Ladis García, presidenta del Teléfono de la Esperanza de Asturias: «Hablar sobre el suicidio, siempre con delicadeza, es mejor que no hablar»

ASTURIAS

F. Sotomonte

La entidad asturiana hace un llamamiento ante la falta de voluntarios

20 sep 2026 . Actualizado a las 19:23 h.

Asturias registra una de las tasas de suicidio más elevadas de España, con 9,97 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 5,46 de media nacional. El pasado 10 de septiembre se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Con motivo de esta fecha, Ladis García, del Teléfono de la Esperanza de Asturias, analiza en esta entrevista para La Voz de Asturias la importancia de la labor que desempeñan los voluntarios de la asociación y de sentirse escuchado cuando se atraviesa una situación de malestar. García aborda también algunos de los principales mitos en torno al suicidio, que este año centran la campaña de sensibilización de la organización. Además, desde la entidad advierten sobre la necesidad nuevos voluntarios para poder mantener su labor de acompañamiento y atención a quienes recurren al servicio.

—En los últimos años, la salud mental ha adquirido una mayor presencia en las redes sociales. ¿Considera que esta mayor visibilidad ha contribuido a una mayor sensibilización de la sociedad respecto a este tema?

—Sí, creo que existe una mayor sensibilidad y me parece positivo que se hable más sobre este tema. Precisamente, lo que llevamos haciendo todos estos años es intentar que la gente se sensibilice, sobre todo para que las personas que están pasando por ello sepan que no están solas. Nuestras campañas de sensibilización siempre han ido en esa línea: si lo estás pensando, si te lo estás planteando, habla con alguien, porque guardarse ese malestar puede aumentar aún más la presión interna. Si a nivel de redes sociales se habla más de ello, mejor.

—¿Este aumento de la sensibilización sobre la salud mental se ha traducido también en un incremento del número de llamadas al Teléfono de la Esperanza?

—Las llamadas relacionadas con el suicidio aumentaron solo ligeramente. En lo que va de año tuvimos 173 llamadas con contenido suicida, mientras que se atendieron más de 3.000 llamadas en Asturias.

—¿Qué otros temas preocupan a quienes acuden al Teléfono de la Esperanza?

—Hay todo tipo de llamadas: por soledad, por cualquier motivo de angustia... En los últimos años, aumentaron las llamadas por soledad no deseada, aunque en otros momentos los principales motivos de preocupación han sido otros. Hoy en día, la mayor preocupación podría decirse que es la soledad.

—La tasa de suicidio de Asturias se sitúa en un 9,97%, casi duplicando la tasa nacional, que se sitúa en 5,46%. ¿A qué cree que se debe?

—El suicidio es multifactorial. Es algo que yo también me pregunto: ¿Qué pasa en Asturias? ¿Qué ocurre? Es un tema poblacional, más que otra cosa. Las causas del suicidio no se saben, pueden ser muchas y muy distintas, relacionadas con lo que está pasando una persona en un momento determinado. ¿Por qué en Asturias estamos en la cabeza? No lo puedo saber. No está realmente estudiado.

—El Teléfono de la Esperanza recibe más llamadas de mujeres que de hombres. ¿A qué se debe esa diferencia?

—Las mujeres piden más ayuda y los hombres se suicidan más. Quizá el hecho de callárselo sea un factor de gravedad. Las mujeres, al ser capaces de pedir ayuda y de verbalizar lo que les ocurre, a veces no llegan a ejecutar el acto o lo hacen en menor medida. Eso puede ser un factor de ayuda: ser capaz de llamar y de hablar. La cantidad de llamadas de mujeres es mucho más alta a todos los niveles, no solo en las relacionadas con el suicidio, sino en cualquier tipo de ayuda.

—Respecto a los jóvenes y las personas adultas, ¿de quién reciben más llamadas?

