El riesgo y el envejecimiento empujan el absentismo laboral en Asturias

ASTURIAS

Las cifras del Principado suben a los primeros puestos del país por el aumento de bajas médicas prolongadas

08 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos meses, las organizaciones patronales, entre ellas la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) han señalado el incremento del absentismo laboral como una de sus principales preocupaciones. Lo cierto es que las estadísticas revelan que el Principado se sitúa como una de las comunidades donde más ha crecido este indicador en el último año. No obstante, el origen principal de este fenómeno no responde a un repunte de las ausencias o faltas injustificadas al puesto de trabajo, sino a la prolongación de los procesos de baja médica (incapacidad temporal), un factor estrechamente vinculado al progresivo envejecimiento de las plantillas en la región.

Así lo refleja el «Informe Trimestral Adecco Institute sobre Absentismo, Siniestralidad y Enfermedades Profesionales» correspondiente al primer trimestre de 2026, el cual sitúa a Asturias en una de las posiciones más desfavorables del mapa nacional al alcanzar una tasa de absentismo general del 9,3% tras registrar el mayor incremento interanual del país (+0,8 puntos porcentuales). El estudio dedica un análisis específico al Principado en el que señala que la comunidad marca los máximos nacionales de absentismo en sectores estratégicos como la industria (9,9%) y la construcción (8,1%), explicando que «Asturias conserva una fuerte base de industria pesada (metalurgia, transformación metálica y actividad minera) con una plantilla envejecida y muy expuesta al esfuerzo físico. En ese contexto, el daño acumulado aflora a la vez como enfermedad profesional por agentes físicos y como bajas médicas prolongadas que disparan el absentismo, mientras la exposición al riesgo mantiene elevada la siniestralidad.».

Esta realidad demográfica que condiciona la salud laboral en el Principado ya había sido analizada detalladamente a partir de datos presentados por Funcas en su estudio «El envejecimiento de la población trabajadora, tendencias y consecuencias». Dicho informe situaba a la comunidad en el podio nacional por edad media de la población ocupada, alcanzando los 46 años tras dos décadas de aumento continuado. Además, registraba la mayor brecha de España entre el porcentaje de trabajadores de más de 50 años y el grupo más joven, comprendido entre los 16 y los 29 años. Según estos análisis, la reducida incorporación de jóvenes al mercado laboral asturiano impide una sustitución generacional completa, lo que deriva en una fuerza de trabajo concentrada en franjas de edad madura donde las dolencias médicas son más frecuentes y los periodos de recuperación tras una baja resultan más prolongados.

Respecto a la dinámica del conjunto del país, la publicación de Adecco argumenta por qué las áreas con mayor impronta industrial y productiva sufren de manera más acusada el absentismo. El documento encadena los tres indicadores analizados (siniestralidad, enfermedades profesionales y bajas médicas) como un mismo proceso en el que las tareas de alta exigencia física, los movimientos repetitivos y las posturas forzadas generan un desgaste paulatino que aflora en forma de patologías y accidentes. Esta exposición deriva en bajas por incapacidad temporal de mayor duración y, en última instancia, en una mayor pérdida de horas pactadas. En el balance general de la economía española, el informe sitúa la tasa media de absentismo en el 7,62% ( que se trata del valor más elevado registrado para un primer trimestre en la serie histórica), impulsada principalmente por un 6% correspondiente a la incapacidad temporal, mientras que el componente parcialmente gestionable (permisos y ausencias no derivadas de baja médica) se mantiene estable en el 1,72%.

Frente a este diagnóstico, el estudio de Adecco formula diversas recomendaciones centradas en la acción preventiva y organizativa dentro de las empresas. Para los sectores con alta penosidad física como la industria pesada o los servicios de atención directa, plantea la necesidad de reforzar la ergonomía en los puestos de trabajo, implantar medidas de rotación de tareas para reducir el desgaste articular y musculoesquelético, e intensificar la vigilancia médica preventiva. Asimismo, ante el impacto del envejecimiento de las plantillas sobre la siniestralidad, el informe aconseja incorporar programas de bienestar cardiovascular y control de la salud general, dado el aumento de incidencias por causas naturales, e implementar políticas organizativas que faciliten la sustitución de trabajadores durante los periodos de baja prolongada.