Las bajas caen un 5% en Asturias en pleno debate sobre el absentismo laboral

ASTURIAS

Un grupo de obreros trabaja en la rehabilitación de una fachada en la plaza de la catedral de Oviedo en una imagen de archivo
Un grupo de obreros trabaja en la rehabilitación de una fachada en la plaza de la catedral de Oviedo en una imagen de archivo J.L.Cereijido | EFE

La duración media roza los 73 días en el Principado siendo la tercera más prolongada de España

27 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El absentismo laboral se ha convertido en los últimos meses en uno de los principales frentes de batalla dela patronal asturiana ha llevado en el ámbito del debate público. El Principado se sitúa además en el registro histórico entre las comunidades autónomas con una mayor tasa de absentismo de España, un indicador que abarca no sólo las ausencias no justificadas, sino también y de manera mayoritaria los procesos de incapacidad temporal o bajas médicas. Sin embargo, a pesar de la preocupación expresada por las asociaciones empresariales, las estadísticas oficiales reflejan que en la primera mitad del año se ha producido una tendencia a la baja en el volumen de procesos de baja tramitados en Asturias.

En concreto, durante el primer semestre del año se contabilizaron en Asturias un total de 62.125 bajas laborales finalizadas, lo que representa una reducción del 4,9% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior. Este descenso en la cifra de nuevos procesos sitúa al Principado en una senda descendente muy similar a la experimentada por el conjunto de España, donde el volumen global nacional retrocedió un 4,6%. La caída experimentada en Asturias resulta superior a la de otras comunidades como Madrid (-3%), Andalucía (-4%) o Castilla-La Mancha (-2,3%), aunque se mantiene alejada de los acusados descensos registrados en territorios como el País Vasco (-10%) o Cataluña (-9%). En la comparativa autonómica, sólo Canarias registró una evolución en sentido contrario, con un repunte del 5% en sus cifras.

A pesar del menor volumen de procesos gestionados, la evolución del tiempo de permanencia muestra un comportamiento divergente. La duración media de las bajas laborales en Asturias experimentó un incremento del 6% respecto al año anterior, situándose en los 73 días por proceso. Esta cifra coloca al Principado como la tercera comunidad autónoma con los procesos de incapacidad temporal más prolongados del país, únicamente por detrás de Galicia (que lidera el ranking nacional con una media de 86 días) y de Extremadura, con 83 días. El registro asturiano supera ampliamente la media nacional, fijada en 46 días, y triplica la duración registrada en comunidades del arco mediterráneo como Cataluña o Baleares, donde las bajas promedian en torno a los 32 días.

Desde la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y las mutuas de accidentes de trabajo insisten en la necesidad de agilizar la gestión de los trámites médicos, reducir las demoras en las pruebas de diagnóstico e incrementar la coordinación entre los servicios públicos de salud y las entidades colaboradoras para recortar los tiempos de incapacidad. Por su parte, los sindicatos UGT y CCOO rechazan este planteamiento al considerar que se focaliza la atención en fiscalizar al trabajador y en criminalizar el derecho a la salud. Los representantes de los trabajadores señalan que la baja médica es siempre prescrita por personal facultativo y que el debate prioritario debe situarse en la prevención de riesgos laborales y en el origen de las patologías que deterioran la salud de las plantillas.

En buena medida el factor determinante que explica la elevada duración media de las bajas laborales en Asturias reside en el progresivo envejecimiento de la población activa. El Principado se sitúa a la cabeza de España por edad media de la población ocupada, alcanzando los 46 años tras más de dos décadas de incremento continuado. La comunidad presenta la mayor brecha del país entre el porcentaje de trabajadores que superan los 50 años y el tramo más joven, comprendido entre los 16 y los 29 años. Esta escasa incorporación generacional deriva en una fuerza de trabajo concentrada en edades maduras, en las que el desgaste físico acumulado favorece la aparición de patologías de mayor gravedad, ralentizando el proceso biológico de recuperación tras una enfermedad o accidente.

Esta condición demográfica se ve agravada por la propia estructura del tejido productivo asturiano, marcado por una fuerte presencia de la industria pesada, la construcción y las tareas sociosanitarias. Se trata de actividades caracterizadas por la penosidad, el esfuerzo muscular y la exposición continua a riesgos ergonómicos, donde el paso de los años incrementa la vulnerabilidad de las plantillas. La combinación de puestos con exigencia física y trabajadores de edad avanzada genera un volumen destacado de dolencias musculoesqueléticas y crónicas, lo que explica que, aun iniciándose menos bajas en términos globales, los procesos asistenciales que se abren requieran periodos de restablecimiento sensiblemente más largos.