—Las llamadas de los jóvenes aumentaron un poco, pero siguen siendo pocas. Lo que sí está teniendo más éxito entre la juventud parece ser el chat. Desde el Teléfono de la Esperanza habilitamos un chat en directo que funciona durante unas horas al día y ahí sí son preferentemente jóvenes los que escriben. Parece que los jóvenes prefieren escribir antes que hablar.

—¿Qué importancia tiene la labor que realizan los voluntarios del Teléfono de la Esperanza?

—Todas las personas que formamos parte del Teléfono de la Esperanza somos voluntarias. La gente que está al teléfono es voluntaria y cuenta con una formación muy importante. Recibe una primera formación de un año, que complementamos con formación continuada. Todos ellos tienen una dedicación importante y reciben formación de manera continuada. Nos vendría muy bien que más gente se apuntara como voluntaria, todos los años se van y entrar nuevos voluntarios, pero este año hemos tenido muy pocas solicitudes.

—¿Cuál es la importancia de ser escuchado?

—Es importantísimo encontrarte con alguien que te escuche de verdad. Es algo que está estudiado por la psicología: sentirse escuchado es de lo más sanador que hay. Es importante también que quien te escuche sobre lo que te está pasando, no esté tratando de interrumpirte, dándote consejos o diciéndote lo que tienes que hacer. Lo primordial es escuchar en profundidad lo que le está pasando a esa persona. Es muy frecuente que alguien te escuche para después darte una solución, y eso puede ser contraproducente.

—¿Existe el «efecto llamada» cuando se habla del suicidio?

Al principio daba mucho miedo hablar sobre el suicidio, pero hay que hacerlo, hay que hablar de él con delicadeza. Se sabe que, desde que se hacen campañas de prevención, las tasas de suicidio han bajado. Hablar de ello no es malo, porque ayuda a que la gente descargue esa angustia que tiene dentro y esas ideas. Hablar sobre el suicidio, siempre con delicadeza, es mejor que no hablar.

—¿Qué otros mitos existen sobre el suicidio?

Son varios los mitos de los que se habla en cuanto al suicidio. En la campaña de este año nos hemos querido centrar en los seis principales. En primer lugar, está la idea de que preguntarle a una persona si está pensando en suicidarse puede darle la idea de hacerlo. Eso no es verdad. Generalmente, la gente que lo está pensando ya tiene esas ideas, y no tiene nada que ver con que tú, al hablar de ello, puedas darle ideas. Por otro lado, está la creencia de que las personas que realmente se quieren suicidar no lo dicen. Tampoco es verdad. Algunas personas callan por completo, pero lo más frecuente es que digan algo, que lo dejen caer o que hagan insinuaciones. Eso depende de cada persona. Siempre es bueno que, si detectamos que alguien lo está insinuando, hablemos con él y le digamos: «Espera, ¿de verdad te quieres suicidar? ¿Es lo que me estás queriendo decir?». Es fundamental explicitarlo porque les ayudas a descargar esa tensión y a expresarse. En tercer lugar, hay quienes piensan que el suicidio es algo repentino, pero la gente que se suicida suele llevar tiempo pensando en ello; no es algo que se les ocurra de repente. También es importante entender que no tiene nada que ver necesariamente con una enfermedad mental, sino con una situación vital que a la persona le resulta desbordante y para la que no tiene recursos para afrontarla. Por último, está la idea de que la gente que dice que se quiere suicidar lo hace para llamar la atención. Esta es otra de las creencias que está muy extendida. Si lo dicen, puede ser porque están pidiendo ayuda de una forma indirecta, porque no se atreven a pedirla de forma directa. Pero eso no quiere decir que, si lo dicen, no lo vayan a hacer; muchas veces lo hacen.

Las personas con ideas suicidas y sus allegados recibirán ayuda especializada a cualquier hora en el teléfono de la esperanza de Asturias 985 22 55 40, el teléfono 024 y ante situaciones de emergencia también pueden llamar al 112. Las tentativas y muertes por suicidio nunca tienen un único detonante, sino que son una reacción a un sufrimiento extremo causado por factores psicológicos, biológicos y sociales que pueden prevenirse y tratarse.