que recorre pueblos y eventos por Asturias. Desde esta furgoneta con cocina a la vista ofrece una propuesta culinaria con el arroz como uno de sus principales protagonistas, que combina elaboraciones veganas y vegetarianas con platos como el sushi de pescado y el ramen.
«He estado ya en el Festival de la Sidra de Nava y en el mercado nocturno de L'Agostiellu, en Infiesto, y la verdad es que a la gente que se ha animado a probar mi comida le ha gustado mucho», asegura, antes de confesar que son los visitantes extranjeros quienes se acercan en primer lugar a probar sus elaboraciones y muestran mayor curiosidad por descubrir nuevos sabores. Confía en que, poco a poco, los asturianos se animen también a hacerlo. La próxima oportunidad será en Arriondas, donde instalará su food truck con motivo de la romería más inclusiva de la región, que se celebrará los próximos 3, 4, 5 y 6 de septiembre. «Sigo buscando mercados, ferias y otros eventos en los que poder participar», asegura.
Trata por todos los medios de contar con una fiel y sólida cartera de clientes, puesto que su sueño es poder poner punto y final a su carrera profesional con el delantal colgado. Desea además poder jubilarse en Asturias. «Estoy muy a gusto aquí. Además de que el lugar es perfecto, los asturianos me tratan muy bien. Son muy amables conmigo», asegura Akiko, que aún se está haciendo a las costumbres de la región, que la acogió con los brazos abiertos.