Una vida laboral sin pasar por el paro: «Tener trabajo es complicado, pero no te llega solo. Requiere esfuerzo y dedicación previa»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

Luis Rodríguez y Elena Suárez no saben lo que es figurar en las listas del paro
Luis Rodríguez y Elena Suárez no saben lo que es figurar en las listas del paro

Los asturianos Luis Rodríguez y Elena Suárez nunca han estado en situación de desempleo. Cuentan su experiencia y explican cómo han logrado mantener una trayectoria laboral sin pasar por las listas del paro

14 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Asturias registró el pasado mes la cifra más alta de afiliados a la Seguridad Social de la última década, un dato que confirma la buena evolución del empleo en la región. Pero, pese a esta tendencia positiva, todavía hay 48.580 personas en desempleo. Aunque la cifra se sitúa por debajo de la barrera de los 50.000, son numerosos los residentes en la región que buscan sin cesar una oportunidad laboral que les permita recuperar la estabilidad económica y, por ende, social. Una complicada situación en la que nunca se han visto Luis Rodríguez y Elena Suárez. Estos dos asturianos, de 26 y 24 años, respectivamente, no saben lo que supone figurar en las listas del paro, puesto que desde que han cumplido la mayoría de edad no han dejado de trabajar.

Nada más terminar sus estudios de Bachillerato, en junio de 2019, el joven allerano se adentró en el mundo laboral. Comenzó a trabajar en la construcción mientras esperaba los resultados de las pruebas de acceso al Ejército español que había realizado tras graduarse. Como es de ese tipo de personas que prefieren mantenerse ocupadas antes que quedarse de brazos cruzados, durante el proceso de selección de las Fuerzas Armadas encontró en este sector una oportunidad para crecer profesionalmente o, «por lo menos», para conocer un oficio que hasta entonces desconocía «por completo». «Ejercí las labores de peón durante aproximadamente cuatro meses», detalla.

Abandonó la paleta, la piqueta y demás herramientas de trabajo para volver a engancharse a los libros y cumplir así su sueño de ser soldado. Corría el mes de noviembre cuando puso rumbo a Cáceres para incorporarse al Centro de Formación de Tropa Nº 1, donde se preparó para la vida militar hasta mayo de 2020. Fue entonces cuando recibió su primer destino: el Regimiento «Príncipe» Nº 3, situado en Noreña. De vuelta en su tierra natal afrontó sus primeros años de servicio, marcados por la rutina del cuartel, la preparación física, el mantenimiento del material, las guardias y los periodos de maniobras, además de una misión internacional que le permitió conocer aún más de cerca la realidad de la profesión.

Como lo suyo siempre ha sido la vocación de servicio, después de cuatro años en las Fuerzas Armadas decidió dar un paso más y presentarse a las oposiciones de La Benemérita. Buscaba seguir ayudando a los demás, pero desde un ámbito diferente. Tras meses de preparación, esfuerzo y dedicación, consiguió finalmente, en noviembre de 2024, una plaza en la Academia de Cabos y Guardias de la Guardia Civil en Baeza. «Allí recibí formación hasta que en junio me llegó el momento de poner en práctica lo aprendido», asegura el joven asturiano, quien se convirtió en uno de los mejores alumnos de su promoción. Sus buenos resultados académicos, sumados a sus aptitudes para el desempeño de sus funciones, le permitieron conseguir su primer destino «a menos de dos horas» de Asturias.

En su actual puesto de trabajo, vela cada día por la seguridad de los ciudadanos y actúa ante las distintas situaciones que surgen durante el servicio, mientras sigue sumando días y horas a su vida laboral. Son ya más de siete años los que Luis lleva en activo, y eso que todavía le queda mucho por recorrer antes de poner fin a su carrera profesional. De seguir este camino, es muy probable que nunca llegue a conocer las listas del paro.

No sabe si lo suyo ha sido cuestión de suerte o qué porque, como bien asegura, «emplearse hoy en día en España esta bastante complicado» pero lo que sí tiene claro es que «un trabajo, no te llega solo sin un esfuerzo o una dedicación previa». En su caso, todo ese esfuerzo y sacrificio que ha ha hecho desde que tuvo edad para trabajar ha merecido la pena. «No puedo estar más contento con la decisión que tomé de ser Guardia Civil. Me siento realizado y satisfecho laboralmente y, con el tiempo, he descubierto que, desde mi punto de vista, la vocación no es algo con lo que necesariamente se nace, sino algo que se hace y se va construyendo con el trabajo bien hecho. Mucha gente critica que lo que hace falta en trabajos como el de Guardia Civil es vocación, pero yo considero que, más que vocación, lo que hace falta es querer ser un buen profesional, sea cual sea el trabajo», asegura.

No obstante, Luis reconoce que si algún día dejara de trabajar sabría como gestionar ese tiempo libre. «Soy una persona bastante disciplinada y me gusta mantenerme activar. Probablemente llenaría mi tiempo con proyectos, actividades y objetivos personales, así que no tendría demasiado tiempo para pensar en el trabajo», admite, eso sí, sin llegar a imaginarse realmente lo complicado que es estar en situación desempleo, donde la incertidumbre y la frustración marcan el día a día de quienes se encuentran en una tesitura así.

La joven ovetense Elena Suárez también sabría disfrutar de estar sin obligaciones laborales. «Pienso que si inviertes ese tiempo en ti mismo puede ser positivo. Puedes aprovecharlo para seguir formándote y mantenerte activo, pero también para desconectar, descansar y hacer todas esas cosas que la rutina muchas veces no te permite», asegura. Aunque tiene muy claro en qué invertiría las horas si no tuviese que presentarse a su puesto de trabajo, lo cierto es que desde que terminó sus estudios universitarios no ha dejado de emplearse.

Ya incluso cuando cursaba el grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, en la ciudad vecina de León, buscaba la manera de obtener ingresos con los que poder costear sus caprichos. Varios veranos los pasó trabajando en festivales, donde además de ganar un dinero extra adquirió experiencia profesional. Aún así, para ella, su carrera profesional realmente comenzó al poco de graduarse, puesto que «acto y seguido» consiguió un empleo estable. «El centro de deportivo en el que realicé las prácticas externas de la carrera me ofreció la oportunidad de incorporarme a la plantilla. Evidentemente, no me lo pesé y dije que sí. Desde entonces, ejerzo allí como entrenadora personal», dice a sus 24 años.

Al no haber estado en ningún momento en situación de desempleo, Elena no se ha visto obligada a pasar por las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal para buscar desesperadamente un trabajo. En su caso, ha sido también la combinación de la suerte con el mérito la que le ha permitido ir construyendo su trayectoria profesional. «Al final, tuve la suerte de que me dieran la oportunidad de trabajar en el mismo sitio donde había hecho las prácticas, pero también creo que hay una parte de mérito, de haber aprovechado esa oportunidad y haber demostrado que podía aportar y que tenía ganas de seguir aprendiendo», confiesa la joven, quien anima a todo aquel a dar lo mejor de sí en cada puesto asignado.

Luis y Elena no son los únicos asturianos que nunca han figurado en las listas del paro. Ambos conocen a gente de su entorno que tienen también trayectorias laborales estables. Aunque hayan tenido que cambiar de empleo en algún momento, trabajo nunca les ha faltado, bien sea porque han encontrado nuevas oportunidades por sus propios medios o porque han contado con contactos que les han abierto las puertas de otras empresas. Sus historias reflejan una realidad poco visible a día de hoy, la de quienes nunca han tenido que enfrentarse a llevar meses sin ningún tipo de ingreso económico.