Una gijonesa en San Francisco que ha convertido sus raíces y sus valores en el motor de su carrera profesional: «Me gusta pensar en el orbayu de cariño»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

Liliana Blanco
Liliana Blanco

Graduada en Estudios Multiculturales y de Género, con especialización en Estudios de la Mujer, Liliana Blanco ha desarrollado una trayectoria profesional que hoy la sitúa en el equipo de Asana, una de las grandes compañías tecnológicas

10 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La historia de Liliana Blanco siempre ha estado ligada a la cultura, la integración y la ayuda a los demás. Hija de padres gijoneses, se trasladó junto a su familia a San Francisco con tan solo siete años, donde ha tenido la oportunidad de crecer mezclando la cultura estadounidense con sus raíces asturianas. Tras una brillante trayectoria profesional, Blanco trabaja actualmente como Head of Global Organizational Effectiveness and Culture en la compañía tecnológica Asana.

Liliana nació en Gijón, pero en 1987, cuando apenas tenía siete años, se trasladó junto a su familia a San Francisco. Allí aterrizaron en La Misión, «un barrio latino y hispano, en el que mucha gente habla español», explica. Tras finalizar la secundaria, Blanco se trasladó a Chico para comenzar sus estudios universitarios. Durante su primer curso comenzó estudiando Empresariales y Estudios Japoneses: «Tenía claro que mi destino estaba ahí». Sin embargo, conforme avanzó el curso descubrió su verdadera vocación: ayudar a los demás.

Liliana Blanco, junto a su familia
Liliana Blanco, junto a su familia

«Me enamoré de la idea de que podemos cambiar las injusticias que hay en el mundo», confiesa Liliana. Por ello, finalmente optó por graduarse en Multicultural and Gender Studies with an option in Women's Studies —Estudios Multiculturales y de Género, con especialización en Estudios de la Mujer—. Su compromiso social forma parte del legado de sus padres: «Tanto mi padre como mi madre son progresistas, y aquí, en San Francisco, siempre vimos las injusticias que sucedían a nuestro alrededor».

Fue precisamente allí, en la universidad, donde Liliana encontró su «voz en el activismo». Durante su etapa universitaria formó parte del Centro de Mujeres, del que tiempo después terminaría siendo directora. «Mi objetivo era alzar la voz de las mujeres, centrar las historias en ellas y darles poder». Allí, la gijonesa tuvo la oportunidad de compartir espacio «con otras mujeres que contaban sus experiencias». «Pude aprender mucho de ellas y fue cuando comprendí que quería orientar mi carrera profesional hacia las organizaciones sin ánimo de lucro».

Tras finalizar su etapa universitaria en Chico, Liliana regresó a San Francisco. Allí continuó su carrera profesional en un banco de alimentos. «Me encargaba de que todas las personas, sobre todo las que no hablaban inglés, pudieran obtener los recursos necesarios; les ayudaba a gestionar las citas y a manejarse con las aplicaciones para que pudieran obtener todos los beneficios».

Liliana Blanco junto a sus padres en Gijón
Liliana Blanco junto a sus padres en Gijón

Su siguiente destino fue Nueva York, donde Liliana formó parte de una asociación sin ánimo de lucro que ayudaba a personas con menos recursos a acceder a universidades de alto nivel. Posteriormente, se trasladó a Tailandia, donde durante un año trabajó como consultora. A su regreso a California comenzó a formar parte del museo Exploratorium. «Allí volví a trabajar con un montón de mujeres. Vi que la mayoría tenían estudios de máster y doctorado, así que creí que era un buen momento para ampliar mi formación». Blanco completó entonces sus estudios en Desarrollo Organizacional.

Aquel título le daría la oportunidad a la gijonesa de comenzar a trabajar en Asana, una gran compañía tecnológica que, «aunque no es una organización sin ánimo de lucro», apunta Liliana, «mi trabajo sigue enfocado en ayudar a los demás». La labor de la asturiana se centra en el análisis de los equipos de trabajo y en el desarrollo de herramientas para que «además de trabajar bien, lo hagamos a gusto».

Liliana Blanco
Liliana Blanco

Aunque Liliana lleva casi cuatro décadas en Estados Unidos, Asturias sigue formando parte de su identidad. De hecho, explica que le gusta aplicar en su día a día y en su profesión su propia interpretación del orbayu. «Al igual que esa lluvia suave que cae, me gusta pensar en el orbayu de cariño. En mis interacciones del día a día intento que siempre haya un poco de cariño para que, al final del día, la gente lo sienta como el orbayu: que les ha llovido un montón de amor».

Mientras Liliana continúa construyendo una carrera profesional centrada en trasladar sus valores personales a su trabajo, la asturiana sueña con volver a vivir en Gijón «algún día». «Mi objetivo siempre será acabar en España, en Asturias, yendo con mi madre a la playa, pero ahora mi futuro profesional está aquí».