De la ópera a los «fluffy pancakes»: el asturiano que triunfa con su salón de té en París
ASTURIAS
Graduado en Ingeniería por la Universidad de Oviedo, Iván Álvarez regenta desde 2018 Violetta et Alfredo, un negocio inspirado en La Traviata, por el que han pasado grandes cantantes de ópera
07 sep 2026 . Actualizado a las 10:39 h.En 2005, Iván Álvarez acudió al Teatro Jovellanos para ver La bohème, su primera ópera, sin saber que años después aquella experiencia cambiaría el rumbo de su vida personal y profesional para siempre. Y es que la ópera inspiró a este asturiano a abrir su propio salón de té, Violetta et Alfredo, en París, un peculiar establecimiento en el que cada fin de semana decenas de personas hacen cola para probar sus conocidos fluffy pancakes.
Graduado en Ingeniería Informática por la Universidad de Oviedo, Iván Álvarez pasó gran parte de su vida en Gijón y sus veranos en París, junto a sus abuelos. Tras finalizar sus estudios, comenzó a trabajar como informático, una carrera profesional que siempre compaginó con una de sus grandes aficiones: la pastelería. «Siempre me gustó hacer pasteles. Ya de joven cocinaba mis propios dulces e invitaba a mis amigos a merendar a casa», recuerda.
Con 28 años, Iván acudió al Teatro Jovellanos para asistir a su primera ópera, La bohème, una obra que hizo que el asturiano quedara prendado de este género teatral. «A partir de ahí empecé a ir a ver más óperas, por Oviedo, por Avilés… Para mí fue un descubrimiento».
Debido a los diferentes proyectos que llevaba a cabo su empresa, Iván fue destinado a Madrid. Allí, explica, «descubrí el Teatro Real y continué explorando más aspectos sobre la ópera». Permaneció durante dos años en la capital española, pero, durante ese tiempo, una idea comenzó a rondar por su cabeza. «Siempre había tenido un fuerte vínculo con París y comencé a valorar la idea de mudarme allí. Lo vi también como una oportunidad para aprender un idioma».
Finalmente, en 2011, Iván tomó la decisión de trasladarse a la capital francesa, donde continuó trabajando como ingeniero y siguió empapándose de la cultura operística parisina. Encontrar trabajo como ingeniero «no fue complicado», explica. Pero lo que sí le costó al asturiano fue «encontrar un lugar donde poder merendar». «En España tenemos la costumbre de, después de trabajar, ir a una cafetería a tomar un pastel, pero aquí no. En París, a las 19.00 o las 18.30 horas cierran todos los salones de té y todos los lugares donde poder tomar un café».
Aquello despertó una inquietud en Iván. Quizá su destino estaba ahí. Aunque el asturiano había disfrutado estudiando Ingeniería Informática, «sentía que ese mundo laboral no era mi sitio». Hasta que, en 2018, tomó la decisión de aunar sus dos grandes pasiones: la pastelería y la ópera.
Nació así el salón de té Violetta et Alfredo, inspirado en la ópera La Traviata. «Me gradué en Formación Profesional de Pastelería y comencé a mirar locales». Crear su propio negocio no fue sencillo. «Era muy difícil que me dieran un crédito para poder comenzar mi local», explica. Ante esta situación, Iván decidió recurrir al crowdfunding. «Logré obtener 10.000 euros y, a partir de ahí, comencé a crear mi propio salón de té, tomando como referencia La Traviata, una obra inspirada en Marie Duplessis, una cortesana que vivió en París cerca del salón».
Iván reunió diferentes elementos de la ópera del siglo XIX y consiguió crear un local único en la capital francesa. Pero la ambientación no es el único punto fuerte de este salón de té. Sus dulces también han conquistado el paladar de quienes se acercan hasta el establecimiento.
Su especialidad son los fluffy pancakes, que algunos clientes consideran incluso «los mejores de Francia». Tanto es así que cada fin de semana decenas de personas hacen cola a las puertas de Violetta et Alfredo para adentrarse en este curioso local.
En Violetta et Alfredo tampoco faltan las referencias a la tierra natal de Iván. Entre sus opciones se encuentra la tarta gijonesa y, aunque anteriormente también ofrecía tortilla de patata, «la terminé quitando de la carta porque no siempre se vendía».
El salón de té de este asturiano ha recibido, además, a grandes artistas. «Por aquí han pasado cantantes de ópera internacionales que incluso han cantado en el Teatro Real de Madrid». Y es que lo que comenzó como un ambicioso proyecto se ha convertido, con el tiempo, en uno de los salones de té más conocidos de la capital francesa.
Ahora, Iván sueña con expandir su negocio, no solo por Francia, sino también por otros lugares del mundo. «Me encantaría abrir uno en Japón», asegura. Aunque también tiene un deseo más cercano: «Me gustaría poder abrir un local en Asturias».